BASADRE ES UNA EMOCIÓN

di Fredy Gambetta 

El Perú, y los tacneños en especial, hemos vivido dos días que quedarán grabados para siempre en la mente y el corazón de quienes tuvimos la suerte de ser actores o testigos, o actores y testigos, de cómo un pueblo, cuando es agradecido, recibe con todos los honores a sus hijos más queridos.

Los restos mortales del doctor Jorge Basadre Grohmann, de su esposa, Isabel Ayulo Lacroix y de su madre, la ilustre patriota tacneña Olga Grohmann Pividal, llegaron en el avión presidencial que aterrizó cuando por los altoparlantes escuchábamos la letra de la canción MI PATRIA Y MI BANDERA, basada en el poema de Federico Barreto. "Desde que vi la luz mi pecho anida dos amores, mi patria y mi bandera, por mi patria, el Perú yo doy la vida, por mi bandera, el alma, el alma entera".

Fueron momentos de suma emoción cuando vimos descender, de la nave presidencial, los tres féretros. El del doctor Basadre cubierto por el pabellón peruano y el de su madre por una bandera que lucía el escudo, el emblema de nuestra Heroica Ciudad.

Después de las palabras de bienvenida el cortejo avanzó hacia la ciudad en medio del calor popular. A lo largo de todo el trayecto los niños y los jóvenes agitaban banderas peruanas. Ora un grupo vivaba, ora cantaban, ora mostraban cartelones con frases de saludo o párrafos escogidos, en el aula, de la obra de nuestro querido Basadre.

Y el pueblo, siempre el pueblo tacneño presente, emocionado, aplaudiendo el paso de quien es, sin duda, el más grande hijo de Tacna, nacido en el siglo pasado. Fue muy emocionante ver a la oficialidad de la Tercera Brigada de Caballería, en el frontis de su sede castrense, en posición de firmes y saludando marcialmente el paso del cortejo.

El gentío colmaba la Plaza de Armas y el Centro Cívico. Los féretros, en hombros, llegaron a la Casa Basadre donde recibieron el homenaje del Presidente de la República y del Presidente del Gobierno Regional a quien debemos la restauración de la casona, tanto tiempo abandonada, para vergüenza de todos los que pudieron hacer algo por ella y no lo hicieron.
Un episodio lamentable fue la silbatina y los gritos destemplados de un grupo de desadaptados, de los que confunden los escenarios y dan motivo para que, periodistas atentos solamente a "levantar" los escándalos, dijeran o escribieran en sus notas que aquellas malacrianzas fueron expresiones del "pueblo de Tacna". Mentira, esos individuos no son, no pueden personificar al pueblo de Tacna, menos a quienes estábamos allí reunidos, nos guste o no el Presidente Toledo, o el Gobierno Regional, para rendir homenaje sentido, culto, alturado, a quien reconocemos como el Hijo Predilecto de Tacna, que llegaba a su casa natal.

En la vigilia estuvieron presentes representantes de las instituciones y del pueblo de Tacna. Se tuvo la buena idea de colocar, al pie del féretro, una fotografía del doctor Basadre riendo. Parecía "un joven que olvidó que era anciano".

Al día siguiente fue solemne la misa de cuerpo presente. El doctor y su esposa eran devotos católicos. Me consta. Después, en la plaza de armas, escuchamos las palabras del doctor Jorge Basadre Ayulo, del Canciller de la República, del Presidente del Gobierno Regional y del Director del Instituto Nacional de Cultura. Y de allí, rumbo al cementerio partió el cortejo. Madre y esposa iban en sendas carrozas. El doctor en hombros del pueblo de Tacna que, una vez más, a lo largo de San Martín y de la calle Arias y Aragüez aplaudía, vivaba, lanzaba pétalos de flores. Los vecinos se esmeraron en rendir su homenaje al ilustre paisano. En la puerta del Cementerio General, unas bellas alfombras de flores tapizaron el cemento por el que pasaría el cortejo. Esa fue la ofrenda de los comerciantes que venden flores. Aplausos para ellos.

Personalmente debo agradecer, una vez más, el honor que se me otorgó al invitarme a decir las palabras de bienvenida, en el aeropuerto, así como a cargar el féretro, en el último tramo, en el grupo de autoridades, Canciller, Presidente Regional, Prefecto y Alcalde y a sugerir la cita, extraída de una obra del doctor Basadre, que finalmente se grabó en el bronce, en la placa que se colocó en su mausoleo. A ello uno el hecho de que, con Gróver Pango, escribimos el pensamiento que aparece en la placa de la Casa Basadre, hace más de veinte años, invitados por el Alcalde de entonces nuestro buen amigo, doctor Guillermo Silva Flor.

Parafraseando a don Enrique López Albújar podemos decir que, para nosotros, Basadre es una emoción.


FREDY GAMBETTA 


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