BREVE ANTOLOGIA
José E. Briceño B.

< Biografia >

I.- DEL AMOR PROFANO AL AMOR SUBLIME

 

Motivos

Vivir significa
tener tus ojos delante mío.
Vivir significa
darte un beso cada mañana
y mil besos por la noche
en las sombras del misterio.

Existir significa
tejer en tu alma
mil sueños de fantasía
y vagar por los confines
de tu imaginación.

Existir significa
hacer juntos el camino,
porque unidos
las espinas serán
coágulos del pasado,
y las flores
palomas blancas
del porvenir


Fatalidad

Ay! días fatales éstos,
sucumbir vieron la ilusión querida
de un futuro jamás llegado.

Los vuelos furtivos
de un ave blanca que se va
por las rutas tortuosas de la vida.

No quiso el destino
que su pico bebiera de mis aguas,
y a morir hacia aguas turbias
triste se fue.

Pajarillo de ala herida,
avecilla en busca de nido
volando del azul caída,
ven a mis ríos
por tu resurrección.

Aquí, tu quebranto
encontrará el remanso
que la vida impía te negó.


Lejanía

Nuevamente sin la exaltación
de tu presencia;
nuevamente la amarga sensación
de tu ausencia.

No tus ojos apacibles,
lagunas de amor;
no tus manos sensibles,
bálsamos del dolor.

Ni la ternura de tu mirada,
ni de tu voz el calor;
ni tu boca nacarada,
ni tus labios color.

Tampoco el remolino
de tu cabellera;
tampoco el camino
de tu quimera.

Porque eres un ala rota
en los hondos espacios de mi vida,
porque eres un ave ignota
cuyo pico causóme una herida.


Nocturno


Contemplando impaciente
cómo el devenir de las cosas
transcurre silente,
ya sin lirios, sin rosas,

Te pasas los días tristes,
longevos, taciturnos;
de congoja tu alma vistes
con tus cantos nocturnos.

Desde el filo de la noche,
desde el ángulo del día,
la observas in reproche
pensando que quizás te quería.

Ella, lejana y silenciosa,
absorta en sus memorias;
tú, en la ruta misteriosa
recordando sus glorias.

Ah! Cómo la querías,
en la cima de tu vida,
cómo la recuerdas en las frías
tardes, en tu honda herida.


Vacío

Ya no canta el gallo mañanero en tu alma,
ya no trina el pájaro azul en tu corazón,
el ave blanca ya no vuela en tu calma,
la chiroca amarilla no entona ya tu canción.

Tus ojos que brillaron al compás de la esperanza,
son dos velas apagadas todavía humeando
con acentos misteriosos de añoranza,
que vertieron sus lágrimas amando.

Ya la flor que llevabas en tu pecho
abierta al frescor del rocío matinal,
el invierno de tu alma la ha deshecho
como estigma de tu sino y de tu mal.

Ya no cantas, ya no ríes, ya no amas,
ya no gozas ni sientes los hilos del placer;
ya no estás, ya no eres ni serás
el amigo amoroso, del día el nacer.

¿Por qué amante del arte y de la vida,
tu corazón tornóse oscuro y taciturno?
¿No ves que nos duele tu partida,
tu dolor, tu tristeza y mutismo?

Una pena letal te consume,
la mujer que adorabas se aleja,
y en nuestra alma tu ausencia resume
el vacío que tu pena nos deja.


Fuga

I
La vida se fue
como una gotita de agua
bailando en una hoja verde;

siempre aburrida,
siempre agitada,
siempre fascinada;

entre la nada concreta
de su gran realidad
y el todo infinito
de una gran idealidad.

II
La vida se fue
como una gotita de agua
cayendo agitada en el aire;

tan desamparada,
tan temerosa,
tan rencorosa;

entre el miedo terrible
de perderse en el mundo
y el sentirse una tonta
suspendida en el aire.


III
La vida se fue
como una gota de agua
en el desierto candente;

así aventurera,
así solitaria,
así perecedera;

entre un mundo
de glorias soñado
y el continente pequeño
de su gran soledad.


Una rosa

Ahí hay una rosa,
le das un beso,
se marchita;
le das otro beso,
se tuerce;
un beso más,
y cae;
el último beso,
y muere.
Cuánto veneno
llevabas
en tu alma.


Blanco

Mañanas invernales
que llenáis el alma
de melancolía;
mañanas furibundas
que tocáis la miseria
de los hombres;
mañanas tristes,
faltas de luz
y amor;
sois mis hermanas,
porque tenemos
rocío en el alma
y soledad
en el corazón.


Intemporalidad

Pasado…
sensación de tiempo
que no ha de volver.
Futuro…
sensación de tiempo
que no te dice jamás
lo que nos ha de traer.
Presente…
extraña conjunción
del tiempo
que nunca antes existió
y nunca más existirá,
porque él simplemente
existe para no existir.


Persistencia

Comprende hermano
la razón de mi insistencia
y por qué te extiendo la mano
reclamando tu presencia.

Te pido no un pedazo de pan
para el pordiosero que insultas
y que todos golpean con afán
ufanádose de personas cultas.

Te pido hermano mío
un poco de amor para el mendigo,
cuyos sueños rotos en mi alma crío
para tejer con ellos un abrigo.

No me tuerzas por favor los ojos,
no me saques tu lengua nauseabunda,
ni escupas el dolor de tus abrojos
entre mis cansadas plantas errabundas;

porque convertirás las aguas en lagaña
y las tierras en pútridos despojos
de la efímera ilusión que nos depeña
en un torrente de líquidos rojos.

No me punces el alma con tus sadismos,
porque soy el limosnero que se alimenta
con las sobras de tus excelsos egoísmos,
prolijos cuidados de tu vida vana.
No me rasgues con la espina de tu sarcasmo,
porque soy el árbol seco que aun seco
te dará la sombra para tu marasmo.

No me digas que me odias
porque aunque me odies tengo
para tí,
un pan seco en la alforja de mis días,
y un vaso de agua en mis lágrimas mantengo.


Gloria Impalpable

“Señora Pérez, ¿cómo está usted?”
Y la dulce señora no responde
al saludo gracioso de su vecina.
“Señora Pérez, ¿cómo está usted?
¿Ha recibido noticias de su hijo?”
Y la tierna señora,
melancólicamente cabizbaja,
derrama unas lágrimas amargas
que encierran el misterio del dolor.
“Señora Pérez…” Y la madre
le extiende un papel llegado
del frente de batalla :
“CON GLORIA SU HIJO MURIO
EN EL CAMPO DE HONOR”.
Calló La preguntona, clavó
sus palabras en la garganta.
Y esta vez es la madre quien pregunta
con la mirada perdida en el espacio:
“¿Qué es el campo de honor…?”


Microbios

Pero…¡Qué pasa Rafael?
¡No puedo ver a los hombres"
A ver, déjame ver.
Quita, quita tu mano
de esa luna. Pero
¿Por qué está obscura,
nublada? ¿Por qué ese humo?
¡Leafar! Estos microbios
humanos
se están matsando.
Verdad. Pero… ¿Y sus invenciones?
¿Y sus adelantos? ¿Su civilización?
Pero qué lentos que van,
pero qué torpes que son.
Oh! Observa con atención
La pobre Tierra.
Parece un cedazo.
Le están chupando su sangre,
el calor de sus entrañas.
Rafael, observa,
ya no me reflejo en el mar.
¿Qué le has hecho al mar? ¿Qué…
Qué le han hecho ellos dirás.
Pues ¿Por qué te sorprendes
de los huecos que han hecho,
del color que le han dado
a su cielo,
y del hermoso marrón de su mar?
Como todo cáncer
acabarán por comerse a sí mismos.
¡Lástima no más de la Tierra!
Tendremos que llevarla al museo.


Testarudez

¡Guerra! ¿Escuchaste Rafael?
Hablan de guerra esta vez
¡Cómo son de tercos!
De estúpidos dirás;
se han quemado ya las manos
quién sabe cuántas veces,
y peor que los niños,
insisten en quere
la llama coger.
¿Qué tendrán en su cabeza?
Respóndete a tí mismo;
quizás les pusiste,
como a las cabras,
un gusano enorme
en el cerebro.
Pues… No estoy seguro.
….En todo caso
se introdujeron inadvertídamente.
¿Qué hacemos? ¿Los dejamos
que se achicharren entre ellos?
Quizás sea mejor así.
Los próximos hombres que haremos
No tendrán gusanos en la cabeza.


Imploración

Si, te escucho…
me dices que tu muerte
no debe dar motivo
para llorar tu suerte.

Y que tu inesperada ausencia
es sólo extinta materia,
pues inmensa es tu pressencia
del mundo en su miseria.

Querría decirte:
no seas cruel hermano,
pero no quiero herirte
pues no eres más humano.

Eres mucho más,
eres inmortal,
y quizás reirás
del terreno mal.

Sí, sé que tienes razón,
que nuestras lágrimas
no darán consolación
a nuestras ánimas.

Pero no me pidas
por favor,
que no llore porque te vas,
oh! cantor.

Porque es humana
condición
llorar por la vana
ilusión

de querer detener
en un presente eterno
lo que jamás ha de volver
a curar al corazón enfermo.


II.- ESE DIOS FURTIVO DEL AMOR

Borrasca

Yo no quiero que esta piedra mía
que llevo colgando del corazón,
caiga sobre la copa que sostenía
los minúsculos buques de tu ilusión.

Pues temo que cayendo rompa
los tenues cristales de tu pasión,
y que mis aguas irrumpan
por los jardines de tu corazón.

Son aguas turbias, contaminadas
por los designios de una vida cruel,
donde navegan desparramadas
naves silentes llenas de hiel.

No alimentes pues mi esperanza,
ella se nutre de amargas vivencias
que la atormentan en lontananza
con la aspereza de sus violencias.

Abandona la copa, quítala de las nubes
que la tormenta está por llegar,
lleva tus velas a otras magnitudes,
donde la vida les haga amar

en un mar silencioso lleno de luz,
lleno de cielo y pleno de sol;
olvida el martirio de mi negra cruz,
déjame solo en el destello de mi crisol.

Aunque tus ojos no me den más luz,
aunque tus labios no me den calor,
cargaré tranquilo mi pesada cruz
sabiéndote libre, llena de amor.


Identificación

Cascada de agua eres
cuyas espumas en los hondos
abismos de mi alma caen.
Una estrella lejana eres
cuyo brillo fulgurante
ilumina mi vida.
Roja y sempiterna flor
que cuajada de sonrisas y suspiros
se ha injertado en mi corazón.
Eres una palmera verde
en el árido desierto
de mi corazón brotada,
una blanca cuculí
que me ha portado en su pico
el beso santo del misterio humano.
Eres ay! una muchachita tierna
que abatida por las rudas
tormentas de la vida,
a tocar las puertas clausuradas
de mi corazón ha venido.
Y yo soy el río caudaloso
que tu cascada alimenta,
soy el fuego que imprime potencia
a tu estrella.
Soy la tierra que da vida a tu flor,
y el oasis triste que apaga la sed
de tu palmera.
Soy las plumas de tus alas blancas
y la fogata ardiente que te da calor.
Somos juntos un complemento de vida,
la luz, la música y el amor en fusión eterna.
Si yo muero mueres, si tú mueres muero,
y todos los misterios de la vida con nosotros.


Latrocinio

He recorrido el mundo
de tu ser marchito
y he visto en él, casi mudo,
la hojarasca de mi ser maldito.

Has pagado deudas ajenas,
has sufrido hondo dolor,
te has apoderado de mis penas
mientras yo me saciaba de tu amor.


Páramo

Los signos cronométricos,
pueriles convenciones humanas,
como eslabones del dolor pasan.
El hondo vacío que dejaste
secó los árboles antes del otoño,
plegó la flor antes que el viento,
arrasó los nidos antes que el vendaval,
arrugó los corazones antes que el frío,
y dejó sin primavera al árbol,
sin flores al viento,
sin nidos al vendaval,
sin corazones al frío…
y sin calor a mi corazón.


Por tu universo

Devuélveme mi libertad
para cruzar los campos,
para recorrer tus ríos,
tus lagos y mares,
tus valles y montañas…
y en la cima de tu universo
saciarme del aire fresco
de tu alma pura,
saciarme de la savia pura
de tu cuerpo fresco.


La nada

Si te preguntan amada:
“¿Qué fue de tu amor?”,
diles que en la nada
lo abatiò el dolor.

Si te preguntan amada:
“¿Por qué ya no te vemos con él?”,
no les digas que fue la espada
de tu desengaño la que vertió su hiel.

Si te preguntan amada:
“¿Qué fue de tu trovador?”,
diles que en la cañada
oíste su último canto de amor.

Si te preguntan amada:
“¿Por qué ya no hay flores en tu jardín?”
Son recuerdos convertidos en nada
-responde-, pues fueron del lobo festín.

Si te preguntan amada:
“¿Por qué el árbol de tu amor
está deshojado?”, diles que la nada
es la única razón del dolor.


Encuentro

Nuestras miradas se encontraron
como se encuentran dos aves solitarias
que de la caterva del mundo fugaron
a través de la lucha con heridas varias.

Nos detuvimos pasmados en silencio
buscando en el fondo de nuestros ojos
el alma gemela que en el tiempo
perdida se hallaba entre abrojos.

Y no nos dijimos una sola palabra;
fue como un tierno misterio,
a la spera que el alma saliera
de ese su cruel cautiverio.

Ella prosiguió su camino
por las inciertas rutas del hombre,
y yo, que no lo hubiera querido,
proseguí también mi viaje sin nombre.


CANTOS

I
Ese amor que me prodigas
lluvia de flores es
al interno de mi corazón.
A veces me pregunto
¿Cómo pagar tu amor?
mas cuenta me doy luego
del inútil interrogante.
El amor no es una mercancía,
el amor no se paga,
el amor se corresponde;
y tu amor que por mis venas
corre como un silencioso río,
conduce enternecido
mis barquitos de papel
en cuyo derredor se oyen
los susurros de tu voz
que dulcemente me dicen:
no seas tonto,
mi amor se alimenta ya
de tu amor.

VII
Aunque me arranquen los ojos
y atraviesen con furor mis carnes
mil dardos y miles de abrojos,
seguirás reinando en mi altares.

Y aunque los demonios de la vida
lancen sus mil filos de muerte
sobre aquestas entrañas sensitivas,
te seguiré amando más alla de la muerte.

Me bastará para ello tu sonrisa,
escuchar el canto que tu voz deriva
y sentir en mi alma esa suave brisa
que me anuncia que la tuya arriba.

Y sentir aún en estos mis espacios
llegar silenciosas como un remanso,
las dulces miradas, gemas y topacios,
de tus ojos bellos, juguetones, mansos

VIII
Quiero imprimir en tu alma
un alfabeto de amor,
y dibujar en tu palma
un destino a todo color.
En tu espíritu introducir quiero
el cálido viento de mi existencia,
siendo tú la niña que prefiero,
toda dulzura y clemencia.

Regar quiero tus campos
con los ríos de mi ilusión
y poblar tus bosques calmos
con los pájaros de mi canción.

Volar en los fluidos de tu esencia
con alas de bienandanza
y en el claro de tu prresencia
terminar mi triste andanza.

Una gota de miel en tus labios
una idea en la pureza de tu amor,
y con la certidumbre de los sabios
eternizar nuestro altar de amor.

XI
Amor, agua de manantial
gota pura y cristalina,
nubecilla blanca y fina
extraña flor celestial

Amor: pedazo de cielo
al despuntar del alba,
etérea canción del alma
desplazada en raudo vuelo

Cuánto tributo pagas
a tu fragilidad de flor;
necesitando tanto amor
lejos del hombre te hallas

Necesitas un jardinero amor,
que te riegue hasta con su llanto.
y que te arrulle con su canto
libre de ira y dolor

Eres como una planta, ay!
si naces en el desierto mueres,
si a la ribera de un río creces.
Mas, ¿cuántas flores en el mundo hay?

XIII
Eres una paloma blanca
que en audaz vuelo
cruza el celeste cielo
portando en su pico
una ramita verde
para construir su nido
en el cálido fondo
de mi corazón.

XIV
Cuando me siento triste
como un gorrión herido
y la pena me embiste
con su manto tendido.

Pienso en sus ojos calmos,
pienso en su boca grácil,
en la melodía de sus cantos
y en su sonrisa de ángel.

Y mis ojos se pueblan
del paisaje de sus ojos verdes,
y sus miradas me hablan
de dimensiones celestes.

Yo doy la vida por una sonrisa suya,
doy el alma por verla contenta,
pues que sin ella la dicha huya
porque es su vida que a mi amor sustenta.


El antidiós

Cuando Dios Nació
no existía el celeste
de los cielos,
ni éstos mismos.
No las nubes
que como níveas motas
acarician las cimas.
No el mar azul
ni el desierto pardo.
No la palma verde
ni la roja flor.
No las aves blancas
ni las coloradas.
Ni siquiera
la inmensa negrura
de la noche.
Entonces,
Dios como el hombre,
que necesitaba amar
con el aguijón intenso
de su soledad,
deseó la vida.
Y los humanos surgieron
en la tierra y con la tierra,
en el universo y con el universo.
Como Dios no significa odio,
¿pudo un anti-Dios nacer con Dios,
vencer a Dios y sembrar el mal?


A orillas de la soledad

A la orilla del mar de mi soledad
he mirado sin cansarme,
entre el ronco rumor de las olas,
la furia ardiente de la carne
y las garras de la fiera sin edad.

A la orilla del mar de mi soledad
he visto el rudo batallar
de miles de almas
y he oído gemidos de cuerpos
en mortandad.

A la orilla del mar de mi soledad,
a la desembocadura del río del mundo,
he envejecido con mi tristeza,
he visto estremecerse miles
de generaciones de olas.


Infierno

Vivir rodeado de gente,
con uno que te pincha el ojo
porque no puedes ver
lo que él piensa que ve,
con otro que echa brasas en tu pecho
porque te considera un deshecho;
con uno que te golpea el corazón
porque no quisiste seguir
las negruras de su sinrazón,
y con otro que en tu alma orina
porque considera la tuya
una equis sin solución,
y con otro aun que te canta
un bla bla de monótonas frases,
esqueletos de música.
Ay! ¡cómo es difícil quererles!
¡ay! Cómo es fácil sentirse solos,
en un infierno de judas y caínes,
ángeles todos de esta humilde vida.


Ilusión

Tengo ganas de escribir poesía
y encuentro mil motivos
que no sé por donde comenzar.
Añejas penas mi alma tenía,
y en infinitos bosques de olivos
se me presentan para empezar.

Pero no, dejemos las penas mías
que a fin de cuentas del mundo son,
ridículas, maliciosas calcomanías.
Por un momento tejo las frías
consideraciones de mi pasión,
y las alumbro con las velas de mi ilusión.

Cojo entonces fulmínea espada
y corto la yerba de la ambición
que nos conduce siempre a la nada.
Planto en el desierto miles de pinos
y hago de rosas inundación
en los pechos de mil destinos.
No, no me digas que soy un fatuo
ni que fabrico sólo humo e ilusión,
que soy un necio, que soy un tonto,
pues un billón de necios e incautos
son preferibles a diez gusanos sin corazón.


Rebeldía

Una gota gigante
de magma incandescente
me peló el corazón
que quedó agonizante
en su afán incesante
de afferrarse a una ilusión

Ay! infausta umanidad
que anidas en tu pecho
destellos de crueldad,
¿por qué dejas en orfandad
el corazón del niño, deshecho
por la incuria de tu mezquindad?

Sí, humanos implacables,
¿no sabéis que vuestra dureza
máscara es de la debilidad?,
¿qué os cuesta ser afables
y tener la entereza
de sacar a flote la sensibilidad?

Sí, sé que como yo,
lleváis pelado el corazón
que no sabe de las flores
porque en él cayó
lluvia de fuego y desolación
que chamuscó vuestros amores.

Los océanos hierven,
los ríos veneno espuman,
aires y nubes no perfuman,
tus velas en óxido se pierden
y tus aves en uranio se despluman.

No, no me miréis así: con
ojos de furia insensata
y uñas de espinas punzantes.
¿No me véis engullido aquí
porque mis propias palabras de lata
clavos son que me punzan incesantes?


Por el mundo

Yo, que tu amor
profundo deseé en la vida;
tú, que te mueres de amor
en las peñas de mi alma;
nosotros, que juntos aprendimos
los misterios de la vida;
tenemos un camino por recorrer
juntos de la mano;
camino de flores y espinas,
alternacia de las sensaciones:
las rosas: recompensa del dolor,
las espinas, prueba de nuestro amor.
El mundo nos espera, no temamos,
bebamos de su hiel
probemos de su miel.


Peregrinación

Graznó el búho en la noche,
cesó el silbido del pájaro
azul, y como un broche
de hierro, la alegría se cerró.

Rebuznó el asno en el potrero,
dejó de cantar el gallo,
y a lo lejos, un dardo certero
hirió un corazón ilusionado.

Cantó en su fría celda,
triste el pájaro negro,
y a lo lejos por una senda
alguien inicia su destierro.

Cazó el águila al animalejo,
un ave blanca se perdió en la nada
y un hombre murió allá lejos
y una silueta lo acompañó encantada.

 

    III.- IL VOLO DEL CIGNO     (EL VUELO DEL CISNE)

Nervature d’amore

Benché l’amore sia un mistero,
vento e soffio profondo dell’alma,
ci sarà sempre un sentiero
che ci conduce alla sua fiamma.
Le immagini del mondo sono ardore:
i fili che allacciano il pensiero
alle invisibili nervature dell’amore,
che fini rintracciano il veritiero.
L’amore nasce nel viso tenero
di un bimbo che timido ti guarda,
l’amore nasce nel volto vetero
di un anziano che non più guarda.
L’amore irradia negli occhi chiari
di una fanciulla sognatrice;
metafisico, condensa negli altari
la speranza di una idea salvatrice.
L’amore muore di sicuro
nel pugnale del brutale omicida,
nella gioia sfrenata di Epicuro,
nell’odio che il perverso annida.
Ma l’amore risorge sempre
in una e mille circostanze,
contro il villano e la serpe,
ancora in una e mille stanze.
L’amore esplode nella tristizia
per un uomo che se n’è già andato,
e sorge nei momenti di letizia
nel pianto prepotente di un neonato.
Perché le nervature dell’amore
sono invisibili ma forti e imperiture
e si trovano anche nel dolore
provocato dalle divine rifiniture.

 


Ricamo


Se ti scrivo questi versi
non è per dirti che ti amo,
dato che tu lo sai già;
parole sono da intendersi
dell’alma dolce ricamo,
leggera barca che va

lentamente navigando
nelle acque tue serene,
di trasparente colore,
nuovi orizzonti cercando:
rinfrescante oasi di bene,
un oceano d’amore,


Giammai

Giammai
Le dissi,
giammai
mi disse.

Le nostre
parole
giammai
tornarono

Giammai
fu l'unico
nostro
legame


Ponte

Grigi sentieri
del mio cuore
che già si perdono
fra le cascate
di misteriosi
profondi abissi.

Quando i tuoi occhi
sui miei si posano,
su queste mie
tempestose acque,
celeste un ponte
di stelle cade.

Posso arrivare
così alle porte
del tuo cuore.
Quanto vorrei
aprire entrambe.
O forse amore
saranno già
aperte, si,
ed io ancora
non me ne sono
accorto, no.


Ancora una volta

Ancora senza di te,
senza sentire il profumo
del tuo corpo accanto a me,
ti dilegui come il fumo,
sempre lontana da me.

Non voglio odore diverso
né un diverso amor, amore,
in questo tempo disperso,
con questo grande timore
di perdere il tuo universo.

Ah! l’idea dell’assenza:
gelida lama nel cuore
che suggella la speranza
di mantenere l’amore
nella tua lontananza.

Ridammi la vita, amore,
ridammi l’amore, vita;
amica, mio candore,
quest’anima già annerita
convertila tu in fulgore.


La ragazza dagli occhi infiniti - I

L’uccello di piumaggio margherita
portò nel becco rosso tulipano
la perla più bianca da noi mai vista
proveniente da un regno assai lontano.

Sul cuore tenero di un bimbo triste
la piccola perla depositò
e il volto del bimbo non fu più triste
e il sorriso sempre s’illuminò.

Nel mondo grigio di un sole pagano
mille uccellini di mille colori
sorvolarono il più grande pantano.

Ahi! questa terra dall’uomo tradita,
bimbi in paludi privi dei suoi amori
e strani uccelli con perle di vita.


Letargo

Facendo colazione quel mattino,
di stucco l’avambraccio restò alzato;
quel prodigio e portento di bambino
guardando una scatola stupefatto.

Intorno ai potenti televisori
l’intero quel paese sbalordito
vedeva quelle immagini a colori:
un piccione di piumaggio annerito:

trafitto dalla spada di un’antenna,
la testa pendolante, da quel becco
cadevano tanti umori per terra;

piegate le ali, dal fondo del cuore,
rossissimo il sangue, speso e fresco,
annunciava la morte dell’amore.


Il volo del cigno 

1
Una macabra danza di ominidi
s’agitava sterposa sull’erba
fra correnti di venti i più frigidi,
urla dando con furia superba.

Un superstite bianco nel cielo,
d’ali forti, potenti e veloci,
con tristezza lasciava l’alieno,
questo mondo di pianti i più atroci.

Non più fiori né perle di mare,
non più uccelli né verdi alberelli,
meno ancora dell’uomo il cantare.

Ma quel bianco e superbo bel cigno
si portava i tesori più belli
e lasciava la morte al maligno.

2
D’allora l’uomo non sa cantare,
il sangue è il colore che più ama,
il passero non può più volare
e il cielo è una nera savana.

Il cigno ancor più si allontana,
porta in petto una cassa di note
e la terra rimane lontana
inghiottita dal buio e la notte,

sicché i fiumi diventano melma,
e le valli dolenti sarcofagi
dove vagano spettri di belva,

mentre il mare ci mostra marrone
pus e miasma di putridi esofagi:
un sepolcro di vecchia illusione.

3
Sulle sponde più lunghe dei mari
galleggiando montagne di pesce
dell’insidia dell’uomo ignari
che del mare pattumiera fece.

Fu il loro amo d’innumere aste
di quest’uomo vile e fetente
che del dolore fa un’abile arte
e dissemina sempre la peste.

Oltre i cieli il cigno ancora vola,
e volando cresce ogni secondo
finché il mondo non più sorvola.

Ci saranno ben altre galassie
dov’Egli cercherà un altro mondo
senza pene, dolori né ansie.

4
Ahi uccello, cigno bianco, fuggiasco della Terra,
guardi ora gli anni luce e ti sembrano secondi;
sei già una cometa, bella grandiosa stella,
seme in cerca di campi verdeggianti e fecondi.

Sulle spiagge del mondo si ammassano i gabbiani
storditi o senza vita, col becco verso il cielo;
nelle selve del mondo, tutto bruciano i ruffiani,
Artico ed Antartico sprovisti son di gelo,

La valle della morte resta ancora tremante
e gli ominidi danzano fra tanti orchi spasmodici,
onde grigie funeste con odore nauseante.

Non una mela, un cocco, né un pesce né un coniglio ,
uomini diventati cannibali ellettronici,
sanguaccio nella bocca, un mondo di scompiglio.

5
E la Terra divenne così piccola,
compresa atmosfera e Via Lattea,
che al cigno sembrò ancora più ridicola
da quella nebulosa extragalattica .

Ma ahi!, l’istinto prese il sopravento
e in volo veloce il cigno magnifico,
quel granello giocattolo del vento
mangiò, sentendosi forte e granitico.

La pillola esplosiva della Terra,
mortale, virulenta, lo dissolse,
ma il piumaggio bianchissimo di seta

lo spazio extragalattico avvolse,
e mille mondi popolati furono
da pulcini di cigno che non fuggono.

  Nervadura de amor

Aunque el amor sea un misterio,
viento y soplo profundo del alma,
existirá siempre un sendero
que nos conduzca a su llama.
Las imágenes del mundo son ardor:
los hilos que ligan el pensamiento
a las invisibles nervaduras del amor
que finas, alcanzan lo verdadero.
El amor nace en el rostro tierno
de un niño tímido que te mira,
el amor nace en el rostro vetusto
de un anciano que ya no mira.
El amor irradia en los ojos claros
de una jovencita soñadora;
metafísico, condensa en los altares
la esperanza de una idea salvadora.
Muere el amor, seguramente,
en el puñal del brutal homicida,
en el goce desfrenado de Epicuro,
en el odio que el perverso anida.
Pero el amor resurge siempre
en una y mil circunstancias,
contra el villano y la sierpe,
siempre en una mil estancias.
El amor explosiona en la tristeza
por un hombre que ya se ha ido,
y surge en los momentos de alegría
con el llanto prepotente de un neonato.
Porque las nervaduras del amor
son invisibles pero fuertes e imperecederas,
y se encuentran también en el dolor
provocado por los divinos retoques

 


Recamado


Si te escribo estos versos
no es para decirte que te amo,
dado que tú ya lo sabes;
palabras son como besos,
del alma dulce bordado,
encantada blanca nave

que lenta va navegando
sobre tus aguas serenas
de transparente color,
nuevos horizontes buscando:
un oasis para sus penas,
un océano de amor.


Jamás

“Jamás”
le dije,
“Jamás”
me dijo.

Nuestras
palabras
nunca más
volvieron.

Jamás
fue nuestra
única
ligazón.


Puente

Obscuros senderos
de mi corazón,
perdidos ya
entre las cascadas
de misteriosos
profundos abismos.

Cuando tus ojos
me acarician con su mirada,
sobre éstas
mis aguas tempestuosas,
celeste un puente
de estrellas se forma.

Puedo llegar
así a las puertas
de tu corazón.
Cuánto quisiera
abrirlas.
O quizás amor,
ya estarán
abiertas, sí,
y yo aún
no me he dado
cuenta, no.


Una vez más

Todavía sin tí,
sin sentir el perfume
de tu cuerpo junto a mí,
te esfumas como el humo,
siempre muy lejos de mí.

No quiero un olor diverso,
tampoco un diverso amor, amor,
en este tiempo disperso,
con este gran temor
de perder tu universo.

Ah! la idea de la ausencia:
Gélida navaja en el corazón
que congela la esperanza
de conservar el amor
en tu triste lontananza.

Devuélveme la vida amor,
devuélveme el amor, oh vida!
Amiga mia, dulce candor;
esta mi alma ennegrecida
conviértela ya en fulgor.


La muchacha de los ojos infinitos - I

El pájaro de plumas amarillas
llevó en el pico rojo tulipano
la perla más blanca nunca antes vista
proveniente de un reino muy lejano.

En el tierno corazón de un niño triste
la pequeña perla depositó,
y el chiquillo dejó de ser triste,
y su sonrisa por siempre se iluminó.

En el mundo gris de un sol pagano
mil pajaritos de todo color
volaron sobre el más grande pantano.

Ay esta Tierra por el hombre consumida:
niños en cenagales, sin amor
y extraños pájaros con perlas de vida.


Letargo

Tomando desayuno esa mañana,
sorprendido, el brazo levantado,
aquel prodigio y portento de niño,
observaba una caja ya extrañado.

En torno a potentes televisores
todos en aquel país, sorprendidos,
veían las imágenes a colores:
un palomo de plumaje ennegrecido:

Pinchado por la espada de una antena,
la cabeza ondulante, de ese pico
los humores caían por el suelo.

Alas dobladas, de su corazón
rojísima la sangre, espesa y fresca,
anunciaba ay! la muerte del amor.


El vuelo del cisne

1
Una danza macabra de homúnculos
se agitaba convulsa en la hierba
entre frías corrientes de viento
gritos dando con furia y soberbia.

Un supérstite blanco en el cielo
de alas fuertes, potentes, veloces,
con tristeza dejaba el alieno,
este mundo de llantos atroces.

No más flores ni perlas de mar,
No más pájaros ni árboles verdes,
menos aún del hombre el cantar.

Pero ese blanco y bellìsimo cisne
se llevaba los tesoros más bellos
y dejaba la muerte al maligno.

2
Desde entonces el hombre no sabe cantar,
la sangre es el color que más ama,
el pájaro ya no puede volar
y el cielo es una negra sabana.

El cisne se aleja aún más
llevando en su pecho una caja de notas,
y la tierra queda siempre más lejos
tragada por la obscuridad y la noche.

Los ríos transfórmanse en légamo
y los valles en dolientes sarcófagos
donde vagan espectros de fieras,

mientras el mar nos muestra marrón
pus y miasma de pútridos exófagos:
un sepulcro de vieja ilusión.

3
En las largas orillas de los mares,
flotando montañas de peces,
por la insidia del hombre ignoradas
que del mar un basural hizo.

Fue un anzuelo de innúmeras puntas
el de este hombre vil, repelente,
que del dolor hace un arte muy hábil
y disemina siempre la peste.

Más allá del cielo el cisne aún vuela,
y volando crece cada segundo
hasta que deja de sobrevolar la Tierra.

Habrán muchas otras galaxias
donde Él busque otro mundo
sin penas, dolores ni ansias.

4
Ay tú, pájaro, cisne blanco, fugitivo de la Tierra,
miras los años luces y te parecen segundos;
eres ya un cometa, bella grandiosa estrella,
semilla en busca de capos vírgenes y fecundos.

En las playas del mundo se amasan las gaviotas,
aturdidas o sin vida, sus picos hacia el cielo;
en las selvas del mundo, todo queman los rufianea,
Ártico y Antártico dejaron de ser hielo.

El valle de la muerte ya es convulso tremedal
y los humanoides danzan entre ogros espasmódicos,
ondas grises, funestas, nauseante hedor infernal

Ni una mela, un coco, un pez o un conejo,
hombres convertidos en caníbales electrónicos,
sangraza en la boca,, un mundo sin orden.

5
Y la tierra devino tan pequeña
incluyendo atmósfera y Via Láctea,
que al cisne parecióle aún más zopenca
desde aquella nebulosa extragaláctica.

Pero ay! Prevaleció el instinto,
y en vuelo veloz el cisne magnífico,
ese granito, juguete del viento
se comió, sintiéndose fuerte y granítico.

La píldora explosiva de la Tierra,
mortal, virulenta, al cisne disolvió,
mas el plumaje blanquísimo de seda

el espacio extragaláctico envolvió,
y mil mundos poblados fueron
por polluelos que nunca huyeron.

Uno de los trabajos más interesantes que han escrito sobre mi poesía >>>
< Biografia >

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