DE HOMENAJES Y “MADRUGADAS”
de  FREDY GAMBETTA

Como les conté, caros lectores, en una crónica anterior, soy un tacneño afortunado pues he trabajado en las principales casonas de la ciudad. Hoy, desde la Casa Zela, encargado de la sub gerencia de Educación y Cultura, del Municipio Provincial diseño, con un buen equipo de colaboradores, lo que será el Proyecto Cultural de la comuna.

Es siempre útil explicar las cosas a la gente de buena voluntad. En ese sentido les contaré que la anterior administración municipal desamparó el trabajo cultural. Tanto es así que nunca se cubrió la Sub Gerencia de Educación y Cultura. Las personas que estaban a cargo, de esos importantes rubros, tenían que operar con un magro presupuesto y cumplir un programa de trabajo limitado a celebraciones tradicionales. Pese a ello lo hicieron bien.

De lo que se trata, en esta nueva administración edilicia, es llevar a la práctica un proyecto que tenga permanencia, sostenibilidad en el tiempo. Desgraciadamente las trabas burocráticas, que son un freno en las instituciones públicas, no tanto por la mala voluntad de los funcionarios sino por las normas, que hay que cumplir para gastar el dinero público, demora el inicio de lo que habíamos proyectado con anterioridad. Hemos esperado lo más, esperaremos lo menos, sin desesperarnos.

Distinta es la realidad del Gobierno Regional, en el campo de la cultura.. El segundo Gobierno Regional ha encontrado un Proyecto Cultural estructurado, del que me honro en haber sido su primer Jefe. Gracias a él se han realizado, y realizan, jornadas culturales, ediciones de libros, seminarios, conversatorios, muestras de pintura, etcétera. Ese Proyecto Cultural se hizo realidad a partir de la adquisición de la Biblioteca y Archivo Basadre, que debe merecer la máxima atención. Para la conservación del valiosísimo archivo suscribimos un convenio con el Ministerio de Relaciones Exteriores que es preciso reactivar. El mérito, la iniciativa, en este asunto, es del ingeniero Julio Alva Centurión que cumplió con su palabra de traer a Tacna los restos mortales del doctor Basadre, de su esposa y de su señora madre; restauró la Casa Basadre, cuyo abandono era un baldón para los tacneños y construyó un mausoleo en el Cementerio General. No hay que ser mezquinos. Al César lo que es del César y a Julio lo que es de él. Los asuntos políticos a mi, personalmente, a estas alturas de mi vida, me importan tanto como investigar sobre la inmortalidad del cangrejo.

Con ocasión, precisamente, de las actividades para recordar el natalicio del doctor Basadre, del que, dicho sea de paso, nadie se acordaba hasta cuando “llegó a Tacna”, se reúnen la Municipalidad, el Gobierno Regional, la Universidad y la Dirección Regional de Cultura, con el objeto de diseñar un programa conjunto.

Este año, en lo que será la impronta de la gestión cultural del Municipio, pensamos que debemos recordar a las figuras epónimas con actividades que vayan más allá de los discursos clásicos o de los poemas de siempre. Sucede que, la mayoría de las veces, las instituciones invierten dinero al traer a intelectuales, de nota, pero no tienen la precaución de pedirles el texto que leerán para imprimirlo y publicarlo, en alguna revista o libro pues, por más valioso que sea algo que uno escucha, a veces entra por una oreja y sale por la otra.

Nosotros, esta vez, programamos, como homenaje a la memoria del Historiador de la República, la entrega de 1 500 libros, que eran de una biblioteca municipal, a la que casi nadie acudía, a la Biblioteca Pública. Eso fue al mediodía del lunes 11 de febrero. Lo anecdótico fue que aquella actividad, programada por nosotros, repito, tuvo la inesperada visita de dos consejeros regionales que entregaron cuatro bolsitas con algunas publicaciones del Proyecto Cultural, precisamente. Eso estaba bien hasta que apareció uno de los mentados consejeros en la fotografía de CORREO lo que motivó que, los que nunca faltan, me criticaran diciendo que me había dejado “madrugar”. Les he contestado que esos son episodios pasajeros, que hacen la felicidad de los políticos, algunos de los cuales saben que no tendrán más presencia pública que los cuatro años que dura su gestión. No hay que ser tan susceptibles. Si eso hace feliz a alguien ¿por qué les negamos la felicidad de aparecer en la foto? Claro que no es elegante acudir donde uno no está programado. Gajes del oficio, cositas que suceden aquí y en la quebrada del ají, como dicen los vecinos

En la noche de ese día, con la presencia de escaso público, pero selecto, entre el que se encontraban el doctor Jorge Basadre Ayulo y su esposa Ana, inauguramos la exposición “INFANCIA EN TACNA” que consiste en 16 cuadros con fragmentos del libro, del mismo nombre, publicado por Basadre, en 1959, ilustrados con fotografías de la infancia del autor y de Tacna de inicios de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Muchos, a veces con mala leche, se quejan de que en Tacna no hay que ver. Pues bien. Cuando se programan exposiciones, o muestras importantes, los críticos y criticones no asisten. Y si asisten algunos resaltan la mancha de caquita de mosca que tenía un cuadro.

La exposición “INFANCIA EN TACNA” se puede visitar todos los días en la CASA ZELA y está disposición de las Juntas Vecinales, de los colegios, cuando empiecen las clases y de toda asociación o grupo que nos ofrezca seguridad para exhibirla. Es el único requisito. En la inauguración será muy grato decir algunas cosas sobre la temática de la muestra. Así estaremos haciendo cultura, conociendo parte de la historia de Tacna e integrando a nuestra heterogénea sociedad.

No creo en los agoreros que dicen que no se hace nada por la cultura. Esos personajillos se asemejan al tan mentado can del hortelano que se ha puesto de moda en estos tiempos turbulentos pero, también, llenos de esperanza para quienes seguimos avanzando, sin mirar a los costados, como quería don Miguel de Unamuno que marcharan los idealistas en busca de la tumba de Nuestro Buen Señor don Quijote.

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