EL QUIPU DE MILAN  - 17.7.2005

Carmen Germán-Palacios Seoane  CPPP & PQNSR

Debo mencionar el apoyo voluntario de mis hijos Gianmarco Calvo Figari y Lara Ma Gómez GP de Calvo quienes con mucho cariño efectuaron la lectura de las invocaciones y antífonas de las distintas etapas de la ceremonia.

…y de tí y de mí, una cierta luz nos brota…

La iglesia de Sto Stéfano, clara muestra de arquitectura milanesa en el centro antiguo de la ciudad, es sede de convocatoria para cientos de migrantes hispanoamericanos que cada domingo se reunen en su atrio y amplia nave para celebrar la vida con la Misa comunitaria dominical, y para socializar e intercambiar toda clase de mensajes recados y encomiendas…. Todo, desde la invitación al próximo quinceañero y la próxima pollada bailable, hasta la negociación de compraventa para diversos artículos y servicios, o la solicitud y oferta de empleos de amplio espectro, son temas de conversa simultánea cuyos fragmentos es posible escuchar aquí y acullá en el amplio empedrado de su atrio monumental. La comunidad peruana es probablemente la más numerosa de este variopinto enjambre, en el que puede escucharse como en oleadas, el murmullo de tantos acentos: colombiano, chileno, boliviano, ecuatoriano, venezolano, costarricense, salvadoreño, peruano como en una gran fiesta bolivariana…. Entre nuestros compatriotas hay quienes residen ya 25 y 30 años en esta histórica ciudad medieval y los hay también novatos “recién bajados” amén de los nacidos y criados como italo-peruanos que son ya bastante numerosos. La comunidad peruana está bien identificada al interior de éste mosaico de hispanohablantes al cual aporta sus propias habilidades, recursos y propuestas para la integración del migrante a la comuna italiana.
  Depositando los nudos de solidaridad y compromiso en la lliqlla…  Invocaciones y recuerdos…
El apostolado de los migrantes hispanos se encuentra a cargo del sacerdote Don Giancarlo Quadre quien amablemente nos puso en contacto con los coordinadores del grupo peruano: Martín y Carmen Juárez. De allí en adelante todo fue “coser y cantar”. El domingo 10.7.05 se hizo público el anuncio de la campaña del Quipu y la Caminata por la Paz y la Solidaridad ante la audiencia plena de los asistentes a la misa castellana de ese domingo, y finalizado el anuncio varios asistentes se aproximaron para obtener mayor información. Entre ellos estaba la Srta Lidia Sánchez Salamanca, música y educadora peruana residente en Roma, que en esos días se encontraba de visita en Milán. Muy entusiasmada con el anuncio de la ceremonia del Quipu, ofreció su ayuda desinteresada para el acto y viajó especialmente a Roma para traer su charango!! Con vitalidad y alegría ensayamos juntas el acompañamiento musical para el acto, trenzando a las exhortaciones, compromisos y antífonas de la ceremonia, las profundas notas de waynos, yaravíes y valses que como “Hombre”, “Tus ojos” “Flor de Retama”, y “Te amo Perú” trajeron al caluroso verano milanés las frescas y sentidas notas del ande peruano. Lidia nos puso en contacto con Radio Vaticano que nos entrevistó y promovió con claridad el objetivo de la campaña. En esos días pudimos también hacer contacto con la asociación peruano italiana PERUAN-ITA quienes gentilmente incorporaron la página de la Caminata a su interesante sitio web: WWW.peruan-ita.it.com

Y así llegó el domingo 17, en que, a la hora convenida : 12 del medio día y ante un selecto grupo de unas 35 personas se dio inicio a la Ceremonia del Quipu solidario de Milán

 Cantando Flor de Retama… Música en vivo  Charango y guitarra por la paz!
Todos somos peregrinos… todos buscamos la patria de la Paz

Bajo las antigas bóvedas italianas resonaron las notas emocionadas del charango y la guitarra y tras haber presentado la campaña y sus instituciones promotoras, las gargantas roncas por la emoción dejaron salir el grito unánime: “ Queremos la Paz!, queremos la justicia! Creemos que la Violencia no resuelve los problemas sociales Creemos en la memoria de quienes sufrieron la violencia! Esperamos que se haga justicia, que se repare a las víctimas Esperamos la reconciliación y la Paz” El clima era intenso y serio…, muy sentido, y podíamos percibir el invisibile Perú cuyos incomparables perfiles se hacen infinitos en las huellas de sus migrantes, en las antigas y nuevas voces del Ande: hatun quipu, , rikra mastariska hina quipu…, en la emoción de quienes atesoran en el corazón memorias y esperanzas profundas como los barrancos y quebradas de la patria. … Y así, el pasaje ritual evocador de testimonios fue tan auténtico, tan claro en su llaga, tan digno en su declaración, tan hermoso en su sinceridad y en su clamor que no alcanzamos a leer testimonios de la CVR. La verdad estaba crudamente presente en Milán bajo las cúpulas de Sto Stéfano, reproducida una y otra vez en los trémulos acentos de una jovencita ayacuchana que vio morir a toda su familia, en las graves afirmaciones de un trabajador provinciano que presenció voladura de torres y atropellos protagonizados por cada uno de los grupos que encarnaron la violencia…., en el verbo sincero de una estudiante que perdió a sus compañeros en el conflicto, en el amor y el consuelo colectivo hacia el dolor del hermano, de la hermanita… La verdad estuvo presente en Milán para confirmar “que lo único que no se sabe, es lo que no se hace”, para demostrar que el miedo no puede ocultarla, para poner en evidencia una vez más que nuestra esencia nacional está entre los pequeños, y los modestos trabajadores, entre quienes no tienen interés en la publicidad o el poder, entre quienes buscan con sinceridad condiciones de vida justas y oportunidades para desarrollarse en paz con su familias.
Sintiendo…, repasando interiormente la memoria, uniéndonos…  Alegría y esperanza
Para que nunca jamás se repita….
Estamos recordando y anudando, para que no se repita…

Tejer el quipu, asumir la memoria histórica, sentir entre las manos los hilos de la vida que desde ancestrales manos llegan por el inexorable camino del tiempo hasta nuestros dedos…también era intenso, era intednso y profundo el “escribir” en esos nudos nuestros sentimientos, deseos y recuerdos. Y fue tan claro también este testimonio colectivo que por común acuerdo, una vez que se hubo recolectado los hilos anudados sobre una bella manta cusqueña, los asistentes colocaron en torno sus velitas misioneras y entonaron con fuerza: Queremos la paz, queremos la paz!

Kay pachapi kasun allinlla ama pillayaspa
Que la paz prevalezca en la tierra

La guitarra y el charango acompañaron el himno y tañeron luego, para alegría de todos los presentes, al picaflor que todos llevamos dentro, el que al desgranar su canto nos hizo bailar y trajo también a la memoria tantas coplas que nos dejan saber que a pesar de todo lo vivido somos nación con herencia, trayectoria y proyecto, lo que nos devuelve el sabor de la unidad, la salud y la energía renovadas por un trabajo alerta, maduro y consciente de sus errores, sus desafíos y sus propósitos.


Carmen Germán-Palacios Seoane
CPPP & PQNSR

Debo mencionar el apoyo voluntario de mis hijos Gianmarco Calvo Figari y Lara Ma Gómez GP de Calvo quienes con mucho cariño efectuaron la lectura de las invocaciones y antífonas de las distintas etapas de la ceremonia.
 


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