NOTICIA SOBRE LOS MONUMENTOS A COLÓN QUE EXISTEN  EN LA HEROICA CIUDAD DE TACNA

Testo in Italiano                                     de FREDY GAMBETTA  

Mis buenos amigos que, además de amigos son mis confidentes, saben que desde hace muchos años, en las casas donde he vivido, me visitan los buenos hados. Esos buenos hados, que antaño golpeaban las puertas y movían los muebles, además me dejaban, y me siguen dejando, valiosos documentos con los cuales aporto a la historia de Tacna, a través de mis crónicas.

Así, por ejemplo, tengo frente a mi, el "ACTA REFERENTE A LA COLOCACIÓN DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL DEL MONUMENTO A CRISTÓBAL COLÓN", fechada en Tacna el 12 de Octubre de 1892. El valioso documento está firmado por el Intendente chileno Antonio Edwars, por los tres miembros de la Junta de Alcaldes, por el señor Juan Raffo, Real Agente Consular de Italia y por los italianos, residentes en la ciudad, Andrés Laneri, Agustín Tavolara, José Gnecco, Santos Parodi, Nicolás Chiappacasse, Angel Aste, Pascual Pigna, el constructor Juan Gabba, Santiago Roccatagialata, José Vaccaro, Valentín Rossi y Américo Bollo. Ellos, además de Luis Zañartu, José Navarro y Vicente Noziglia, que oficiaron de Secretarios, firmaron ante el Notario Público, Vicente Villalón

El Real Agente Consular de Italia fue nombrado Presidente Honorario, de la comisión encargada de erigir el monumento a su ilustre paisano, don Cristoforo Colombus, mientras que la responsabilidad efectiva, como Presidente la asumió don Andrés Laneri, hombre que gozaba de solvencia económica, posición social y respeto en la ciudad que hacía doce años había sido ocupada por los chilenos, después de la batalla del Campo de la Alianza. Laneri fue el encargado de presentar la piedra que habría de ser colocada.

La ceremonia se realizó de manera solemne. Los padrinos del simbólico acto realizado en la Plaza de Armas que, a partir de ese día, como queda registrado en el Acta, pasó a llamarse "PLAZA DE COLÓN", fueron el Intendente Edwars, el Real Agente Consular de Italia y don Antonio Martínez de Silva, Vice Cónsul de España. 

Se extendieron tres actas. La primera fue enterrada junto a la piedra fundamental o primera piedra como hoy se dice; la segunda quedó en el Archivo de la Honorable Junta de Alcaldes y la tercera en el de la Real Agencia Consular de Italia. ¿Cuál de ellas está en mi poder? Solamente los buenos hados que me visitan lo saben.

El monumento fue inaugurado al año siguiente, en una gran ceremonia. El nombre de "Plaza de Colón" se mantuvo hasta casi cerca de treinta años de la reincorporación de Tacna al Perú cuando, después de haberse construido el Paseo Cívico, el monumento a Colón fue trasladado a la primera cuadra de la avenida Bolognesi. Entonces la Plaza de Armas recobró su original denominación.

Muchos tacneños ignoran que existe otro monumento a Colón, mucho más antiguo, que fue obsequiado a Tacna por el Prefecto don Ildefonso de Zavala, ilustre tarapaqueño que murió en la heroica Ciudad, en 1858. Este monumento, que se encuentra abandonado en el antiguo Hospital San Ramón, víctima de los pacientes con problemas psiquiátricos que allí se atienden, y que incluso le volaron la cabeza, llegó a Tacna en 1855 o 1856 y, por lo que me ha contado mi dilecto amigo, el historiador Luis Cavagnaro, se encontraba en lo que hoy es la avenida Bolognesi, a la altura de la sétima cuadra. Este monumento formaba parte de la ornamentación que mandó instalar el progresista Prefecto Zavala quien era un amante y defensor de la Constitución y que, en noviembre de 1855, había sofocado en Tacna los movimientos sediciosos, contra el gobierno de don Ramón Castilla, promovidos por Pedro José Chocano y Domingo Albarracín.

El mayor galardón, que podemos escribir en memoria de Ildefonso de Zavala, cuyos restos reposan en el Cementerio de Tacna, son las palabras que de él dijera su paisano el sabio Francisco de Paula González Vigil, "... la adulación y la venalidad no se atrevieron a tocar en sus umbrales". Pero esta es otra historia.

Como vemos es antiguo el culto que los tacneños han rendido al navegante genovés. El primer monumento, regalado por el Prefecto Zavala y el segundo por una colonia formada por los inmigrantes italianos que contribuyeron a embellecer el paisaje urbano, enseñaron la fabricación del buen vino, que han enriquecido la culinaria local y han dejado descendencia que hoy enarbola lo mejor de la peruanidad en varios campos. 

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