Luis Lumbreras

 

Luis Lumbreras: "A los 7 años supe que serrano era un insulto"

PERUANOS Y PERUANAS. No tenemos identidad porque no hemos superado las mezclas obligadas que hemos sufrido, explica el director del INC.

Por Elizabeth Cavero, foto: Melissa Merino.

El Director del INC rememora su descubrimiento de las complejidades de la peruanidad y responde a quienes lo consideran un personaje ligado a la Primera Dama. También habla de los amigos que perdió desde que asumió el cargo y de lo que el Estado debe hacer para preservar, como se debe, nuestro patrimonio.

Si Luis Lumbreras hubiese llegado a ser un gran periodista, la arqueología peruana podría haber perdido a uno de sus más importantes exponentes. Sí, el autor de Los orígenes de la civilización en Perú –texto obligatorio para estudiantes entre muchos otros de su autoría–, el investigador más importante de las culturas Chavín y Wari, el maestro de otros importantes arqueólogos, fue también reportero de Locales en el diario Última Hora. Su mejor anécdota: una nota en portada que anunciaba la aparición de una virgen en Barranca. Llegaron hasta el lugar decenas de personas que querían pedir un milagro. La virgen nunca apareció y Lumbreras, de 17 años, tuvo que dar la cara. Hoy, como director del Instituto Nacional de Cultura, Lumbreras cuenta su historia con la misma sencillez con la que anuncia que los últimos estudios en Chavín evidencian construcciones tan antiguas como las de Caral (3000 años aC). Otra buena noticia que nos da es que Perú, por el momento, ha dejado de ser un país que no cuida su patrimonio arqueológico. Sobre ello y otros aspectos de lo que llamamos "cultura" habló en esta entrevista.

–¿Tenemos identidad los peruanos?

–No, y ahí está nuestro problema. Estamos tratando de construir una identidad porque hemos pasado un proceso muy difícil de múltiples cruces obligados. La llegada de los españoles, de hecho, determinó una separación muy fuerte que se mantuvo durante siglos. Había la forma de ser nativo y la forma de ser europeo.

–¿Ese proceso de fusión estaba destinado a fracasar?

–Diría que el verdadero y real mestizaje se dio en el mundo indígena donde dioses como el Sol y la Luna pasaron a ser Cristo y la Virgen María. Es decir, donde se dio no solo un mestizaje biológico sino fundamentalmente cultural.

–¿Dónde está el origen del racismo?

–El racismo es posterior y comenzamos a construirlo el día en que nació la noción de igualdad. Con la llegada de la República se trata de construir un país unitario, democrático, en donde todos era iguales y se lanza, mediante ley, la tesis de que todos en el Perú éramos iguales y con los mismos derechos. Por supuesto, eso era absolutamente falso porque en la realidad cada uno sabía dónde estaba.

–Unos eran sojuzgados.

–Por cierto, y había exclusión y explotación, pero no en la forma que hoy nos llama a protestar. En la época colonial había un mundo de españoles nacidos en indias y otro de mestizos que eran fundamentalmente los que ahora llamamos indígenas. Por cierto, eso les permitía a muchos indios sentirse muy orgullosos de serlo. José Gabriel Condorcanqui era parte de un sector de la burguesía indígena muy rica que conocía las leyes del mundo hispánico pero que a la vez tenía una fuerte adhesión a lo suyo, lo nativo.

–Entonces, usted es ayacuchano pero, siendo blanco, no tiene por qué sentirse identificado con los indios del centro andino.

–Más o menos sí y no (sonríe). Mi madre pugnaba porque en mis documentos yo aparezca como blanco. Pero luego tuve experiencias escolares que me indujeron a asumir como protesta la condición de no ser criollo. La asumí desde cuando entré al colegio, aquí en Lima, y fui discriminado por mi manera de hablar.

–¿Qué edad tenía cuando vino?

–Siete años, y desde entonces debo haber ido perdiendo ese hermoso tono ayacuchano que ahora percibo claramente. A esa edad supe que "serrano" era un insulto. Y eso, obviamente, actuó muchísimo en mi propia conducta, tendiente a la mimetización con los limeños.

–¿Diría que la mayoría de peruanos tenemos ese problema?

–Dicho de otra manera, lo más peor es que tenemos vergüenza de nosotros mismos. La vergüenza de ser como uno, el orgullo de tener ascendencia europea y no indígena son parte de ese trauma.

–El INC se funda en 1971 con un trabajo muy fuerte de revaloración de sitios arqueológicos que nos llenan de orgullo, tal vez tanto como llevar un apellido europeo. ¿Cómo se explica?

–Como alguna vez dijo mi maestro, el doctor Raúl Porras Barrenechea: "Los indios están bien cuando los metemos en vitrinas". Es decir ¡Qué maravilla Sacsayhuamán! ¡Qué preciosos objetos de Nazca! ¡Qué interesantes momias! Pero ya cuando los tenemos con nosotros la cosa cambia. Y ese "con nosotros", desde luego tiene un contenido económico y social muy fuerte. "Con nosotros" no llama la atención si es que el tipo tiene una condición económica fuerte o si es que maneja el número y el género correctamente.

–Y en el problema nacional de identidad, ¿qué papel tenía el INC?

–Para mí uno fundamental, que es activar la participación de la sociedad en los distintos proyectos de vida que tuvo y tiene el país. Soy de los que piensan que el conocimiento de la historia nos sirve para programar nuestra existencia. De otra manera es simple recuerdo que no tiene utilidad.

–Ud. es director del INC desde el 2002. ¿Está más satisfecho que frustrado?

–En este puesto he perdido muchos amigos y he ganado otros, pero aquí he podido ver cómo funciona la administración pública y, la verdad, me ha dado muchísimas satisfacciones. He comenzado a ver el resultado de varias de nuestras propuestas iniciales, como la red de librerías. Además, vamos por 26 publicaciones.

–¿Qué es lo que no comprendieron esos amigos que ya no tiene?

–La gente piensa que cuando uno llega a una posición de poder está en condiciones de apoyar a los más próximos. Eso no es así, y yo soy muy rígido al respecto. Muchos parientes se han sentido afectados, y muchos amigos muy queridos.

–Me dice que también ha ganado amigos. ¿Está entre ellos Eliane Karp?

–A Eliane la conocí en esta posición…

–¿No fue ella quien lo recomendó?

–No. Y si así fuera, probablemente no hubiera aceptado el puesto. Yo no estoy aquí ni por razones amicales ni políticas. A la doctora Karp la conocí cuando asistió a la inauguración de la Sala Wari en el Museo de Arqueología. Yo era director y me llamó para avisarme que quería ir, nos conocimos e hicimos muy amigos en un sentido profesional. Compartimos admiración por Arguedas y estamos preocupados por la exclusión indígena. Nos hemos visto en actuaciones públicas, le tengo un aprecio profesional y solo a eso se reduce nuestra relación. Mucha gente cree que tengo amistad personal con ella, y no es así.

–¿Cuestiona usted alguna de sus iniciativas en el ámbito del INC?

–Nunca. Pero le digo que una de las mayores satisfacciones que he tenido con este gobierno es que no se han metido conmigo. Me han dejado puerta libre y no he recibido presiones del Presidente, de la Primera Dama ni de los ministros.

–Cuando usted asumió la dirección del INC decía que el país estaba cambiando. ¿Qué sabor le ha dejado la reciente manifestación contra la corrupción?

–Estuvo bien. Necesitamos combatir la corrupción y no es algo que tenga que ver con este o con el anterior gobierno. La corrupción es un problema muy serio, muy grave, que genera injusticia.

–¿Ud. siente parte de este gobierno?

–No, no me siento política ni personalmente asociado a este ni a otro gobierno. Asumo que se me ha encargado una función para la que me siento capaz. Una función más bien al servicio del Estado que debe tener continuidad, pero que no es un objeto del Estado sino una construcción de la sociedad. Y lo que el Estado debe hacer, desde mi punto de vista, es consolidar la memoria del país a partir del cuidado de los monumentos, estimular el conocimiento de nuestras propias maneras de ser, fundamentalmente a través de la investigación histórica, y fomentar el arte y la creación. Son tres tareas que deben hacerse con participación de la sociedad civil en su conjunto

Por Elizabeth Cavero.
Foto: Melissa Merino.

fonte : CEN -Alianza Humanista Juvenil

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