Tacna en el siglo XIX (VI parte) 
Il Rumor del Caplina

FREDY GAMBETTA

Una buena noticia, para los editores de libros y de diarios era aquella que daba cuenta de la aprobación, por la Cámara de Diputados, de una propuesta, de 1870, que declaraba libre de todo impuesto al papel periódico. Era una excelente medida para alentar el trabajo intelectual.
La mayor distracción popular la constituía la retreta, que los músicos ofrecían, los días jueves y domingo. El escenario era la plaza de armas a la que, según el periodista, asistían más de 400 personas. La banda de músicos interpretaba arias y cuadrillas.
Los mozalbetes, entonces como ahora, o más que ahora, pese a que hay quienes creen que los muchachos de antes eran unos angelitos, hacían de las suyas.
Citaré, textualmente, un extracto de una nota periodística en la que se hace referencia al comportamiento de los muchachos de esos años del siglo XIX: " Hemos notado que una infinidad de mataperros se introducen en medio de las señoritas que pasean alrededor de la Pila de la Plaza de Armas, y los que, cigarro en boca y empleando palabras groseras, pisan intencionadamente los vestidos de aquellas, les estorban el paso, les tocan los adornos, en fin, cometen acciones propias de esos mozos malcriados e indecentes, que no guardan respeto a nada ni a nadie ".
Al conmemorarse un aniversario más, de la Sociedad de Artesanos y Auxilios Mutuos " El Porvenir ", su Presidente, Cirilo Carbajal, leyó el discurso memoria, dando cuenta de su gestión.
Carbajal hizo saber que habían resultado infructuosas las gestiones realizadas, ante el Concejo Provincial, para que les donaran un solar. El que les habían ofrecido pertenecía a Hilaria Medina.
Ante esa situación, la directiva de Cirilo Carbajal compró un terreno que era propiedad del socio Fidel Guerra, ubicado en la calle Atahualpa, tasado en 1,400.80 Soles pero que, Guerra, en un acto que le fue grandemente reconocido, lo vendió, a la Sociedad, 800 Soles. Con ello, decía el Presidente en su discurso, aquel socio " se ganó la gratitud eterna ".
Para agrandar el terreno adquirido se adquirió un solar contiguo por el que se abonó la cantidad de 400 Soles.
El balance de la institución, correspondiente a la gestión de 1874, lo firma el Tesorero Juan Cáceres y lo refrendan el Secretario, Eduardo Zaldívar y el Fiscal Bruno M. Maldonado.

Por su parte la Junta de Caridad, cuyo Secretario de la Junta era el socio Alberto Gil, informó que, entre el 1 de febrero de 1874 al 31 de enero de 1875, se había gastado 1,433 Soles en la atención de 37 socios, auxiliándolos en la recuperación de su salud. La Sociedad cumplía, fielmente, su misión de " auxilios mutuos ".
En Tacna se celebraba, con brillo, el aniversario de la victoria del Combate del 2 de Mayo de 1866. Para los tacneños, reciente el eco de la hazaña, era motivo de orgullo que un paisano, el Coronel José Joaquín Inclán, hubiese tenido un rol tan importante comandando la artillería, arma decisiva en el enfrentamiento con la poderosa escuadra española.
La población despertó, aquel 2 de mayo de 1875, con el estruendo de 21 cañonazos. A las 5 de la mañana, en la Plaza de Armas, entre dianas y otros aires marciales, las autoridades, estudiantes de los colegios y miembros de las sociedades patrióticas, " saludaron a la aurora ". 
A las diez de la mañana se cantó un Te Deum, en la Iglesia de San Ramón, al que asistieron las sociedades " Vencedores del 2 de Mayo " y " Amantes del saber ", además de gran cantidad de vecinos. La Plaza de Armas había sido adornada con arcos, banderas y retratos de los próceres de la independencia nacional.
Algunos abogados, faltos de suficiente carácter, acudían al periódico para quejarse de que existían algunos vecinos que iban a quitarles el tiempo con sus tertulias. El periodista, que se hace eco, de tan singular queja, no se le ocurre otra cosa que escribir una curiosa nota, en la que expresaba: " Suplicamos a los inconsiderados partidarios del descanso y de la tertulia a toda hora, en nombre de los abogados, que pierdan la costumbre que censuramos y que no esperen ver en los estudios la inscripción siguiente: "Times is money" (sic).
El 25 de abril, de aquel año de 1985, en un acto realizado en la Sociedad de Artesanos, Cristóbal Centore ofreció sus servicios de Flebótomo, a la hora que se le requiriese ; E. Fernández Prada los suyos como Médico y Zoilo Wacente se ofrecía a dar clases nocturnas, de instrucción elemental, a los socios. En su exposición de motivos, Wacente, entre otras cosas, dijo : " … así como los médicos se proponen curar los males del cuerpo, yo anhelo vehementemente estirpar en lo posible los males del espíritu; porque, triste es decirlo, algunos de nuestros hermanos no saben ni estampar su firma ".(sic)
El periódico LA REVISTA DEL SUR mantenía una constante rivalidad con LA LUZ, periódico, editado en Tacna, que tenía como Jefe de Redacción a un periodista chileno.
El 3 de noviembre llegó al puerto de Arica el General Mariano Ignacio Prado. Inmediatamente se dirigió a Tacna, ciudad por la que sentía especial afecto, en el ferrocarril. Prado, que era candidato a la Presidencia, motivó que en Tacna se enarbolara la bandera " … porque todo Tacna es pradista y se pone en movimiento para recibir al futuro Presidente "

El General Prado ingresó a la ciudad, desde la Estación del Ferrocarril Tacna - Arica, entre una columna de los Gendarmes, acompañado de banda de músicos, entre vivas y mixtura, a la casa del Prefecto Zapata. 
El Prefecto tuvo la delicadeza de no dirigirse al pueblo. Si lo hizo José Buttafuoco quien, a nombre de la Colonia Italiana, dio la bienvenida y saludó a Prado.
El candidato se dirigió al pueblo desde un balcón que ocupaban los ingenieros que construían la Iglesia Matriz. En su discurso prometió trabajar " por la prosperidad y engrandecimiento de este país ( Tacna ) generoso, para quien no tenía sino poderosos motivos de agradecimiento y gratos recuerdos ".
Los tacneños reservaban un especial afecto al General Mariano Ignacio Prado, que había cumplido un buen papel desempeñando el cargo de Prefecto. 
A las 8 de la noche, en el tren nocturno, Prado regresó al puerto de Arica para proseguir con su campaña electoral. Los diarios tacneños hicieron referencia al éxito de la visita del General y, contraponiéndolo con la que hiciera el Contralmirante Montero, también candidato, escribían que éste " entró y salió de Tacna, sin más ruido que el producido por el movimiento del ferrocarril ".
Es importante anotar la relación de las obras realizadas por el contratista Gabriel Larrieu, en el puerto de Arica, con dinero del erario nacional peruano. Estas eran el edificio de la Aduana, el muelle, el muro del malecón, que servía de defensa y la plaza central.
En el edificio de la Aduana, que hoy los chilenos conservan con esmero, se instalaron : " El reloj, las armas de la patria y los atributos del comercio que adornan el frontispicio de la fachada ."
El informe, dando la conformidad a la obras construidas, está fechado el 28 de octubre de 1875 y se encuentra firmado por los señores F. Arancivia, Manuel Vásquez Solís y M.A. Viñas.
Al llegar las últimas piezas, para el edificio de la Aduana de Arica, que incluían persianas de fierro, reloj, escudo del armas del Perú, para el vestíbulo interior y dos vagones pequeños, fueron recepcionadas por el Ingeniero Tadeo L. Strijenski, constructor de la Iglesia Matriz de Tacna.
El Dentista Francisco Arriaga anuncia que le quedan en Tacna solamente tres meses. Después viajaría a París. Ofrece sus servicios " tanto en la parte operatoria y quirúrgica como en la parte mecánica ". Afirma " que está visible todos los días de 9 a 5 de la tarde ", en Cochrane 26. A los indigentes los operaba gratis, de 5 a 6 de la tarde.

El Gran Hotel EL PACIFICO, ubicado en Arica, ofrecía sus servicios en los diarios y periódicos de Tacna. Su propietario era Eduardo Morosini. El hotel contaba con salas de billar, baños tibios, y habitaciones con vista al mar. Un lujo para la época.
José Rodríguez ofrecía, en su establecimiento comercial, una gran variedad de disfraces para la fiesta del carnaval, especialmente para los " bailes de máscaras ". Los interesados podían adquirir o alquilar los disfraces. Los tacneños gustaban de disfrazarce de Rigoleto, Luis XV, turcos, venecianos, escoceses, marineros, soldados, generales y otros " recién llegados de París ". 
( continuará )

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