Te hablo de mi tiempo
de los aires, las noches y las lunas
de las risas con las que alentaba el fuego.
Te hablo de Borges, de Bergman, de Antonioni
y te pongo al oído a Aznavour y Adamo
y a veces te ríes y te burlas en silencio
y no me escuchas
y siento que has "caído como una estrella en el jardín",
mientras el tiempo se hace corto
a tu lado como estrella fugaz
y me veo en tus ojos y me siento en tu piel
recién amanecida.
¿Qué hago? me digo
cuando el polvo de mi camino
a veces me nubla y no me deja verte,
y nuevamente tus risas, tus sonrisas,
las noches en las que te bebes las horas
con los tuyos, tus patas y la juerga,
y me descomputas.
Por todo eso,
te amo.
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