La grandeza del maestro Óscar Avilés trasciende la majestuosidad de su talento
musical que lo encumbró como la primera guitarra del Perú. Florece también en
su generosidad de patriarca amoroso. Por eso, en vísperas de su cumpleaños,
confesó que a diario disfruta de su mejor regalo: su familia.
En mis
oraciones de las noches le pido a Dios que nos conserve unidos a toda la
familia, que no haya desavenencias en nuestro hogar, y que siempre exista la
comprensión y la buena voluntad de todos. Le pido que me conserve con salud y
que esa misma salud sea para todos los familiares", confiesa.
VIDA MUSICAL
Se considera un privilegiado de la cultura popular, porque gracias a
las reuniones sociales que sus padres José Avilés y Angelina Arcos organizaban
en casa, conoció el repertorio que ellos heredaron, y luego reinventaron. A
los 8 años, su abuelita Carmen Albán le enseñó el primer acorde, que después
los complementó el eximio músico Isidoro Purizaga.
A los 15 años, convenció a sus padres para que respaldaran su sueño de
convertirse en guitarrista. Pero su primera gira la realizó como cajoneador.
En 1939, acompañó al famoso dúo La Limeñita y Ascoy durante las presentaciones
que realizó por el sur del país.
Desde entonces fue muy solicitado en la radio. El director artístico de
radio Goycochea le dio la oportunidad de integrar el Trío Avilés-Núñez-Arteaga.
Eran tiempos en que importantes figuras, como la intérprete Jesús Vásquez y el
pianista Miguel Paz, también iniciaban su carrera. "De ellos aprendí el arte
de poder acompañar con diversos géneros a todo un elenco".
Algunos años después conquistó el título de la primera guitarra del Perú,
que lo consagró para siempre. Cuenta que en 1942 el periodista Roberto Nieves,
del diario "La Noche", organizó un concurso entre los oyentes de radio Mundial
para elegir al mejor artista. "El reconocimiento tiene un gran significado
para mí porque no hubo jurado, sino fue el público quien eligió".
CONTRIBUCIÓN
Su aporte a la música criolla fue la innovación. Le dio brillo a la canción
peruana, incorporó el punteo espontáneo. Sus notas agudas y sus silencios
cautivaron a quienes estaban acostumbrados al tundete, ritmo repetitivo a tres
tiempos. Con él, la primera voz empezó a ubicarse delante de los conjuntos.
Gracias a esta generosa contribución musical, Chabuca Granda, con quien
trabajó durante 15 años, inmortalizó un gran elogio: "Las mejores notas de
Avilés son, precisamente, aquellas que no las hace. De no ser por él, el vals
hubiera muerto de tundete". Cuando lo recuerda, don Óscar Avilés vuelve a
emocionarse. "Lo recibí como un halago que, probablemente, no me merecía
tanto, pero realmente es cierto".
En su larga e importante trayectoria, integró conjuntos legendarios como
Los Trovadores del Perú, Los Morochucos o Fiesta Criolla. Además, fue promotor
de jóvenes talentos, productor discográfico, profesor de música, conductor de
programas radiales y coautor de libros sobre música criolla.
Todo ello explica las razones por las que la Organización de Estados
Americanos (OEA) lo reconoció como Patrimonio Artístico de América y la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos lo nombró doctor honoris causa.
EL DATO
Homenaje al maestro
El miércoles 28, el maestro Óscar Avilés recibirá un homenaje por sus
83 años de vida y 68 de trayectoria artística en el local de la Asociación
Cultural Brisas del Titicaca (Jr. Walkusky 168, Lima), desde las 8:30 p.m.
Participarán Arturo 'Zambo' Cavero y Lucy Avilés. La dirección musical estará
a cargo de su hijo Óscar Avilés Arcos. La Asociación Cultural Brisas del
Titicaca le entregará el trofeo La Balsa de Oro y la Apdayc le entregará un
reconocimiento por su gran labor de difusión y preservación de la música
criolla.