La dicha eterna de Pablo Casas

Una polémica desatada sobre las letras de unas canciones trajo a mi mente ciertos detalles que han ocurrido con las letras de algunos de los valses de nuestros bardos criollos, las cuales fueron cambiadas por los intérpretes o por quienes las recopilaron en forma equivocada.

Los intérpretes son los que le dan vida y sentimiento a las canciones volviéndolas populares cuando éstas logran llegar al corazón y el alma del pueblo. El éxito de una canción depende mucho de la forma como sea interpretada ésta.

Creo que uno de los mejores ejemplos de la influencia de los intérpretes en una canción lo tenemos con "La Flor de la Canela" de Chabuca Granda. La grabación que hicieron "Los Morochucos" de dicha canción no tuvo mucho éxito. Sin embargo, cuando "Los Chamas" la grabaron, la consagraron y la volvieron popular ya que ellos le impregnaron su estilo y sentimiento a la canción de Chabuca que al poco tiempo se internacionalizó, tanto la canción como el trío aquel.

Pero los intérpretes, a veces, suelen cambiar la letra o el sentido de una canción desvirtuando lo que el autor de la misma quiso expresar. Chabuca Granda solía decir que era casi imposible el poder evitar que los intérpretes cambien la letra de las canciones. El cambio aquel no sólo se da en la letra sino también en la manera como se interpreta una canción ya que, si no se ejecuta correctamente, le puede cambiar el sentido de la letra.

Cuando Chabuca Granda cuenta la historia del vals "José Antonio", que la conseguí hace varios años por intermedio de Teresa Fuller, hija de Chabuca Granda, ella señala que dicho vals se lo dedicó a José Antonio de Lavalle y García, quien falleció sin haber podido escuchar la canción aquella. A ello se debe la fuga de la última estrofa que dice: "José Antonio, José Antonio / ¿Por qué me dejaste aquí?...". Algunas intérpretes entonaban con ira esta parte y Chabuca solía decirles que no era así ya que la canción es de amor, en homenaje al amigo que partió de este mundo.

Algo parecido sucedió cuando Ruben Blades grabó "Todos Vuelven" en ritmo de salsa cambiándole algunas partes de la letra, no sé por que motivo. Blades le quitó el sentido poético y ello no le gustó a César Miró quien, ante la disculpa de Rubén Blades por los cambios efectuados, le dijo que no se preocupara que el pueblo se iba a encargar de cambiar lo que Blades había hecho.

Las canciones del bardo criollo Felipe Pinglo también han sufrido variaciones que le han ido haciendo los intérpretes. Los cambios aquellos, muchas veces, se han debido a los cancioneros que han reproducido las letras en forma equivocada. "El Plebeyo", por ejemplo, ha sido recortado y algunas palabras han sido cambiadas de la parte que se ha grabado. El recorte se ha debido, en parte, no al deseo de los intérpretes sino de las disqueras que recortaban algunas estrofas porque el espacio para grabar lo tenían limitado, algo que no es problema en la actualidad.

El vals "Anita" de Pablo Casas también tiene sus anécdotas ya que van a encontrar que en los cancioneros ponen "dicha entera", en vez de "dicha eterna", en la parte que debe decir: "Feliz seré, / entre tus brazos me enterneceré / y a los acordes de un modesto vals, / la dicha eterna te la brindaré."

En las grabaciones del vals "Anita" que hicieron "Los Morochucos", "Los Chamas" y otros intérpretes, se puede notar que ellos dicen "dicha entera"; lo cual está equivocado ya que en la letra original de Pablo Casas él escribe "dicha eterna" y así es como lo cantaba Alfredo Leturia, amigo de Pablo Casas, según me lo manifestó el amigo criollo Pepe Miranda hace unos meses, contándome a la vez una anécdota de Pablo Casas al respecto.

La anécdota esta le fue narrada a Pepe Miranda por Gabriel Sabroso Prada, Padrino del segundo matrimonio de Pablo Casas y socio del Fraternal Surquillo, adonde solía concurrir Casas. Un día en que se hacía música en el Fraternal Surquillo, el "Chino" Miguel Palma cantó el vals "Anita" sin darse cuenta que entre los presentes se encontraba Pablo Casas. Cuando terminó de cantar, Casas se le acercó y le dijo: "Muchacho, no es dicha entera, ES DICHA ETERNA".

Y como acotó el amigo Pepe Miranda cuando me contó la anécdota aquella, de que la dicha tiene que ser eterna y no entera, pues tiene toda la razón; al igual que la tuvo Pablo Casas en reclamar para que se respete la verdadera letra de su inmortable canción, el vals "Anita".


Dario Mejia
Melbourne, Australia


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