LA VIRGEN DEL ROSARIO,
 PATRONA DE TACNA Y MARISCALA  DE LAS FUERZAS DE LA LEY
 FREDY GAMBETTA

Cuando se profundiza en el pasado de la Heroica Ciudad de Tacna se descubren hechos, individuales o colectivos, que deslumbran y que, en la mayoría de los casos, ayudan a comprender el espíritu libertario y democrático de los tacneños, siempre dispuestos a abogar por la libertad, tal es el caso de su apoyo a Zela y su Primer Grito de Independencia, en 1811; la decisión unánime de liberarse de la ocupación de las fuerzas bolivianas y el mantenerse altivos, y leales al Perú, frente al opresor que la mantuvo cautiva cerca de medio siglo, entre 1880 a 1929.
Sin embargo poco se ha escrito sobre la reiterada defensa de la Constitución y del gobierno legalmente constituido, que  los tacneños hicieron, a través de la historia, especialmente en el siglo XIX, en los primeros años de la República.
En aquellos años, más precisamente el 17 de Mayo de 1843, el pueblo tacneño se alzó contra el gobierno que presidía el General Manuel Ignacio Vivanco, con el pomposo título de ?Supremo Director?. En aquella gesta heroica los líderes de la revuelta fueron los Generales Domingo Nieto y Pedro Bermúdez.
No se debe ignorar, entre los mentores de la rebelión, al sacerdote español Sebastián Ramón Sors, de gratísima recordación para los tacneños, no solamente por la obra pública que impulsó, allí está el ahora viejo Hospital San Ramón, sino por el rol protagónico que desempeñó durante la atención a los miles de enfermos afectados por la epidemia de Fiebre Amarilla que, entre enero y marzo de  1869, diezmó a Tacna. 

A la revuelta de Tacna se une el pueblo moqueguano quien se levanta en rebeldía, casi un mes después,  el 15 de Junio, proclamando a su paisano, el ileño General Domingo Nieto como Jefe Supremo Político y Militar. La sureña Tarapacá, el 1 del mismo mes, habíase también alzado en armas y proclamado a su ilustre hijo, Ramón Castilla, como Sub Prefecto y Jefe Militar de la Provincia.

El General Ramón Castilla ingresa a Tacna, al frente de catorce jinetes, el  5 de Julio de 1843, "por el florido y polvoriento Callejón de Arica", escribe Luis Cuneo Harrison quien también anota " No se detienen ni siquiera en la pila de la plaza para saciar la sed. Atraviesan presurosos las estrechas callejuelas empedradas hasta llegar a la Iglesia Matriz, donde desmontan e ingresan reverentes al templo.

Al frente de este puñado de hombres venía el General Ramón Castilla, quien avanza para postrarse de rodillas ante la imagen de la Santísima Virgen del Rosario, Patrona de Tacna".

El Párroco Sors echó las campanas al vuelo mientras que, reunido el vecindario, se proclamó, a través de un bando, la Constitución de Huancayo. En los aprestos de los tacneños, para hacerse de armamento, aparece otro personaje muy ligado a la historia de Tacna, don Manuel de Mendiburu. En el ínterin se produce una pequeña escaramuza para develar la rebelión de unos militares ariqueños que eran leales al General Vivanco por aquella eterna rivalidad que existía entre Tacna y Arica. Mientras la primera era democrática, la otra tenía espíritu monárquico, conservador.

Castilla empieza entonces su camino hacia el norte, para derrotar a Vivanco. En Pachía, el 29 de Agosto de 1843, vence a los vivanquistas, encabezados por el Coronel Balta. Dos meses después, en San Antonio, asesta otro duro golpe a las fuerzas de Vivanco, esta vez comandadas por el General Manuel de la Guarda. En esa batalla toma más de dos mil prisioneros, y se apropia de cuatro cañones, con los que toma Moquegua. Después de esta batalla, para burlar a Vivanco, los castillistas se retiran a Puno y después ingresan al Cuzco, el 8 de Diciembre.

La batalla decisiva se libró en Carmen Alto, en Arequipa, el 22 de Julio de 1844. En ese lugar, después de ser derrotado, huyó el General Manuel Ignacio Vivanco. El General Ramón Castilla, el 7 de octubre de 1844, precisamente el día que se celebra a la Virgen del Rosario, entrega el mando supremo al Presidente del Consejo de Estado Manuel Meléndez, que regresó de Chile donde había sido deportado.

Al año siguiente, el 19 de Abril, el General Castilla es proclamado, por el Congreso Nacional, Presidente Constitucional, por un período de seis años. En la entrega del mando, el doctor Meléndez hace alusión a que la lucha, por el imperio de  ley, empezó  con Castilla, secundado por el pueblo tacneño. El primer día de su gobierno lo que primero hace Castilla es Proclamar a la Virgen del Rosario, Patrona de Tacna, MARISCALA DE LAS FUERZAS DE LA LEY.

El flamante Presidente le impone a la Virgen del Rosario el bastón de Mariscala y un estandarte en el que se lucían alegorías, bordadas en oro y plata,  que recordaban las batallas libradas por los castillistas en ese largo y sacrificado periplo por restaurar la legalidad. La valiosa y artística bandera fue confeccionada por artesanos cuzqueños. 

Dichas insignias se impusieron a la Virgen del Rosario, en Tacna, el 22 de Julio de 1845, en medio del júbilo de las autoridades, de la  población y de los ?cívicos tacneños?, soldados lugareños que acompañaron a Castilla y que retornaban sanos y salvos al terruño. Como no podía haber sido de otro modo, la oración sagrada estuvo a cargo del Vicario Coadyutor, Sebastián Ramón Sors quien no negaba su adhesión al régimen y, en especial, al Presidente Ramón Castilla y Marquesado, el grande hijo de Tarapacá.

Hoy la Virgen del Rosario luce su bastón de Mariscala. ¿Qué fue del estandarte? Algunos afirman haber visto sus insignias en un cuadro en la vieja Vicaría, hace cuarenta años. Pero, por sobre todo. es preciso devolver, con gloria y majestad, a la Patrona de Tacna su título de MARISCALA DE LAS FUERZAS DE LA LEY. Y nada mejor que hacerlo en este glorioso día 7 de octubre. Su día en el santoral.

    FREDY GAMBETTA


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