ENTREVISTA AL POETA SEGUNDO CANCINO


"Escribir en Tacna es menos que llorar, es casi nada"

de  
Juan Miranda Sánchez Tacna

 

Segundo Cancino nació en Huanuara, Tacna; en 1948. Estudió educación en la Escuela Normal Superior Champagnat de Tacna y en la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta).
Ha publicado los libros de poesía "Anda suelto el maligno" (1971), "La memoria del búho" (1974), "Cacerías del viento" (1977), "Estrujamundo" (1979), "Memorial para vivir" (1984), "Poemas del trasegador" (1990).
Ha sido fundador y codirector de las revistas literarias Kilka y Mojinete. 

Actualmente dirige la revista Parásito & Huésped y es catedrático en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna.

El poeta Washington Delgado dice en el prólogo de "Alto del Sol", el último libro de Segundo Cancino, Tacna (Huanuara, 1948), que se trata de uno de los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Y se pregunta, "¿y qué? 
Como Aramayo, como Samuel Cardich no figura en las últimas antologías de la poesía peruana. Esto es escribir en Tacna. Escribir en Tacna es menos que llorar, es casi nada".

Personalmente, "Alto del Sol" es un milagro en el desierto de Tacna, silencio, sequedad, soledad, desierto, la posibilidad que todos estos vocablos aparentemente lejanos a los altos valores de la estética puedan convertirse en poesía químicamente pura. Cancino convierte en hecho poético a la arena oxidada y, creo personalmente otra vez, alcanza con "Alto del Sol" un texto imprescindible para quienes quieran acercarse a lo tacneño como identidad.

- ¿Escribir en Tacna es mucho menos que llorar?

Washington lo que plantea es que cuando alguien publica en provincias es un libro que se pierde, sobre todo porque los circuitos de difusión son nulos.

- Pero esto genera una conducta en quien escribe en Tacna, porque es una actitud doblemente lacerante para el escritor...

No creo que sea así si uno ve las actitudes de poetas como Kavafis o Lezama Lima, que nunca han ido a París, que era la idea de la metrópoli cultural. El banco cultural no se dio y ellos generaron su propio banco en cada una de sus latitudes.
- Creo que quien quiera preguntarse sobre identidad en Tacna no puede dejar de leer este libro, si bien el discurso sociológico no logra manejar convenientemente este tema, el poemario sí avanza sobre él, personalmente creo eso.

Es una percepción. Pero en todo caso es una lectura de muchos aspectos de Tacna, la ciudad, los encuentros, y los encuentros con la familia, que es la parte final del libro, que es el problema del migrante que llega al desierto con alguna esperanza y se da cuenta que esa esperanza no existe, en la práctica no es tal cosa.

- El libro está dividido en tres estancias, ¿puede darnos ese recorrido del poeta?

La primera estancia tiene que ver con el desierto y la ciudad, casi a nivel descriptivo, aún con hechos históricos; el segundo es la estancia con un amigo, Silenio Torres, que básicamente es recuperar fragmentos de conversaciones y que estructura un discurso que analiza algunos aspectos; la tercera estancia es con mis padres, lo que significa la 

llegada con los padres y con los hijos y lo que eso representa, en un desierto que en esos momentos era Leoncio Prado. De allí que en casi todas las estancias parezcan nombres muy puntuales que podría dar lugar a una lectura sobre la identidad, que no es el objeto del libro.

- Hay imágenes muy duras en torno a Tacna.

Creo que Tacna ha sido llena de hipérboles, "la ciudad heroica", como de un pasado muy grande y que el presente no le hace mérito, creo que esa es una lectura sesgada.

- Es una imagen demasiado épica ¿no?

Claro, cuando Tacna es una ciudad de contrabandistas, de pequeños comerciantes, de prostitutas, de curas, de profesores, de profesionales, una ciudad donde hay desbordes populares, esa es una ciudad de todos los días, yo no veo la otra expresión.

- Y hay mucha desesperanza en este poemario, en las imágenes del polvo entrando en la casa que va envejeciendo...

Es un poco lo que pasa con la gente que llegamos a los 50, 60 años, vemos la vida de otro color y notamos lo que dice Washington Delgado, que muchos de nuestros ideales de los 60, 70, donde la revolución estaba en la vuelta de la esquina y la esperanza de un cambio; con el tiempo uno ve que está bien como utopía, y que debe haber siempre utopías, pero cuando uno va madurando va viendo eso con mayor escepticismo.

- ¿Cree que "Alto del Sol" cierra un ciclo para Tacna en la poesía de Cancino?
Personalmente este libro es la imagen poética más nítida que veo de Tacna, por lo menos la mayor voz sobre Tacna y el desierto...

No sé, a veces se puede dar vueltas sobre el mismo lenguaje, ahora esto aparece en muchos libros anteriores, la visión del costeño, el problema de la sierra que se va equilibrando.

- Conozco "Alto de la Luna", una calle en Arequipa, llena de prostitutas tullidas y envejecidas, ahora conozco "Alto del Sol", ¿tiene una connotación particular?

"Alto del Sol", porque me da la idea del Intiorko en la parte alta, donde el Sol se establece, la imagen del Sol en ese alto.




ALGUNOS VERSOS, SOLO ALGUNOS

ESTANCIA DE LOS OLVIDOS


(...)

En plena avenida con su color a tabaco y monólogo vacío
es serpiente de arenisca y fuego

Devora los espectros moribundos
de aquellos anónimos borrachos y la certidumbre y los secretos
convertidos en aguja fría después de la garúa

Sin mala fe mordiéndose la cola
comprueba que puede enloquecer enjaulado en el abdomen
desolado y frágil de los grillos y en la dentadura
cubierta de polvo y arena oxidada

Comienza a dibujarse
perplejo en las pisadas y en el macetero de los geranios

-dentro de casa saluda y duerme
ya finísima llama de alcohol
es lengua inconmensurable de un solo espejismo





Lejos del proto verde acantilado
puro sol -más ojeras- se adelgaza
y rompe entre el guardafuego y el vino áspero y duro

Antes silencio después silencio sobre el silencio
inmenso vacío mediodía
deslizándose por el interminable flujo de la arena

Alto del Sol
como si no existieran las confidencias sin obstáculos
esquiva el susurro oblicuo 
y el profético instante
tapiado de ciegas máscaras y hormigas negras

Antes silencio después silencio dentro del silencio
inmenso vacío mediodía
deslizándose como interminable flujo de arena

Incansable arrugado tan seguro de sí mismo
sigue entre espejismo y espejismo

Al mediodía no hay ecos que lo detengan
puro sol -más ojeras- más hostil acaba de alumbrar
evocativo el lejano
huidizo proto verde negro acantilado



El sol camina a las lomas
como un perro con el hocico pegado al desierto

A todo lo largo y ancho
el silencio rodeado de espectros filosos

Una inmensa ola de arena
avanza retrocede da órdenes contra el cielo que reposa

Otra relojería
Otro escrutador escandaloso relincho
Otra fláccida diminuta sombra
quemándose miedosa resolana en la Pampa de los Olvidos

-Cada quien como aludido por el monólogo
de una vida anterior
trata de calafatear donde anidan los enigmas
su demencia o su vientre

A solas y con los minutos desnudos
frotando calles y escondrijos
vaporízase en los resabios desenjaulados
que los años dejan

El sol como un perro
efectúa un par de cabriolas sobre las lomas
lentamente divaga enardecido aúlla sin la venenosa historia

-resguardado de la locura preserva las siemprevivas
en la llanura el sol parece estancado



(...)
El Caramolle proviene de la noche
tras la menguada y ojerosa luna

Transcurre subterráneo
la historia resquebrajada en los espejos de sus tres burdeles
-pendenciera marca de sapo y culebra-
y en el placer de los cadáveres
-bulbos sustraídos al arenal
(...)

(...)
Desde el fondo de la Quebrada del Diablo
el rito distante y repedito de las estrellas
un viento de arrugados suspiros
la verdad mezclada en el barro
el Roto Lira y un estúpido enjambre de antenas

En la ciudad
alguien embrutecido recuerda el esplendor de la luna llena
(...)

 

JUAN MIRANDA SANCHEZ, Tacna in esclusiva per Peruan-Ità copyright 2002©

www.peruanita.it