Los Siete Pecados
de Dario Mejia  Melbourne, Australia

Aquél que no ha pecado no es humano, aquél que no ha querido no ha vivido... del vals "Déjalos" de Félix Pasache.

Al Maestro Felipe Pinglo no se le podía haber escapado escribir sobre el pecado y es así como el 15 de octubre de 1935 compone su vals "Pecadora", donde describe el amor fugaz que vivieron, a escondidas, una dama aristocrática y un humilde obrero. Casualmente, hace unos días, conversando con unas amistades, sin querer toqué el tema del pecado cuando les explicaba sobre el río Huatica, su relación con el pecado y como los Siete Pecados se introdujeron en nuestra Lima antigua.

El pecado ha existido desde la creación del hombre. Según la religión, Adán fue el primer pecador y Eva la que lo introdujo al mismo. No ha existido, ni existe, ciudad o pueblo en el mundo que esté libre de pecado, por lo que el ser humano ha vivido con el pecado, ya sea dentro o a su alrededor, y lo seguirá haciendo por los siglos de los siglos.

Desde tiempos de la colonia en Perú, el pueblo ha relacionado al número siete con la mala suerte, leyendas, sobrenombres, supersticiones y también el pecado. Es por eso que no causa extrañeza que antiguamente haya existido una calle de nombre "Matasiete" en el Rímac y, años después, otra en los Barrios Altos. Una se debía al apodo de un faite de la época de la colonia y la otra a una leyenda sobre una morena, de armas tomar, que se cuenta mató a siete avezados delincuentes a garrotazos.

También otra calle de la Lima antigua se llamaba "Siete Jeringas", la cual estaba en los Barrios Altos, barrio lleno de misterios, tradiciones y cuentos de fantasmas. El nombre aquel provenía de un apodo, "Ño Siete Jeringas", que tenía un curandero de la colonia. Otro nombre curioso con el siete es el del famoso "Callejón de las Siete Puñaladas". Este nombre lo tenían dos callejones antiguos, uno en el Cuartel Primero, o barrio de Monserrate, y otro en los Barrios Altos.

Si muy bien el número siete está relacionado con la mala suerte en Perú, en cambio, tanto en Australia como Estados Unidos y Europa el número siete no es de mala suerte ni creen que el domingo siete es un día negro, como si se cree lo es en Perú. Tampoco el gato tiene siete vidas, como en Perú, sino más bien nueve son las vidas que le atañen al gato. Creo que los gatos peruanos no saben esto de otro modo ya estarían haciendo su cola en inmigraciones para sacar su pasaporte e irse en busca de dos vidas más.

Huatica y los Siete Pecados

Huatica es un nombre que le trae recuerdos a algunos. Antiguamente se le llamaba río Huatica al canal, o acequia, que atravezaba parte de los Barrios Altos y se dirigía a La Victoria y otras zonas sirviendo sus aguas para regadío de las chacras y/o huertas que habían en las afueras de Lima.

En los Barrios Altos, el río o canal Huatica, pasaba por las calle del Pejerrey, Las Cruces, La Pólvora y otras más, sirviendo también sus aguas para mover los molinos que habían en La Pólvora. Eran otros tiempos en que nuestro río hablador, que abastecía al río Huatica, tenía abundante agua, y limpia, pero con el correr del tiempo y el crecimiento de Lima el río Huatica se secó y sus canales que pasaban por las calles de los Barrios Altos se encuentran enterrados.

El río Huatica, en su paso por La Victoria, dio origen al nombre del Jr. Huatica. Un barrio que se hizo muy famoso porque se convirtió en zona roja muy frecuentada por los limeños que, por supuesto, no iban allí a mirar como corrían las aguas del río, sino porque se sentían atraídos por el pecado.

Al igual que en el río Rímac, en el río Huatica se podían coger camarones en tiempos antiguos. Actualmente, los únicos "camarones" que quedan son los que se meten a las fiestas sin haber sido invitados.

Algo que también ha caracterizado a los Barrios Altos es la alegría, el ingenio y chispa de su gente que salía a flote ante cualquier detalle curioso que acontecía. Es así que, por ejemplo, bautizó a una calle barrioaltina con el nombre de "Las Carrozas", nombre con el que se conoce hasta ahora a la primera cuadra del Jr. Huánuco. Pero, antiguamente esa calle se llamaba calle de Pancho Javier y con ese nombre figura en el plano de Lima de 1787. Pancho Javier debe haber sido el apodo de algún vecino de esa calle porque, como es bien sabido, los apodos dieron nombre a calles en la antigua Lima.

En el plano de Lima de 1858, levantado por Manuel Atanasio Fuentes, dicha calle actual conocida como Las Carrozas figura con el nombre de calle Sauces. Como en dicha calle se ubicaron los depósitos de guardería y reparación de las carrozas que conducían los muertos al cementerio, dicha calle empezó a ser conocida como Las Carrozas y con ese nombre se ha quedado hasta nuestros días. Allí nació el famoso Tatán y de allí también proviene otro delincuente famoso, El Guta, quien fue el maestro de Tatán en el robo. La vida de Tatán fue llevada a la televisión. El Guta se escapó de la cárcel y según cuentan los barrioaltinos antiguos se fue a vivir a México donde puso una cadena de restaurantes y se plantó de la vida delictuosa.

Pero antes que la actual primera cuadra del Jr. Huánuco adoptara el nombre de "Las Carrozas", otra calle barrioaltina tenía ese nombre a mediados del siglo XIX. Se trata de la calle que, en numeración, viene a ser la primera parte de la cuadra 5 del Jr. Amazonas, entre el actual Jr. Paruro y el Jr. Huanta. Así figura en el plano de Lima de 1858 habiéndose, anteriormente, llamado dicha calle como "Manzanilla", según figura en el plano de Lima de 1787.

Como fue el pueblo el que muchas veces bautizó a sus calles por algún hecho curioso o algo que las caracterizara, es así que volvió a rebautizar a la mencionada calle de Manzanilla, que posteriormente se llamó Las Carrozas, con el nombre de "Calle de los Siete Pecados", debido a unas casas de pecados que allí había. Dicho nombre, "Los Siete Pecados", perdura hasta nuestros días y recuerdo que de niño, por curiosidad, con un grupo de amigos de mi antiguo barrio del Tigre nos ibamos a mirar de afuera una de las casas aquellas que quedaba en los altos de una casona antigua, haciendo apuestas con los muchachos del barrio para ver quien podía subir más gradas de la escalera, antes que el guardíán de la casa aquella nos empiece a corretear con su palo. Travesuras y pecados de muchacho que cuando vienen a mi mente hacen que sonría solo. Después de todo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

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