LA MIRADA DETRÁS DE LA QUINTA
di Miguel Luna

“Aires Peruanos” es un evento que ha sido propuesto numerosas veces en diferentes zonas de Milán y de Lombardía, un espectáculo que intenta contar la historia del Perú a través de la música y de la danza. En esta última oportunidad su creador y director decidió dar una impostación más latinoamericana sin dejar de lado la peruanidad. Un homenaje a los diferentes países latinoamericanos, a las diferentes poblaciones que durante el tiempo llegaron al Perú y Latinoamérica. Una noche importante donde cada vez más los ciudadanos italianos participan interesados en conocer la cultura peruana y sudamericana: cantos, bailes, recitaciones, palabras y movimientos que forman parte de un sincretismo, de una profunda cultura legado de miles de años de contacto entre el hombre, la naturaleza y la espiritualidad.

“Aires Peruanos” fue vivido intensamente por el público que asistió al espectáculo, un público único, conformado por peruanos e italianos unidos en una noche que bien vale la pena se repita. Invitados de excepción como los representantes de las fuerzas del orden de La Guardia de Finanza, Carabinieri, Polizia di Stato, Polizia Locale. Estuvieron también presentes los representantes del Consejo de Zona 4.

La historia a través del canto y del baile.

Un inicio místico con la representación de la brujería típicamente africana y el canto de los rituales en una mezcla de palabras en español y de variadas lenguas de origen africano. Sucesivamente la interprete Ana Charún y su grupo Canela, distinguida por su presencia escénica, culminó su primera interpretación con la convergencia y la unificación de los ritos mencionados en un agradecimiento a la imagen de Jesucristo crucificado.

Siguiendo este viaje imaginario a través de la historia del Perú desde la costa nos dirigimos hacia los andes del sur donde nos esperó Perú Danza con un baile típico de los campesinos de la sierra peruana que después de fatigosas horas de trabajo se reúnen en festejo dedicado a la madre tierra y a ellos mismos compartiendo bebidas y alimentos típicos en una suerte de almuerzo comunal.

De regreso a la costa fuimos deleitados con una serie de canciones de autores y cultores que investigaron el proceso de llegada y adaptación de los africanos en el Perú y Sudamérica. Canciones que cuentan historias impactantes como la dura condición en los navíos portugueses o españoles y la nostalgia por el océano que bañan las tierras de origen, así como el paulatino aprecio por las nuevas tierras.

Los siguientes bailes nos llevaron hacia la selva amazónica peruana con el canto de un jefe de tribu, un canto místico, lejano en el tiempo y cercano a la espiritualidad. El baile de uno de los diferentes pueblos amazónicos, en homenaje a sus habitantes, caracterizados por sus trajes monocromos, sus lanzas y plumas en donde se podría decir que algunos conceptos de visión mística son compartidos por los pueblos de la sierra y de la selva.

El festejo y la lucha contra el racismo.

Un canto símbolo de la lucha contra el racismo es la canción Me gritaron Negra, bien interpretado en esta oportunidad por Ana Charún quien le dio el tono adecuado a la historia de una persona que su "único error" fue nacer negro y de consecuencia malamente juzgado por la sociedad priva de humanidad.

Los bailes del siglo pasado como por ejemplo el vals criollo, fue otra muestra de la herencia europea en Perú y Sudamérica. Llegado desde Europa en la época de la colonia fue rápidamente adoptado y adaptado por los locales en el Perú, agregándoles connotaciones cotidianas y movimientos más rítmicos y garbados.

En seguida una serie de selecciones musicales traducidas y adaptadas por parte de Sergio García en un homenaje a Latinoamérica con canciones de Argentina, Brasil, Perú, Puerto Rico, entre otros dieron el correcto flujo de la verdadera amistad latinoamericana, aquella que aprende a conocerse a sí misma sin negaciones ni prejuicios.

Y para finalizar un bonito espectáculo, Ana Charún nos regaló un festejo peruano como Chinchiví, en la interpretación del mítico personaje de parte de Roberto Reyes y como toque final el “Jipijai” en un augurio final de que este espectáculo cultural pueda volver a ser presentado.


Debemos dar las gracias a todos en absoluto, a cada uno de los asistentes que nos engalanaron con su presencia, rico aporte para esforzarnos cada vez más. A los alumnos del curso del Fondo Social Europeo quienes vinieron a filmar el espectáculo pues tienen en mente una bellísima idea: Conocer la comunidad peruana en Milán.

Gracias a todos ellos, a los peruanos e italianos que se hicieron presentes y con su presencia apoyaron el evento cultural propuesto por la Asociación ítalo-peruana PERUAN-ITA.

En fin un deseo, a mis compatriotas pido más participación y menos indiferencia con los eventos que conjugan la cultura con el entretenimiento ya que no siempre un espectáculo debe terminar en fiesta y baile para que sea interesante y no debe representar solo una ciudad o región para despertar las ganas de asistir a eventos como “Aires Peruanos”. Porque de eso se trata de representar el Perú en sus diferentes ánimas y colores ya que no existe futuro sin haber conocido bien el pasado y esto nos permitirá rechazar las ondas nostálgicas que intentan reportar del pasado lo peor que el hombre produjo en el siglo XX.

Miguel Ángel Luna Bernales

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