DON ANTONIO RAIMONDI
(EL SABIO ITALIANO QUE… SE ENAMORO DEL PERÚ)

PRIMERA PARTE.

Perú es una tierra que siempre ha sido generosa y afectuosa con cuanto viajero e inmigrante ha venido a visitarla por sus confines territoriales.

Era el año de 1824, ya se había librado en Perú, una de las últimas batallas por la guerras de la Independencia, en la pampa de Junín, (un 06 de agosto) se realizó la famosa “ batalla sin humo “ apelativo recibido por no haberse empleado munición alguna ni rifle ni de revolver, mucho menos bombas de cañón; en esta batalla tanto se combatió a punta de lanzas y estruendos de sables, en donde se logró una significativa victoria por el ejército libertador, pero aún faltaría la más importante en la pampa de la Quinua se decidiría la batalla final de Ayacucho, un 09 de Diciembre de ese mismo año, la cual merecería ser reconocida por propios y extranjeros como la más importante de todos los enfrentamientos bélicos, ya que con su resultado se logro la derrota final del prestigioso y aguerrido ejército colonial de la Península Ibérica y que por haber sucumbido en pleno campo de batalla, tuvo, tanto el Virrey La Serna como sus Generales Realistas que someterse a la rendición final y capitular en favor de la Independencia del Perú y del resto de América.

Mientras esto sucedía en el Perú y en Sudamérica, allá en tierras lejanas; en el norte de la península Itálica; para ser más exactos en Milán nació un gracioso bebe un 19 de setiembre de 1824 y aunque el mar mediterráneo este muy lejos del océano Pacífico; la historia trazaría su propio futuro (sin que nadie presagiara que algún día le tocaría a este niño, futuro ciudadano de Italia, visitar y pisar las tierras mágicas y legendarias del Perú).

Milán, lugar en donde nació Antonio Raimondi; tiene una larga y muy bien nutrida historia; la otrora tierra que estuvo bajo la jurisdicción del Imperio Romano de Occidente (a fines de la Edad Antigua de la Historia Universal) y que el ascenso del Emperador Constantino le permitió convertirse en las ciudades por donde se expandió con suma rapidez a la gran corriente religiosa del Cristianismo y que al finalizar el siglo V, ante la Caída del Imperio Romano se convirtió en dominios del Reino de los Ostrogodos, durante la Edad Media, surgiendo como una activa y muy comercial Burgos, así mismo se evidencia que por estos parajes y calles urbanas de Milán, las tropas y huestes del ejército de concientizados y bien decididos Cruzados, escoltados por disciplinados Caballeros, Duques, Condes, Monjes, Nobles ; Señores Feudales y Príncipes acompañaron a Godofredo de Boullion en su marcha triunfal durante el largo recorrido de la Primera Cruzada; reclutando hombres, víveres y todo tipo apoyo y ayuda para la causa Cristiana en su larga odisea hacia Palestina en una lucha sin cuartel contra los infieles musulmanes, en el enorme intento de recuperación del Santo Sepulcro.

La Reforma Religiosa del Siglo XVI, permitió que Milán sea considerada dentro de la jurisdicción del Sacro Imperio Romano.
Con el surgimiento de las Monarquías Europeas, las posesiones territoriales pasaron a manos de la Dinastía de los Habsburgos para ser administradas por coronas germanas.  Durante el tiempo del gobierno de Napoléon Bonaparte, las tropas francesas dirigidas por el mismo Gran Corso en su campaña hacia el norte de Italia, los derrotaba en las estratégicas batallas de Lodi, Arcoli y Rivoli arrebatando los territorios de Venecia y Milán al Reino de Lombardía. Los mismos que serían recuperados por los ejércitos coaligados con el proceso de la Restauración y del Absolutismo del año 1815 (las tierras de Italia que habían sido divididos en 8 Estados); hasta llegar a integrarse con mucho sacrificio y en forma definitiva todos los Reinos diseminados; muy especialmente el Reino Lombardo – Veneciano, finalmente con el proceso de la Unificación Italiana. (El cual sucedió todavía entre 1859 y 1870), con el apoyo valiente, decidido y muy patriota; primero de Giuseppe Mazzini y luego de José Garibaldi.

En conclusión, Don Antonio Raimondi para el año 1824 (según su partida de bautizo, puse siempre había costumbre religiosa de bautizar a los recién nacidos al día siguiente de su alumbramiento para recibir las bendiciones de dios para la familia) había nacido en el Reino Lombardo – Veneciano, Estado que estaba contribuyendo al primigenio futuro proceso de unificación italiana, aunque todavía tendría a un gran enemigo fronterizo que superar como era el Reino de Austria.

Antonio Raimondi, era el sexto hijo de Don Enrico Raimondi, su padre y de Doña Rebeca Dell`Acqua. Desde muy pequeño se inclino preferentemente por el estudio por las Ciencias Naturales, pues le llamaba mucho la naturaleza y era inclinado a la experimentación. Al tener 13 años, se inclina por la lectura, y muestra evidencias de ser muy soñador a diferencia de sus otros compañeros y hermanos que prefieren dedicarse a los juegos y actuar en forma despreocupada e irresponsable. Él prefiere caminar y observar todo lo de su alrededor, procuran investigar y buscar respuestas a sus interrogantes; reúne sus propinas como todo muchacho de su edad, y en vez de comprarse golosinas, prefiere ir a las librerías y adquirir libros y obras de su interés. Se inclina por recolectar hojas, flores, plantas, piedras y clasificarlas; a medida que pasan los meses y los años se interesa por leer obras de autores e investigadores especializados como: Buffon, La Condamine, la de Haenke y la de Ruiz y Pavón; y por supuesto de Alexander Von Humboldt; todos ellos, prestigiosos estudiosos y viajeros de tierras lejanas en donde abunda la flora y la fauna salvaje de pueblos aún primitivos, toda esta información le fascina y se dedica horas tras horas a estudiar mapas y croquis que le permiten observar, imaginar y soñar nuevamente con dichas lejanas y pocas conocidas tierras.
Y quien influyo definitivamente en su futura decisión será finalmente la obra de Charles Darwin “ El origen de las especies “, lo que le permitió agudizar más allá de su propia imaginación y observaciones, la visión del mundo natural en América, un Continente tan diferente y cálido en comparación a las pequeñas y siempre frígidas campiñas, cubiertas de nieve durante los extremados inviernos de Milán.

Mientras muchos de sus amigos ya están acudiendo a fiestas o cortejando a alguna simpática dama, el se dedica a seguir leyendo, investigando y fortaleciendo sus ideas para conocer en el futuro al Nuevo Mundo; pero sus sueños pronto son interrumpidos, a la edad de 18 años, tiene que participar al lado de su hermano, las gestas patrióticas por la defensa de su tierra ante las inminentes invasiones del bien apertrechado y experimentado ejército austriaco, que tan solo intenta arrebatarles la identidad y la libertad; sin embargo el sueño de niño y adolescente no lo ha abandonado y más se refugia mucho más en el con el objetivo de organizar de todas manera su Viaje hacia América, para ser más exacto el Perú.

Se despide de su familia y decide viajar en el año de 1850 cuanto esta bordeando los 26 años, para partir desde el puerto de Genova, saliendo con muchas dificultades económicas, dejando atrás los conflictos y las guerras por la Independencia pero mirando hacia adelante ese fascinante mundo natural que siempre añoro conocer; después de una larga y penosa travesía llego al puerto del Callao, justamente el día de la patria, un 28 de julio de 1850, ( día en que el Perú celebraba su festividad de Independencia nacional), como si esta tierra quisiera compartir con él , lo que aún no podía ver en su propio país de origen; la ansiada libertad.

Don Antonio Raimondi Dell`Acqua.
“ EL HOMBRE QUE SOÑO … Y AMO AL PERÚ “

Escrito y compilado por Lic. Humberto Matos Jiménez para www.peruanita.org.
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