La maquinaria de estiércol

Juan Miranda Sanchez
Ottawa, Canadá


Los más importantes, los más influyentes, medios masivos de comunicación en el Perú, periódicos, radio y sobre todo televisión, han devenido en maquinarias de estiércol. Casi todo lo que tocan lo convierten en mierda químicamente pura.
Pensar, opinar, criticar, se han convertido en su patrimonio; y “pensamos”, “opinamos” y no criticamos en la manera en que ellos lo hacen.
Gracias, en gran parte, a los medios de comunicación; la política es un apéndice de la farándula, una de sus lentejuelas.
Y gracias a lo mismo, la política es también una cara especialización del marketing, esto, sin sarcasmos; es temerariamente cierto. La televisión produce el estiércol y el marketing lo empaqueta para que nosotros nos lo traguemos. De allí la mayoría de congresistas y candidatos a congresistas.
En los últimos tiempos por ejemplo la agenda política de los medios de comunicación ha recorrido de la patada de Alan al dedo de Lourdes. Es más, luego que en un diario apareciera la foto de Lourdes Flores haciendo un gesto aparentemente obsceno con su dedo medio, inmediatamente un programa de televisión dedicó tiempo y recursos para el desmentido. Creo que jamás en la historia de la televisión peruana un dedo mereció tan profundo analisis. Es más, creo que la señorita Lourdes Flores jamás pensó que su dedo pudiera calar tan hondo.
Leyendo una entrevista al director de campaña del partido aprista, éste se refiere en los siguientes términos al efecto que tuviera el spot publicitario de su partido donde se utiliza el fondo “musical” de ese bodrio llamado reggaeton:
“Nosotros creemos que este comercial cumplió el rol de abrir un canal de comunicación en particular hacia los jóvenes, y que son las propuestas que ha venido haciendo Alan García a lo largo de la campaña lo que en realidad explica el incremento en intención de voto”.
Para muchos, para la amplia mayoría, a esto se reduce la preocupación que nos merecen los jóvenes en el Perú: “si la juventud está acostumbrada a alimentarse de estiércol, que siga atragantandose de él”. Y este no es un patrimonio del partido aprista, es más bien un principio que la política en general ha aprendido de los medios de comunicación; “si la basura vende, pues generemos más basura”.
Esta es la ley de la última deidad de la sociedad moderna, el Mercado. Y quién puede cambiar las cosas en este comercio de estiércol?, los productores jamás. Sólo usted como consumidor (que es ese el rol que le ha dado el Mercado) puede parar esta maquinaria de estiércol. Sólo usted como lector puede obligar a los periódicos que cambien, que sean mas críticos, que le vendan un mejor producto, sólo usted como oyente de una radio puede dejar de escuchar estupideces. Sólo usted, en su condición de televidente, puede obligar a los canales a que dejen de llenarle la casa de basura.
Exija un buen producto, un buen periódico, una buena estación de radio, un buen programa de televisión. Sólo usted lo puede hacer.
Hagamos un experimento? En una sola ciudad, sólo un día. Apaguemos la maquinaria de estiércol. No prenda su televisor. Apague la radio. No lea el periódico. No consuma ninguno de los productos que anuncian los medios de comunicación. Verá como ahora sí ellos estarán dispuestos a escucharlo. Aplíqueles la ley que su templo, el Mercado, ha dictado. No consuma el estiércol y verá como su demanda obliga a que cambien el producto.


Juan Miranda Sánchez Ottawa, Canadá               

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