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“Aires Peruanos”
es un evento que ha sido propuesto numerosas veces en diferentes zonas
de Milán y de Lombardía, un espectáculo que intenta contar la historia
del Perú a través de la música y de la danza. En esta última oportunidad
su creador y director decidió dar una impostación más latinoamericana
sin dejar de lado la peruanidad. Un homenaje a los diferentes países
latinoamericanos, a las diferentes poblaciones que durante el tiempo
llegaron al Perú y Latinoamérica. Una noche importante donde cada vez
más los ciudadanos italianos participan interesados en conocer la
cultura peruana y sudamericana: cantos, bailes, recitaciones, palabras y
movimientos que forman parte de un sincretismo, de una profunda cultura
legado de miles de años de contacto entre el hombre, la naturaleza y la
espiritualidad.
“Aires Peruanos” fue vivido intensamente por el público que asistió al
espectáculo, un público único, conformado por peruanos e italianos
unidos en una noche que bien vale la pena se repita. Invitados de
excepción como los representantes de las fuerzas del orden de La Guardia
de Finanza, Carabinieri, Polizia di Stato, Polizia Locale. Estuvieron
también presentes los representantes del Consejo de Zona 4.
La historia a través del canto y del baile.
Un inicio místico con la representación de la brujería típicamente
africana y el canto de los rituales en una mezcla de palabras en español
y de variadas lenguas de origen africano. Sucesivamente la interprete
Ana Charún y su grupo Canela, distinguida por su presencia escénica,
culminó su primera interpretación con la convergencia y la unificación
de los ritos mencionados en un agradecimiento a la imagen de Jesucristo
crucificado.
Siguiendo este viaje imaginario a través de la historia del Perú desde
la costa nos dirigimos hacia los andes del sur donde nos esperó Perú
Danza con un baile típico de los campesinos de la sierra peruana que
después de fatigosas horas de trabajo se reúnen en festejo dedicado a la
madre tierra y a ellos mismos compartiendo bebidas y alimentos típicos
en una suerte de almuerzo comunal.
De regreso a la costa fuimos deleitados con una serie de canciones de
autores y cultores que investigaron el proceso de llegada y adaptación
de los africanos en el Perú y Sudamérica. Canciones que cuentan
historias impactantes como la dura condición en los navíos portugueses o
españoles y la nostalgia por el océano que bañan las tierras de origen,
así como el paulatino aprecio por las nuevas tierras.
Los siguientes bailes nos llevaron hacia la selva amazónica peruana con
el canto de un jefe de tribu, un canto místico, lejano en el tiempo y
cercano a la espiritualidad. El baile de uno de los diferentes pueblos
amazónicos, en homenaje a sus habitantes, caracterizados por sus trajes
monocromos, sus lanzas y plumas en donde se podría decir que algunos
conceptos de visión mística son compartidos por los pueblos de la sierra
y de la selva.
El festejo y la lucha contra el racismo.
Un canto símbolo de la lucha contra el racismo es la canción Me gritaron
Negra, bien interpretado en esta oportunidad por Ana Charún quien le dio
el tono adecuado a la historia de una persona que su "único error" fue
nacer negro y de consecuencia malamente juzgado por la sociedad priva de
humanidad.
Los bailes del siglo pasado como por ejemplo el vals criollo, fue otra
muestra de la herencia europea en Perú y Sudamérica. Llegado desde
Europa en la época de la colonia fue rápidamente adoptado y adaptado por
los locales en el Perú, agregándoles connotaciones cotidianas y
movimientos más rítmicos y garbados.
En seguida una serie de selecciones musicales traducidas y adaptadas por
parte de Sergio García en un homenaje a Latinoamérica con canciones de
Argentina, Brasil, Perú, Puerto Rico, entre otros dieron el correcto
flujo de la verdadera amistad latinoamericana, aquella que aprende a
conocerse a sí misma sin negaciones ni prejuicios.
Y para finalizar un bonito espectáculo, Ana Charún nos regaló un festejo
peruano como Chinchiví, en la interpretación del mítico personaje de
parte de Roberto Reyes y como toque final el “Jipijai” en un augurio
final de que este espectáculo cultural pueda volver a ser presentado.
Debemos dar las gracias a todos en absoluto, a cada uno de los
asistentes que nos engalanaron con su presencia, rico aporte para
esforzarnos cada vez más. A los alumnos del curso del Fondo Social
Europeo quienes vinieron a filmar el espectáculo pues tienen en mente
una bellísima idea: Conocer la comunidad peruana en Milán.
Gracias a todos ellos, a los peruanos e italianos que se hicieron
presentes y con su presencia apoyaron el evento cultural propuesto por
la Asociación ítalo-peruana PERUAN-ITA.
En fin un deseo, a mis compatriotas pido más participación y menos
indiferencia con los eventos que conjugan la cultura con el
entretenimiento ya que no siempre un espectáculo debe terminar en fiesta
y baile para que sea interesante y no debe representar solo una ciudad o
región para despertar las ganas de asistir a eventos como “Aires
Peruanos”. Porque de eso se trata de representar el Perú en sus
diferentes ánimas y colores ya que no existe futuro sin haber conocido
bien el pasado y esto nos permitirá rechazar las ondas nostálgicas que
intentan reportar del pasado lo peor que el hombre produjo en el siglo
XX.
Miguel Ángel Luna Bernales |