NOTICIA DE SAQUEOS DESPUÉS DE LA BATALLA 
DE TACNA A PROPÓSITO DE UN RECLAMO DEL 
AGENTE DEL GOBIERNO DE ITALIA

Texto de un trabajo de investigaciòn que he realizado acerca de los reclamos que hizo el Gobierno de Italia, ante el Gobierno de Chile despuès de la Batalla de Tacna, PERÙ, el 26 de Mayo de 1880, durante la Guerra del Pacìfico. Este trabajo es muy importante porque prueba lo que sufrieron los inmigrantes italianos y la valentìa que tuvieron al defender sus derechos y a la intervenciòn de su gobierno.
Autorizo a difundir este aporte en la comunidad ....FREDY GAMBETTA Corrispondente  en TACNA-PERÙ

En la Guerra del Pacífico el ejército de Chile a medida que avanzaba, en territorio peruano, provocaba una serie de actos de violencia, más allá del campo de batalla, que afectaron gravemente a la sociedad civil.

De esa situación injusta y abusiva no escaparon los ciudadanos extranjeros que, como en el caso de los súbditos italianos, elevaron sus quejas ante su gobierno debiéndose crear un Tribunal Arbitral Italo-Chileno que se ocuparía de atender las denuncias.

Los primeros reclamos los presentaron los italianos Pedro Perfetti, Juan Bautista Rossi y Antonio Dondero que residían en Mejillones. Después lo hicieron el genovés Félix Massardo, comerciante en las salitreras de Tarapacá; Luis Cuneo, natural de Chiavari, que vivía en Pisagua; Domingo Pescetto, comerciante residente en el puerto de Arica y que había llegado de Savona y, finalmente, Tomás Macchiavello, propietario de una casa comercial en Tacna.

Los documentos del Tribunal Arbitral fueron publicados en un tomo. Los alegatos se iniciaron el 2 de septiembre de 1884 y concluyeron el 11 de marzo de 1885.Previamente se había formado una Convención de Arbitraje, entre Italia y Chile, que concluyó el 7 de diciembre de 1882 con la redacción y firma de un documento mediante el cual se creaba el mencionado Tribunal Arbitral.

En la Convención de Arbitraje el Presidente de Chile acreditó a su Ministro de Relaciones Exteriores, Luis Aldunate. Por su parte, Su Majestad el Rei de Italia fue representado por el señor Roberto Magliano, Encargado de Negocios en Chile. La Convención de Arbitraje, en su Artículo I señalaba que se crearía un Tribunal Arbitral o Comisión Mixta el que, además de los nombrados delegados, lo integraría Su Majestad el Emperador del Brasil, directamente o a través de su representante acreditado en Santiago.

La Comisión Mixta se encargaría de recibir los reclamos de los súbditos italianos " desde el catorce de febrero de mil ochocientos setenta i nueve, fecha del rompimiento de las hostilidades, hasta el día en que se ajusten tratados de paz o pactos de tregua entre las naciones beligerantes" ( Art. III)

El Tribunal Arbitral o Comisión Mixta tenía el plazo de dos años, contados a partir del día de su instalación, para evacuar sus dictámenes.

Para nuestro trabajo revisamos el Reclamo Núm 203 " Del Ajente del Gobierno Italiano ante el Tribunal Italo-Chileno en mérito a la reclamación de Tomás Macchiavello".
Macchiavello, natural de Rapallo, era un comerciante y agricultor residente en Tacna quien pedía se le abone la cantidad de mil seiscientos setenta y seis y 80 centavos de soles de plata, con sus intereses, por el saqueo de su almacén de abarrotes y los daños ocasionados, en una chacra que arrendaba en la campiña tacneña, los días 2, 28 y 29 de mayo de 1880.

El comerciante declaró que el acto lo cometieron soldados a caballo que destrozaron su almacén y se llevaron la mercadería así como los animales de la chacra pese a que protestó alegando su condición de extranjero y a que enarboló la bandera de Italia, la misma que fue hecha pedazos por los militares chilenos.

La Agencia Consular de Italia, en Tacna, recibió la protesta de Macchiavello, entre los días 26 de agosto al 3 de septiembre de 1884. Previamente, el 8 de julio de 1880, el comerciante había cumplido con interponer su reclamo, a la misma autoridad consular, acompañándola de dos testimonios de testigos.

Presentada la solicitud de reclamo, el Agente del Gobierno Chileno la declaró infundada. En un párrafo de su respuesta dice: " He tachado anteriormente, i tacho de nuevo al Ajente Consular Raffo como incompetente para recibir testimonio i como indigno de crédito." Además, alega, que el denunciante no especifica a que cuerpo pertenecían los militares ni si se había quejado, apenas producidos los hechos, ante la autoridad militar de ocupación. A los que sirvieron de testigos también los declaró indignos de todo crédito.

El Agente del Gobierno Chileno concluye su dictamen de la manera que sigue: " El Ajente de Chile no reconoce, dentro del tratado i de la lei internacional, responsabilidad para su gobierno de los actos desautorizados de individuos aislados, que obran por su propia cuenta, i pide en consecuencia al Tribunal rechace esta reclamación." 

Por su parte, el señor Roberto Magliano, Agente del Gobierno de Italia escribió el siguiente testimonio: " De los muchos italianos que tenían alguna propiedad fuera del centro de la ciudad, casi todos tuvieron que lamentar el saqueo de sus bienes, i casi todos reclamaron de la misma forma. Los reclamantes italianos de Tacna son setenta i cinco, i el importe de los perjuicios denunciados asciende a soles plata 274,684."

Cuando el Agente Chileno afirma que no tiene validez el reclamo de Macchiavello, por no haberlo presentado a la autoridad militar, miente puesto que por él, y por todos los extranjeros afectados, sus respectivos cónsules redactaron una queja conjunta, presentada con fecha 30 de mayo, a solamente cuatro días de la ocupación de Tacna. El texto de ese documento es el siguiente:

" Señor:
Los infrascritos, Cónsules y Ajentes Consulares residentes en esta ciudad, justamente alarmados de los hechos que los soldados dispersos del ejército chileno han practicado i continúan practicando hasta hora a pesar de haber transcurrido ya más de tres días desde el acontecimiento de la batalla, tiempo suficiente para que estos excesos pudieran haber sido reprimidos, si las autoridades constituidas hubieran dictado i hecho efectivas las medidas de represión i vigilancia que las circunstancias exijen; ante V.S. exponen: que es de nuestro deber, en resguardo de los intereses de nuestros respectivos nacionales, hacer presente a V.S. los agravios y perjuicios que éstos vienen experimentando, i los que aun quizá pueden evitarse en parte, protestando igualmente a nombre de la civilización, como no dudamos que lo hará la misma nación chilena, lo mismo que V.S. i los jefes superiores del ejército de su mando, de los desbordes que dichos soldados cometen para con los ciudadanos peruanos, mui especialmente con las mujeres de esta desgraciada localidad. I para que V.S. se convenza de la necesidad de dictar medidas más severas i enérjicas que pongan término a tales excesos nos permitiremos relatar a V.S. algunos de esos crímenes, que solo pueden disculparse en los primeros momentos de exaltación a consecuencia del abuso del licor, i que son de notoriedad pública.

El día 27 ha sido muerta una mujer en la Alameda a bayonetazos i balazos, i según indicios del estado en que se ha encontrado el cadáver, ha sido violada por los malvados asesinos.

El día de ayer se ha cometido el mismo crimen con otra mujer de nacionalidad asiática, i su marido ha sido asesinado al mismo tiempo.

En general, las mujeres son perseguidas i amenazadas, i a las personas todas que viven apartadas del centro de la ciudad, se les imponen multas en dinero después de despojarlas de sus alhajas i prendas; estos mismos hechos se han repetido en las calles más centrales de la población, habiendo llegado los atentados hasta el estremo de habérsele arrancado a varios extranjeros los relojes de bolsillo.

En la casa de un anciano extranjero, done está hospedada una señora de más de ochenta años, igualmente de nacionalidad extranjera, han penetrado la noche del 26 tres soldados chilenos, i han cometido excesos de intimidación i robo.

Varias casas-quintas de extranjeros han sido destrozadas, i rotos sus muebles en presencia de los mismos dueños o inquilinos; i en otras que han estado cerradas por no ser la estación apropiada para habitarlas, ha sucedido lo mismo. Algo más, casos se han presentado en los que el asaltamiento se ha repetido a pesar de haber sido amparadas i vueltas a cerrar.

Establecimientos comerciales i casas particulares han sido incendiadas i destruidas, pudiendo citar entre estas la casa-quinta de la señora viuda de Bokenham.

Últimamente, para no hacer demasiado estensa esta enumeración de los hechos de esta naturaleza, que han tenido lugar en estos días, concluiremos aseverando a V.S. sin que pueda tachársenos de exagerados, que en toda la ciudad no existe en estos momentos casi uno solo del número considerable de despachos en que se espedían licores i víveres, i que la generalidad pertenecían a ciudadanos italianos, de los cuales varios han sido asesinados i otros han recibido heridas graves.

Teniendo pues en cuenta V.S. los hechos que llevamos relatados, cuya autenticidad no puede dudarse, no dudamos que V.S. se servirá tomar las medidas adecuadas para evitar su repetición, volviendo de este modo a esta ciudad la tranquilidad a que tiene perfecto derecho.

Dios guarde a V.S.

Luis Huhmann, Cónsul de Austria i Hungría
Carlos Brockmann, Jerente del Consulado de Alemania
Emilio Zapata i Espejo, Cónsul de la República Argentina
Carlos Nugent, Ajente Consular de Estados Unidos
Franc. Böhling, Cónsul del Brasil
Juan Raffo, Ajente Consular de Italia

Hemos respetado la peculiar ortografía usada en la época en la que se redactó este valioso documento que, además, es una importantísima crónica de aquellos días trágicos que ocurrieron en Tacna, después de la derrota del Ejército Aliado Peruano-Boliviano, en el Campo de la Alianza, el 26 de Mayo de 1880.

La Real Legación de Italia, acreditada en Santiago de Chile, envió el 15 de julio de 1880 una nota al Ministro de Relaciones Exteriores. En ese documento expresa su queja por los saqueos de los que fueron objeto sus compatriotas en Tacna destacando el asesinato del comerciantes Luis Rossi, del incendio provocado en el almacén de Leopoldo Ricciarelli y del ataque que sufrió, en su residencia, don Juan Gabba, notable constructor a quien Tacna le debe haberla hermoseado con la construcción de residencias. Gabba salvó la vida huyendo por los tejados. No tuvo la misma suerte uno de sus ayudantes, un ciudadano peruano al que dieron muerte a hachazos.

Los diplomáticos italianos mencionan también que las propiedades rurales de los compatriotas fueron devastadas por las hordas de soldados y se quejan del trato que le dieron a su Agente Consular, Juan Raffo, al que el Agente chileno llamó " indigno de crédito".

El texto, respecto a este punto, dice:

" No debo tampoco callar el tratamiento que se empleó para con el mismo Ajente Consular de Italia, señor Juan Raffo, el mismo día de la ocupación. Habiéndose presentado delante de la casa consular, en la cual se hallaban refugiadas no pocas familias de italianos, justamente con mujeres i niños del país, una patrulla de caballería perteneciente al cuerpo mandado por el señor Coronel Bulnes, amenazando echar abajo la puerta, esta fue abierta luego, i el mismo señor Raffo se presentó manifestando su carácter oficial, i declarando quienes eran los refujiados.

Esto no obstante, i sin que se tuviera ningún miramiento para con la persona del Ajente Consular de una nación amiga, el señor Raffo fue puesto bajo custodia de un centinela, mientras duró la inútil pesquisa en la casa, con la órden de hacer fuego sobre él si de la misma casa se hubiese disparado sobre la tropa. Llamo especialmente toda la atención de V.E. sobre este hecho sumamente deplorable."

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile acusó recibo, con una breve nota, el 20 de julio. Pero fue casi un año después, el 23 de mayo de 1881, que contestan a los diplomáticos italianos haciendo referencia, solamente, a la protesta que éstos presentaran respecto al trato que dieron los militares chilenos, del escuadrón Carabineros de Yungay, al Agente Consular de Italia en Tacna.

El Ministro de Relaciones Exteriores afirma que, de acuerdo a los informes que tenía en su poder, la intervención de los militares, en la casa consular, se debió a que en ella se presumía que estaban refugiados soldados peruanos y que, en todo caso, lo que hicieron fue brindar seguridad al Agente Consular y a las familias italianas allí refugiadas.

El señor Magliano escribe: " Parece que el Gobierno chileno no haya creído conveniente i no haya, por consiguiente, querido que se aclarase i se averiguase la verdad. Las jenerales i absolutas denegaciones que ahora, por parte de la defensa del Fisco chileno, se oponen a todas las peticiones i aserciones de los reclamantes, a mi juicio, explican i ponen en luz la conducta entonces tenida por la cancillería chilena."

Mientras llegaba la esperada respuesta de los chilenos, el 24 de marzo de 1881, la Real Legación de Italia, presidida por el Conde Sanminiatelli, remitió al Ministro de Relaciones Exteriores un extenso documento en el que incluía los reclamos de los italianos, residentes en Tacna y Arica, afectados por los saqueos y agresiones de los soldados chilenos y el valor de las pérdidas que sumaba 539,681 soles y 60 centavos. La información se basaba en los documentos enviados por su Agente Consular en Tacna y Arica.

En esta nota los diplomáticos italianos hacen saber que el italiano fallecido en Tacna, por los excesos de los soldados del escuadrón Carabineros de Yungay, que quemaron su casa, se llamaba Rafael Rossi y no Luis como informaran en el documento del 15 de julio. A ese nombre agregaban el de Santiago Carniglia asesinado en Arica por los soldados que saquearon su casa. Una vez más, la Real Legación solicita el pago de indemnizaciones a los familiares e insta a que se realice una profunda investigación de los hechos por parte del gobierno de La Moneda. 

El Ministro de Relaciones Exteriores, en una nota fechada el 8 de julio de 1881, contesta que todas las informaciones de saqueos y crímenes habían tenido su origen en la prensa extranjera que servía a los intereses del Perú. En una palabra, todo era un invento puesto que los sucesos denunciados no aparecían registrados en ningún parte de los jefes militares que servían en Tacna y Arica.

Como respuesta, el Agente del gobierno de Italia sugiere que sea una comisión mixta la que se encargue de investigar los hechos. En su alegato afirma que el Agente del gobierno de Chile se ampara en " la irresponsabilidad del Estado por daños provenientes de actos de soldados desbandados." Por su parte él opone " el principio del respeto de los bienes i personas de los particulares no combatientes con las únicas limitaciones impuestas por absolutas necesidades militares." A base de este argumento Chile sería responsable por no haber dictado medidas de prevención a los soldados para que no cometan excesos contra la población civil.

El Agente del Gobierno Chileno rechazó todos los cargos de hecho y de derecho basándose en las respuestas que una Junta, en Santiago, integrada por el Comandante en Jefe del Ejército y el Coronel Martinez, que fue jefe civil y militar en Tacna, contestaba a sus interrogantes. Por esas respuestas sabemos que el primer escuadrón que ingresó a Tacna, en la tarde del 26 de mayo de 1880, fue el Carabineros de Yungay, al frente del que marchaba el jefe de la primera división, coronel Santiago Amengual. Fueron ellos quienes se encargaron del orden público. La Junta " puede asegurar que la ocupación de aquella población se llevó a cabo de la manera que habría podido hacerlo el ejército del país más civilizado del mundo, i que ningún hecho se produjo en ella que desdijera de la tradicional moralidad de las tropas de Chile." El Teniente Coronel Arístides Martinez fue designado jefe civil y militar. Asimismo, en su respuesta, la Junta dice que solamente se registró un incendio, en una casa del centro de Tacna, el que fue apagado por la artillería de Marina comandada por el Teniente Coronel José Ramón Vidaurre.

La Junta no contestó sobre castigos que se hubieran aplicado a los soldados que saqueaban las propiedades poniendo como ejemplo el asalto a la casa de Juan Gabba, ubicada en la avenida Dos de Mayo, en la que resultara gravemente herido José Fetta. Gabba, enfermo, huyó para solicitar socorro. A su pedido acudió un oficial que sorprendió en la casa a quince soldados que aun se encontraban robando cuanto objeto encontraban. Frente a este hecho, el Agente del Gobierno de Italia preguntó: "¿ Pudiera el Honorable Ajente del Gobierno Chileno decir qué condena fue pronunciada, i que castigo fue infligido contra aquellos soldados sorprendidos en flagrante crimen de rapiña a mano armada i de frustrado asesinato?." La respuesta fue el silencio.

El gobierno chileno no admitió las denuncias del Agente del Gobierno Italiano. Éste llegó a proponer que se podría admitir que se atenúe la responsabilidad moral de los comandantes del ejército de Chile pero que no se elimine la responsabilidad jurídica con lo que se resarcirían los perjuicios ocasionados a sus paisanos.

En el informe final del mencionado diplomático, fechado en Santiago el 30 de octubre de 1885, deja constancia de la forma indecorosa como fue tratado el brasileño señor Lopes Netto, que se vio obligado a renunciar a participar del Tribunal, y a que la prensa había empezado una campaña de ofensas contra él, que representaba al Gobierno de Italia, y concluye "... manifestando respetuosamente al Excelentísimo Tribunal, que, a mi juicio, la forma i el fondo de los fallos últimamente pronunciados no resistirían a una crítica severamente imparcial." Don Roberto Magliano lo había dicho todo.

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