"Si a tus puertas he venido a entonar, / el placer que siente mi alma al
saludarte / para que veas que de ti me sé acordar / he venido con el fin de
abrazarte"... del vals peruano de serenata "En tu día" de Emilio Herrera
Medrano.
Una costumbre limeña de antaño era llevar serenata al ser amado, al amigo o
persona que se estimaba mucho. Ello consistía en saludar con música a alguien
por su cumpleaños, al inicio del día o medianoche, acompañado por guitarras y
voces melodiosas.
Las serenatas solían abundar en los barrios populares y era normal escuchar
el sonido de guitarras a la medianoche anunciando el inicio de una de esas
bellas expresiones que se solía tener en Lima de mostrarle a alguien su
aprecio y que se tenía muy presente la fecha de su cumpleaños... "Feliz te
recibe el año, / las aves van sollozando / las aves van sollozando /
levántate y ve el horario / que ya las doce han marcado / que ya las doce...
han marcado".
En la víspera del cumpleaños de la persona a la cual se le llevaría la
serenata, se solían reunir los amigos un par de horas antes de la medianoche
para ensayar las canciones que se entonarían durante la serenata. Unos
minutos antes de las doce enrumbaban todos hacia la puerta o ventana de la
casa del homenajeado, en silencio para no despertar antes de tiempo a los de
la casa, y a las doce en punto se rompía la quietud de la noche al ritmo de
guitarras y voces de los participantes en la serenata. Los de la casa
escuchaban la serenata a oscuras y cuando se terminaba la canción procedían a
encender las luces y abrir la puerta para que los cantores entren a la casa.
Luego del abrazo o beso de felicitación, dependiendo de a quien se llevaba la
serenata, en la sala se armaba la jarana que, muchas veces, duraba hasta el
amanecer.
La historia de la canción criolla está llena de grandes cantores de serenatas
de entre los cuales destaca Pedro Bocanegra, a quien se le identifica como
gran juglar de serenatas. Bocanegra compuso varios vals-serenatas como "La
Alondra", "La bóveda azulada" (conocido también como "En tu día") y "Gran
serenata". Con Regino Guerrero estuvieron presentes en muchas serenatas, las
cuales alegraban con sus canciones.
Las serenatas también servían para estrenar alguna nueva composición. Según
contó Augusto Azcuez en una oportunidad, el 5 de enero de 1914, él y Manuel
Quintana "Canario Negro" estrenaron el vals "Idolo" del compositor Braulio
Sancho Dávila en una serenata en el Salitral, Abajo el Puente. La autoría de
dicho vals es una polémica que ha durado muchos años y se le atribuye a
Nicanor Casas.
El bardo inmortal Felipe Pinglo compuso y estrenó varias canciones en la
serenata de algún amigo. Pinglo era buscado por los amigos cuando se trataba
de dar serenata a alguien, y el bardo nunca se negó a ser partícipe de estas
alegres y bellas formas de expresión de cariño y amistad que solían tener los
criollos en la Lima de hace algunos años.
Por el cumpleaños de su suegra, la Sra. Eloísa Vda. de Rivera, Felipe Pinglo
compone y estrena el vals "Serenata" el 31 de diciembre de 1934: "El
firmamento inmenso / con sus mejores galas / parece que este instante /
gozara de inmensa dicha. / El viento nos susurra / con suave diapasón / al
recordar tu día / te traigo felicitación..."
A su amigo el "gato" Juan Bulnes, Pinglo le dedicó el vals "Serenata
acróstico": "(...) Juan es el nombre que hoy celebramos / uno y mil
años vivas feliz / al recordar que es tu cumpleaños / nuestro alborozo no
tiene fin...". Otros vals-serenatas de Felipe Pinglo son: "Con el alma en
los labios" (24 de abril de 1930), "Noche de dichas", "Para el dulce nombre
de mi madre" (26 de diciembre de 1931), "Serenata a una amiga", "Sueña
tranquila" (23 de marzo de 1920), "Tranquila está la noche" (junio de 1923) y
"El alma en los labios" (o "Radiante el corazón de gozo"). Debo hacer notar
que la letra, en su inicio, del último de los nombrados se parece un poco con
la letra de "Con el alma en los labios".
Otro gran cantor de serenatas, al cual las nuevas generaciones desconocen,
fue el tenor-barítono Pancho Ferreyros, de la Guardia Vieja, quien con su voz
alegraba las noches de Abajo el Puente (Rímac). Pancho Ferreyros ha sido muy
nombrado por los criollos de antaño, como Augusto Azcuez y Aurelio Collantes,
siendo su nombre inmortalizado en el vals "Amancaes de ayer" de Amador Rivera,
en cuya última estrofa dice: "Carlos Saco, Pancho Ferreyros, / también
Pedro Bocanegra, / nos dejaron el recuerdo / del Amancaes de ayer...".
Casualmente, hace unas semanas me escribió un peruano que viene dejando muy
en alto el nombre del Perú en Montpellier, Francia, y me comentaba que Pancho
Ferreyros fue su tío abuelo, recordando también que alguna vez vio una placa
de homenaje a Pancho Ferreyros en el Rímac.
El grupo criollo norteño "Los Mochicas" hizo popular el vals de serenata "Feliz
cumpleaños" de J. Arbulú y E. Enríquez. En la época de oro de la canción
criolla, "Los Romanceros Criollos" convirtieron en éxito el vals "Mi
serenata" de Lucas Borja. "Los Dávalos" también harían una magistral
interpretación de dicho vals: "Vengo a cantarte mi serenata, / como
acostumbro todas las noches / a tu ventana...".
Otro tema de antología es el vals "Serenata" de los Hnos. Díaz Barraza que el
"Trío Continental" convirtió en gran éxito: "Levántate y escucha con
emoción sincera, / las notas que te canto con todo el corazón, / pues todos
recordamos la hora placentera, / nos trae regocijos y llena de emoción...".
La serenata empezó a formar parte de la tradición del pueblo limeño y se
extendió a otras celebraciones como la serenata a la ciudad de Lima que suele
celebrarse en la víspera del aniversario de la ciudad capital. En la noche
del 15 de julio, víspera de la "Procesión de la Santísima Virgen del Carmen
de Lima", los criollos suelen celebrar una serenata y verbena criolla para
quien es considerada la Patrona del Criollismo. Ello es una tradición de
muchos años que el pueblo limeño le debe a Luciano Huambachano ya que fue
esta gran figura de nuestro criollismo quien tuvo la idea, y la hizo realidad,
de brindarle serenata a la Virgen, cumpliendo con una promesa que le hizo por
gracias recibidas.
En la actualidad, ya no se ve o escucha serenatas en Lima con la frecuencia
que solía hacerse años atrás. El ritmo de vida que se lleva actualmente ha
hecho que se vayan perdiendo ciertas costumbres que se solían tener, pero en
la mente de quienes hemos podido gozar y vivir dichas serenatas, los
recuerdos de esa bella tradición siempre estarán presentes.
La bóveda azulada (En tu día) (*)
(Vals-serenata)
Pedro Bocanegra
La bóveda azulada
se baña de ambrosía
y un iris mensajero
de gran ostentación,
anuncia placentero
la fecha de tu día
que es toda galanura
y toda floración.
Que flores primorosas
de místicas edades
bañando los senderos
de la felicidad,
sobre alfombrado paso
respiran tus beldades
el día de ventura,
de paz y de amistad.
Que vuelvan con la lira
de mis idealidades,
en el vagar incierto
por esa inmensidad.
La brisa rumorea
arpegios de alegría,
las aves en su nido
te entonan su canción.
Allá por el espacio
satura el alma mía
de goces inefables
de paz y adoración.
(*) La letra ha variado con el correr de los años. Los
intérpretes cambiaron algunas de las palabras que aparecieron en la versión
original publicada en "El Cancionero de Lima", con la finalidad de darle
mayor sentido a los versos. La versión presente es una de las que más se
sigue cantando en la actualidad y ha estado presente en muchas serenatas.
Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au |