CRÓNICA PARA NANCY BALUARTE ROMERO

 por Fredy Gambetta.

Era todavía casi un niño cuando, en 1961, asistía puntualmente a espectar los partidos de básquetbol en el Coliseo Zela, programados en el IV Campeonato Nacional. Aquel año Tacna ganó a la selección de Lima, lo que fue un suceso. Al final del campeonato el primer puesto resultó empatado por Tacna, Lima y Chiclayo. Lima, por mayor número de canastas, se llevó la copa.

La selección tacneña la integraba Lourdes Quevedo, la popular “Pichusa”, bajita, guapísima chica; Anita Pulgar Chiri, canelita, garbosa, pícara; María Rochetti Arancibia, toda una reina, - como que lo fue del campeonato, ganando a mi amor platónico, “Conchito” Villacorta, de Chiclayo - mezcla de italiano y de tacneña; Dora Aste, otra alta y guapa tacneña, recién casada con el también basquetbolista Pepo García Cadima y Nancy Baluarte, menudita, hábil y ya experimentada jugadora con roce internacional.

Nancy Balaurte había brillado, con luz propia, desde los 14 años en las canchas. A esa edad fue convocada para integrar la Selección Nacional que representó al Perú en los III Juegos Bolivarianos que jugaron en Caracas, en 1951. Ella había debutado, en 1949, vistiendo la casaquilla de “Casas del Centro”, frente al equipo “Modelo”, de Arica. Me cuenta que la iniciaron en el básquetbol, el popular “Sabio” Cuadros, César “Sacón” Rodríguez y Octavio Espinoza y la estimulaba su profesora de Educación Física, Jenny Salaverry.

En Tacna, Nancy jugó en el Club Victoria, por la selección del Colegio Nacional Francisco Antonio de Zela y seleccionada, por don Norman Barahona, participó en los Juegos Sur Peruanos, en Arequipa.

Siendo estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, integró el equipo que campeonó varios años en la Liga de Lima. Ese equipo, irrepetible por su calidad, que fue la base de la Selección Nacional, lo conformaban Nancy Baluarte, Rina Espinoza, Isabel Delgado, Rosa Carranza y Nelly Castillo.

Como seleccionada nacional jugó en el II Campeonato Nacional de Chiclayo, en 1956 y en el ya mencionado de Tacna, en 1961. En el ámbito internacional brilló en el I Campeonato Mundial Femenino, en Chile, en 1953 y en el II Campeonato Mundial femenino, en Brasil, en el año 1957.

En el I Campeonato Mundial el equipo peruano ganó la rueda de consuelo, jugada en Osorno, al sur de Chile. Al llegar a Lima, para integrar la selección peruana, declaró a La Prensa “…de convertirse en una realidad la participación del Perú en el Mundial, estén ustedes seguros de que habrá una tacneña con un corazón agigantado para la lucha contra las calificadas adversarias que tendremos”.

Nancy Baluarte no solamente ha sido una destacada deportista y, sin duda, una de las más notables basquetbolistas tacneñas, del siglo XX, con gran roce internacional. Ella, egresada de la flamante Gran Unidad Escolar FRANCISCO ANTONIO DE ZELA, el año 1955, en la primera promoción que había ocupado la moderna construcción que reemplazó al viejo edificio de la avenida Dos de Mayo, bajo la dirección de la señorita Haydee Zúñiga Trellez, viajó a Lima para seguir estudios superiores bajo la tutoría de una profesora ejemplar, Mercedes Indacochea. No pudo tener mejor tutora.

Ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde obtuvo los títulos de Profesora de Educación Secundaria y Doctora en Literatura. El título de Profesora lo refrendó en España. Ha seguido cursos para extranjeros en la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad de Madrid, becada por el Instituto de Cultura Hispánica.

Nancy me ha contado que ha tenido, como catedráticos, entre otros, a los doctores Augusto Tamayo Vargas, Martha Hildebrandt, José Jiménez Borja y Francisco Bendezú. Inclusive fue Auxiliar de Cátedra, un corto tiempo, del doctor Tamayo Vargas. Ha tenido como compañeros de estudio o ha conocido a notables escritores y poetas peruanos. Entre ellos, Arturo Corcuera, Tomás Gustavo Escajadillo y pertenece a la promoción Javier Heraud, el poeta – guerrillero, asesinado en Puerto Maldonado.

Confieso que siempre anhelé conocer a Nancy Baluarte, personalmente. Ahora que converso con ella, el tiempo es corto para escuchar sus vivencias, sus experiencias. Es un placer escucharla. Tiene un léxico culto, un habla culta, como corresponde a una doctora en literatura, experta en el Modernismo. Ahora mi satisfacción es doble o triple o cuádruple. Creía que ella había sido una buena deportista y nada más. Pero no. Hablamos del poeta Juan Parra del Riego, motivo de una de sus tesis, y de Antonio Machado, por quien compartimos gustos y simpatías literarios.

Tacna le debe un homenaje a Nancy Baluarte, especialmente los deportistas, los de antes y los de ahora. Los de antes, porque han sido testigos de la pujanza, de la habilidad de esta basquetbolista tacneña, menudita, que sabía ingresar como una saeta entre sus rivales y de los de hoy porque deberían saber que la vida no empieza en el presente sino que siempre han existido mujeres y hombres que, con todas las limitaciones de la provincia, supieron ganarse un lugar en la historia del deporte nacional.

Me han comunicado que la Promoción 1955, que está cumpliendo sus Bodas de Oro, de ex alumnas de la Gran Unidad Escolar de Mujeres FRANCISCO ANTONIO DE ZELA, está organizando una ceremonia de homenaje a su ex condiscípula y que colocarán, con su peculio, una placa conmemorativa en, supongo, el Coliseo Perú o tal vez, y creo que sería mejor, en el viejo Coliseo Zela, escenario de los triunfos deportivos de Nancy Baluarte Romero, una tacneña para no olvidar. Allí estaremos el sábado 22 de octubre. Vale

 

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