Pero... Regresa
de Dario Mejia  Melbourne, Australia

 El 31 de octubre de 1973 me encontraba en el colegio y uno de mis compañeros de aula, Romero, había llevado su guitarra para entonar canciones en el recreo por el Día de la Canción Criolla. Recuerdo que teníamos dos recreos durante las horas de clase, así que antes del segundo recreo, que era más largo, un amigo, que solía llevar su radio portátil pequeña a la escuela, escuchó la triste noticia del fallecimiento de Lucha Reyes. Como era de esperarse, a la hora del recreo, mi amigo de la guitarra entonó solamente las canciones que solía cantar "La Morena de Oro del Perú".

Lucila Sarcines Reyes, más conocida como "Lucha Reyes", nació el 19 de Julio de 1936 en uno de los callejones de la calle Aromito en el Rímac, actual primera cuadra del Jr. Yutay. Contaba con sólo unos meses de nacida cuando se quedó huérfana de padre y desde muy temprana edad tuvo que dedicarse a la mendicidad por las calles del Callao, adonde fue enviada por su madre para que viva donde un familiar ya que no podía alimentar a los 16 hijos que tenía. Cantaba en la calle y también vendía periódicos y loterías para poder subsistir. Al incendiarse la casucha donde vivía, regresa a vivir con su madre quien ya se había mudado a los Barrios Altos, al Callejón del Fondo de la calle Mercedarias.

Es en el Callejón del Fondo donde Lucha Reyes empieza a nutrirse de criollismo ya que allí vivía Samuel Joya quien se reunía con el "Chino" Soto, también vecino de Mercedarias, Pedro Espinel y otros criollos de la "tira" de Mercedarias. Pero, ante la difícil situación económica de la familia, Lucha termina siendo enviada a un convento.

Su destino no era servir a Dios y a su pueblo a través de los hábitos, ella tenía un timbre de voz extraordinario así que empezó a cantar en las reuniones familiares y algunos centros musicales. Aunque su clase como intérprete fue reconocida desde un primer momento por todos los que la escuchaban cantar, ella tuvo que luchar mucho para salir adelante.

Su voz inigualable para cantar los valses la llevan a debutar en el programa "El Sentir de los Barrios" de Radio Victoria. Pero, debido a los años duros que vivió de niña, su salud estaba quebrantada por lo que tuvo que ser internada en el Hospital Bravo Chico, aquejada por la tuberculosis. Cuando se recupera vuelve al canto y se integra a la "Peña Ferrando" por espacio de 10 años, creciendo allí su popularidad. Luego la contrataría el restaurante Karamanduka y otros locales más empiezan a requerir su presencia.

Cuando Lucha Reyes graba el vals "Regresa", de Augusto Polo Campos, pasa a la eternidad en el cancionero criollo ya que esa canción sería su trampolín hacia la fama y la gloria como cantante. Con "José Antonio", de Chabuca Granda, su popularidad se asienta más. Luego vendrían "Dolor y Odio", "Que importa", "Tu Voz" y otras canciones más que mostraban su calidad interpretativa. Una canción que muchos recuerdan es quizás aquella que nadie ha podido cantarla mejor que ella y donde demuestra ese sentimiento innato que tenía para vivir y hacer vivir la música, "Una carta al cielo".

"Perdonen si esta vez una lágrima se escapa, será por la emoción de poderles cantar mi última canción...". Una canción muy emotiva y profética, "Mi última canción", con la que se despidió de su pueblo al cantarla en vivo por una radio local, un día antes de su partida de este mundo. La diabetes que sufría había deteriorado sus arterias y ello le produjo el paro cardíaco que le causó la muerte la mañana del miércoles 31 de octubre de 1973, a la edad de 37 años, cuando se dirigía en un automóvil a la misa que se celebraba en la Sociedad de Actores por el Día de la Canción Criolla.

Al día siguiente de su muerte se celebró una misa de cuerpo presente en la Iglesia de San Francisco para de allí llevarla a enterrar al Cementerio El Angel. Por ser día feriado en Perú y también porque Lucha Reyes había calado tan hondo en el corazón del pueblo, mucha gente asistió a la Iglesia de San Francisco para honrar a su artista querida. De allí fue sacada en hombros y se esperaba que la llevaran de esa manera hasta la Avenida Abancay para luego ser trasladada en la carroza fúnebre al cementerio. Pero el pueblo, que venía entonando las canciones que Lucha Reyes cantaba, quiso seguir cargándola en hombros y de esa manera la llevaron por todo el Jr. Ancash para que también se despida de la calle Mercedarias donde vivió varios años.

Recuerdo que casi toda la gente de mi antiguo barrio nos congregamos en la esquina de nuestro barrio, Jr. Ayacucho con Jr. Ancash, para ver pasar el cortejo fúnebre y acompañarlo por cierto tramo. Nunca antes había visto una demostración tan grande de dolor y cariño, a la vez, hacia una persona por parte del pueblo. Lucha Reyes, con su lucha por sobresalir, su manera de ser y su timbre maravilloso de voz, se ganó el corazón del pueblo peruano que hasta ahora la tiene presente ya que su voz persiste, como dice la letra del vals "Tu voz".

"Guitarra llama a cajón, cajón a la voz primera..." y muchos en el Perú buscan donde suenan los cajones y las guitarras para dirigirse a celebrar el Día de la Canción Criolla y recordar también que un día como hoy Lucha Reyes nos dejó en cuerpo, porque su espíritu y su voz continúan presentes entre nosotros. Hoy es la fiesta del pueblo, la fiesta de la canción criolla del Perú.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au

P.D.
Un video de Lucha Reyes interpretando el vals "Regresa" de Augusto Polo Campos pueden disfrutarlo en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=HkKOEF67cwY
 

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