Carlos Hayre: El virtuoso de la armonía
de Dario Mejia  Melbourne, Australia

Muy interesante la entrevista a uno de nuestros grandes guitarristas, el Maestro Carlos Hayre, la cual apareció en El Comercio el día jueves y reproduzco al final.

Lo que me llamó la atención es como el periodista pone algunas palabras, o "información", en la boca de Hayre haciendo que se equivoque ya que es difícil que alguien recuerde fechas sobre acontecimientos que sucedieron 50 años atrás.

Hayre nació en 1932 y, según el periodista lo menciona, se conoció con Manuel Acosta Ojeda en 1946 (Hayre tenía 14 años) y él tocaba más boleros mexicanos y cubanos. Luego el periodista le afirma que él, Hayre, fue el pionero en utilizar el cajón en el vals peruano. Hayre contesta que junto a el gran Eusebio Sirio "Pititi" comienza a ensayar ritmo y forma, añadiendo que conoció a "Pititi" el año que los astronautas fueron a la luna, que fue en 1969. Cuando el hombre puso el primer paso en la luna es un acontecimiento difícil de olvidar, por lo que Hayre lo relaciona con su encuentro con "Pititi".

Ahora, lo que cuestiono es como el periodista pone en la boca de Hayre aquello de que él fue el pionero en utilizar el cajón en el vals peruano. Según Hayre, él empieza a trabajar con el cajón, que tocaba "Pititi", en 1969, que fue cuando conoce al excelente cajoneador, o cajonero. Pero, por ese tiempo el cajón ya tenía 20 años de haber sido introducido en el vals por Francisco Monserrate con Yolanda Vigil "La Peruana", quienes lo introdujeron cuando Yolanda Vigil cantaba en el "Embassy". Ella se presentó allí por fines de la década de los 40 e inicios de los 50, se fue de gira por varios países en 1952 y falleció en la ciudad de Buenos Aires en 1953, pero ya había hermanado al cajón con el vals peruano.

Cuando Eusebio Sirio "Pititi" nace, el 20 de agosto de 1951, el cajón ya se había introducido al vals y Carlos Hayre recién estaría bordeando los 17 o 18 años por lo que ellos no pudieron ser, de ninguna manera, los pioneros del cajón en el vals peruano. El Maestro Hayre no contesta que sí, que él introdujo el cajón, sino más bien cuenta como vio él al cajón y como trabajó con un cajoneador. Sin embargo, el periodista, en su introducción, afirma que Hayre introdujo el uso del cajón al vals peruano, lo cual está completamente errado.

Me causa extrañeza que El Comercio se siga equivocando en datos sobre la historia de nuestra música criolla. Se hace extrañar la figura de ese gran cronista y conocedor de nuestro criollismo que tuvo nuestro diario decano, como lo fue Gonzalo Toledo. Saludos.


Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au


*** Fuente: El Comercio, jueves 27 de setiembre de 2007: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-09-27/imeccronicas0790456.html
El virtuoso de la armonía
MAESTROS. Carlos Hayre es el genial guitarrista que introdujo armonías y arreglos modernos de jazz y bossa nova, y el uso del cajón en los valses criollos. Su asociación con Manuel Acosta Ojeda y Alicia Maguiña fue vital. Ha regresado al Perú luego de once años
Por Miguel Ángel Cardenas

Si hubiera que definirlo por lo que significa su aporte musical con un criterio extremo --al difundido estilo de 'el alquimista' o 'el anatomista'--, Carlos Hayre sería 'el armonista' de la música peruana: un hacedor de prodigios armónicos que, con su guitarra radar y radiante, ideó arpegios, acordes e introducciones modernas para los valses criollos y, según el periodista Alonso Rabí, "es el último gran conocedor de la guitarra en marinera, sobre todo en el bordón y con estudios aún inéditos; un músico camaleónico, innovador, con una formación profesional clásica que lo ha llevado no a transportar melodías sino a crear nuevas formas..., aunque solo el 20% de su producción esté en discos".

Para el músico y fotógrafo Dante Piaggio, que fue su alumno: Óscar Avilés es un músico tradicional, que juega con el silencio y la síncopa, pero don Carlos abrió la música peruana a una vanguardia abierta de impar a impar: "Con unas rarezas que no las tiene nadie". Aureolándose de costado su gorra negra, fumando con pacífica desesperación y musitando: "Amada en vida y tras la vida, amada", la última parte del soneto "Siempre", que escribió Manuel Acosta Ojeda y que se convertiría en un renombrado vals musicalizado por él, Hayre toma aire de guitarra.

Usted nació en Barranco, ¿allí aprendió a tocar guitarra?
Nací en Barranco, pero luego a los 4 años me fui a Surquillo, he vivido en La Victoria, San Isidro, Lince... Y aprendí a tocar de oído, palomillando con unos amigos, reuniéndome en las tardes y en las noches. Y más adelante estudié guitarra clásica, que me sirvió para aplicar las técnicas en la música popular. Estudié en la calle Chalaco del Rímac, con el maestro Víctor Toledo Burgos.

El gran Manuel Acosta Ojeda recuerda que se conocieron en 1946 en una velada del colegio José María Eguren de Barranco. Manuel dice que ese encuentro fue uno de los más felices de su vida y que usted tocaba boleros mexicanos y cubanos...
Él escribía sonetos y yo tenía la curiosidad de sentir la emoción o la responsabilidad de poderle poner música, ahí comenzó la cosa. Siempre sentí que se trataba de una persona genial en ese sentido. Recuerdo que un soneto suyo decía algo como "un día de frente nos puso el destino"... A mí me gustaba la música cubana y puertorriqueña. Además de la peruana. Me gustaba el filin cubano.

La Sonora Matancera tomó una canción suya en 1965.
Fue una canción que hicimos con Nicomedes Santa Cruz, que se llamó "Saguate cumbia".

Pero Nicomedes dijo después que él no la había escrito. ¿Fue usted quien la apuntó cuando él estaba ebrio?
Estábamos en una reunión y Nicomedes improvisó la letra, yo le puse música, en pleno apogeo de su producción intelectual y la desconoció al día siguiente. Pero yo había apuntado las ocho líneas, donde surgió el coro: cumbia, cumbia, sanguate cumbia... Llegó a la Sonora Matancera a través de un amigo que era periodista y vivía en Estados Unidos. Entonces le di la música y él tuvo contacto con el conjunto. Y así fue que la grabaron.

¿Y siguieron más noches de espontaneidad con él?
Siguieron más noches, pero sin intención de componer algo. Pero trabajamos recopilando algunas canciones muy antiguas. Y restaurándolas como el festejo "A mí no me cumbé", "La raíz del guarango" y "Manuel Antonio".

Usted ha estado muy relacionado con los poetas, con César Calvo, por ejemplo.
Con él y con Reynaldo Naranjo. Fue una cosa bohemia y más que ensayar era conocernos, cocinábamos y asentábamos el almuerzo, y por ahí una guitarrita. Fue en la casa de una amiga en Surquillo, frente al cementerio. E hicimos un disco: "Poemas y canciones" en 1966, bastante improvisado, pero fue interesante.

Pero usted era conocido más como contrabajista. Alicia Maguiña lo conoció así...
No, lo tomo mucho después, también de manera audaz, espontánea, yo tocaba en Radio Central y el bajista se retiró y dejó vacante la plaza del contrabajo. Y yo que estaba tocando la guitarra le dije: "Me quedo con tu contrabajo" y de la noche a la mañana me aparecí tocándolo. Y hablé con Vicente Vásquez, hijo del gran Porfirio, a cuya casa en Breña iba desde niño, y de manera unilateral decidí los cambios.

¿Cómo conoce a Alicia ? Fueron una pareja muy famosa en su época.
En Sonoradio, ella también grababa allí. Yo no la había escuchado, estaba recién comenzando a grabar. Y claro, estuvimos mucho tiempo dando conciertos y ese tipo de cosas, en giras.

Fueron muchos años.
No muchos.

Más de veinte años.
Algo así... Pero es típico que las cosas se presten a circo. Ahí tenemos el caso de Fujimori...

Usted fue el pionero en utilizar el cajón en el vals criollo.
A los que les gustaba la bulla, el 'tacu tacu tacu tacu' para bailar, para jaranear, no les interesaba más que el ritmo, el tiempo. Pero yo vi el cajón de otra manera, de una forma disciplinada, rítmica y acompañante. No protagonista sino acompañante. De frente me puse a trabajar con un cajonista y fuimos ensayando ritmo y forma, era un tipo extraordinario.

El gran Eusebio Sirio 'Pititi'.
¡Claro! Tenía una musicalidad tremenda y captaba todo. Muchas veces quería variar lo que habíamos hecho y le decía: "juego de luces", que es un término que empleo para hacerle ver al músico que está a mi lado que vamos a mirarnos y a adivinar la intención el uno del otro... Yo conocí a 'Pititi' en la casa de César Lévano, el año en que los astronautas llegaron a la Luna.

También están sus trabajos con la marinera... Es un hito el álbum "La marinera limeña es así".
Mi maestro fue Porfirio Vásquez, que era guitarrista, cantor, bailarín, cajonista, decimista, un todista... Ese es un disco en el que participan maestros como Augusto Ascuez, el curita González y Abelardo Vásquez. Fue increíble de fácil, porque llegamos al estudio y el otro guitarrista era Vicente Vásquez, una maravilla, no hubo ni que ensayar, decir: en qué tono va, en re y listo... En la marinera yo jugueteaba con armonías en un momento loco, pero decidí que no era conveniente.

Las armonías nuevas eran para el vals criollo.
Sí, aunque causaron una terrible reacción, inclusive de algunos amigos íntimos. Prefiero no contarlo, no me afectó. No es cuestión de ser purista, son membretes, pero uno rechaza o no acepta lo que no está dentro de uno y a todos nos pasa, a mí me ha ocurrido; yo no aceptaba el tango con orquesta, prefería el tango con guitarras de Gardel, que lleva una armonía básica... Yo estaba haciendo armonías más atrevidas, porque el crecimiento de la cantidad de sonidos dentro de un acorde nos lleva a la novena, que es lo que se llama disonancias. Pero luego hay otras cosas que se llaman alteraciones y yo ya había entrado a ese terreno y superado lo otro.

¿La vocación de experimentador continúa hasta ahora?
Justo estoy experimentando en cosas de armonía, relacionadas con la aceptación y el rechazo auditivo.

¿Y por qué decide irse a Estados Unidos?
Yo no decidí irme, me invitaron por 15 días a Nueva Jersey de paseo. Me comenzó a gustar el ambiente y estaba muy cerca de Nueva York. Y me fui quedando, los 15 días se convirtieron en once años. Y allí surgieron oportunidades de hacer música, dar clases.

Sé que en Nueva York se encontró con Manuelcha Prado. ¿Han tocado juntos?
No, pero somos buenos amigos... yo he acompañado música andina, porque he tenido la suerte de tocar al lado de grandes maestros y lo que haces es seguirlos o captar estilos o formas que ellos dominan. Ahí la armonía no le crea problemas a ningún guitarrista costeño, el problema está en los acentos... Yo me he jaraneado con García Zárate, pero no hemos tocado juntos.

Félix Casaverde dice que usted es su maestro y Susana Baca lo reconoce como una de las mejores guitarras del Perú.
Félix fue a tomar algunas clases conmigo en una época, pero tenía un problema judicial con la aviación, no sé si por deserción, y perdimos contacto. Pero es muy generoso de su parte decir que he sido su maestro, tiene mucho talento. A Susana le ha tocado ir donde nosotros tocábamos, en Sonoradio. Ella es muy famosa en Estados Unidos, da cinco o seis conciertos en distintos estados. Pero ella viaja constantemente a Europa, a Oriente, Grecia, Turquía. Francia y España ya son distritos para las giras de ella. Está muy bien manejada.

Tengo una curiosidad. ¿Uno compone y toca mejor estando enamorado o se perturba? Se lo pregunto por cuando hacía música con Alicia Maguiña...
La mejor manera de trabajar es estar involucrado en lo que está haciendo el otro, sintiendo una comunión. Eso es lo que importaba con Naranjo y Calvo, que antes de grabar decidimos ser amigos, entonces entramos en confianza y recién comenzamos a trabajar.

Las relaciones amorosas suelen ser difíciles a veces, uno se suele pelear con su pareja. ¿En ese momento su trabajo profesional se veía alterado con Alicia?
Eso incide en contra del mejor resultado, porque uno no está con la mente despejada, en cambio, cuando uno lo está todo sale... Cuando estoy con rabia, esta no me permite acompañantes, la rabia no quiere música. Yo desconozco el sentimiento de odio, nunca vivió en mí, puedo tener rabia con alguien, pero la disipo.

Hasta ahora nuestras madres comentan esa relación con Alicia, que suscitó una gran chismografía en su época, desde los que veían el romance entre el gran músico de barrio con la cantante de la alta sociedad, que se había casado con un Bryce. Hasta los que hablaban cosas horribles entre ustedes.
A la gente le gusta alimentarse de la vida ajena y del chisme. Fue terrible, tenías a cada rato llamadas de teléfono para hablar del asunto, a veces en los diarios eran noticias de primera plana, y lógico que me molestaba. Ahora hace falta Cavagnaro cuando dice: "Pero no me preguntes la historia de mi vida".

¿Pero ahora que ha regresado le gustaría algún día volver a tocar con ella?
No se me ocurre, nosotros hemos terminado toda relación...

¿Cómo ha encontrado Lima después de once años?
No me preguntes por Lima, sino por los limeños. Los he encontrado de igual para peor. Hay más pistas sí, pero la mente humana está detenida, hay falta de educación y de cultura... aunque yo vine por 15 días y ya estoy seis meses aquí.

LA FICHA
Nombre: Carlos Hayre.  Profesión: Guitarrista.  Edad: 75 años.
Obra: Ha grabado más de 80 álbumes con importantes orquestas y compositores. Entre sus creaciones se encuentran "Despertar", "Miraflorina", "Isabel", "Zoila", "Siempre", "Za, za, za", "Tu vida y la mía" y las de la obra musical para la puesta en escena de "Matalaché".

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