La Semana Santa y las Elecciones Peruanas

 

La Semana Santa de este año, para los peruanos, ha sido diferente a otras que hayamos experimentado y es que los días en que normalmente uno los toma para meditar, tal vez orar y reflexionar sobre nuestra vida, recordando el sacrificio de Jesús en la cruz; los peruanos, ya sea en Perú o el extranjero, lo hemos pasado pendientes de cada boletín o informe que daba la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) con respecto a los resultados de las últimas elecciones del 9 de abril.

En estos tiempos modernos, con los adelantos tecnológicos con que se cuenta, la ONPE pareciera que, para contar los votos, está utilizando pinzas y los dedos de la mano. Quizás sus miembros sean fanáticos del "Rey del suspenso", Alfred Hitchcock, y al estilo de una de sus películas tengan al pueblo peruano pendiente de cada pestañeo o aparición del representante de la ONPE para, con los pelos de punta, escuchar los últimos avances del escrutinio de los votos.

Quienes estos días deben haber sentido más, en carne propia, los días de Semana Santa son Lourdes Flores y Alan García, quienes ya deben haberse comido todas las uñas, hasta de los pies, de puro nervios. Es que los feriados de Semana Santa han retardado aún más el escrutinio de votos y a pesar de la ligera ventaja que Alan García tiene sobre Lourdes Flores, no se puede asegurar, con exactitud, si es que será él o Lourdes Flores quien enfrente a Ollanta Humala en la segunda vuelta electoral.

Si algo ha ayudado la Semana Santa a las elecciones, y al Perú, es el hacer que los partidos disputándose el pase a la segunda vuelta electoral, APRA y Unidad Nacional, limaran sus asperezas y estén dispuestos a trabajar en beneficio de la democracia. Se han retirado impugnaciones de mesas del extranjero donde se había violado la prohibición de hacer propaganda el mismo día de las elecciones, pero donde no se habían adulterado o cambiado votos ni actas.

Hay que tener presente que en muchos países del extranjero no está prohibido hacer propaganda política el mismo día de las elecciones. En Australia, por ejemplo, durante elecciones no es delito el repartir propaganda el día mismo de las elecciones. Incluso, en la misma puerta y dentro del local de donde uno vota hay personas dándote propaganda política.

El peruano, viviendo en el extranjero, si se acoge a ello puede cometer el error de repartir propaganda el día de la elecciones, olvidándose que para el Perú ello si está prohibido. ¡Que tal problema para los consulados peruanos! porque si no informan debidamente a los peruanos sobre las prohibiciones que hay que acatar, pues no podrán hacer nada ya que están amarrados de manos debido a las leyes del país extranjero donde no es delito el hacer propaganda política en día de elecciones. Es por ello deber de los consulados el informar y preparar en forma adecuada a los peruanos en el extranjero para que respeten las prohibiciones de elecciones peruanas. Pero si no existe un trato, de consulado o embajada, con la comunidad peruana, entonces menos habrá un respeto por los consulados.

Hablando de la Semana Santa y prohibiciones, me viene a la memoria una tradición de nuestro insigne tradicionista Don Ricardo Palma sobre "La Llorona del Viernes Santo". Cuenta nuestro tradicionista que el Virrey Teodoro de Croix, el 31 de agosto de 1786, promulgó un artículo que abolía y prohibía el uso de las lloronas o plañideras, imponiéndose a las contraventoras la pena de un mes de servicio en un hospital, casa de misericordia o panadería. Pero, al igual que muchas leyes, ello quedó en letra muerta.

Las lloronas o doloridas, como se les llamaba en Perú a las que en España les decían plañideras, se ganaban la vida llorando, a moco tendido, en cada velorio por el difunto, a quien ni siquiera habían conocido en vida. Pero de entre todas las lloronas que abundaban en Lima había una que se le consideraba de categoría mayor, quizás porque inundaba calles con su llanto, y que sólo asistía a entierro de virrey, obispo, personaje muy encumbrado y la procesión de Viernes Santo del anda con el sepulcro de Cristo. En dicha procesión, la llorona aquella daba alaridos y echaba maldiciones a Judas, a Caifás, a Pilatos y a todos los sayones. Pero no sólo echaba sus maldiciones sino que también palabras muy subidas de tono que no las repito porque hay que portarse como santito por estos días.

El Viernes Santo del año 1807, el Arzobispo Bartolomé María de las Heras, quien desconocía el espectáculo que daba la llorona, asistió por primera vez a dicha procesión y al escuchar las palabrotas inmundas que pronunciaba la llorona, hizo detener las andas y ordenó a la mujer aquella que se retirase. El pueblo, fiel a su tradición, se arremolinó para impedir que se impida a la llorona desempeñar su labor, de insultos y maldiciones, y al arzobispo no le quedó otra más que acatar la voluntad del pueblo. Pero, al año siguiente, antes de la procesión de Viernes Santo, prohibió a los padres mercedarios, encargados de dicha procesión, el que se profane la santidad del día con el uso de la llorona aquella.

Algunos años más tarde, las lloronas desaparecieron del ambiente limeño, pero capaz que reaparezcan luego que la ONPE termine de jugar con nuestros nervios y paciencia y nos diga quien, entre Lourdes Flores y Alan García, ganó su pase a la segunda vuelta electoral.


Dario Mejia
Melbourne, Australia

Dario Mejia
Melbourne, Australia


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