Criollaz, una jarana en jazz
El Dominical
 - Diario El Comercio

Que la música criolla necesita nuevos aires es más que sabido; que se ha intentado mucho, también. La propuesta de hoy está a cargo de un talentoso quinteto que sin mucho ruido se viene abriendo paso en la escena local.

A simple vista puede parecer elitista. Pero craso error. El jazz se despabila orondo por un club neoyorquino, un solar habanero o una quinta de Barrios Altos. Y, precisamente, en los predios limeños se ha dejado seducir por el sonido, sabor y aroma de nuestra música criolla.
Criollaz emerge desde el 2003 como una propuesta interesante, quizá como respuesta a la tan solicitada pieza de recambio en nuestro acervo. Pepe Céspedes, pianista y uno de los fundadores del quinteto, afirma que "en los últimos años hay algo interesante que está ocurriendo en el escenario local, hay mucha disposición a la fusión y a experimentar con nuevas sonoridades. Pienso que eso es bueno. En nuestro caso, hemos apostado por lo tradicional adecuándolo a un movimiento más vanguardista", afirma.


Un jam criollo
Y el resultado ha sido interesante. Pepe recuerda como este jam criollo arrancó los aplausos en sus primeras presentaciones realizadas en el Cocodrilo Verde con ocasión del Festival de Jazz con Sabor Peruano. La gente se conectó rápido con el grupo. ¿Cómo surgió el nombre de la agrupación?, preguntamos. "Eso ocurrió una noche previa al festival. El doctor Alberto Graña (que ya falleció), era un melómano que acudía todos los jueves al local. Un día nos escuchó y nos sugirió el nombre de Criollaz".

Pepe habla de música y se emociona. "Este proyecto es paralelo a las actividades que cada uno de nosotros realiza y quizá eso lo dota de una mística especial. Hacemos música porque nos gusta. Y hay que recalcar algo. Criollaz no suena a gringos tocando música criolla. El quinteto está compuesto por gente con muchos años en la música. Solo mencionar a César Vivanco, Mariano Li y Juan Medrano "Cotito" son un claro ejemplo de ello. Por otro lado, Yuri Juárez y yo nos hemos nutrido mucho de la música peruana como de otros géneros. Hemos tenido mucha apertura. Pienso que eso ha sido importante", recalca.

Y lo comprobamos cuando oímos la maqueta de lo que será la primera producción del quinteto. Indio, de Alicia Maguiña, suena más revitalizado que nunca. El talento del maestro Vivanco en la flauta traversa se reparte en ese cincuenta por ciento de música criolla y cincuenta por ciento de jazz que hacía falta en el circuito local. "El lenguaje de nuestro sonido costeño es uno y el de la improvisación es otro. Pienso que Criollaz bebe de estas corrientes y ha logrado darle vida a una nueva expresión. Hemos roto el prejuicio del elitismo. Podemos tocar en el Centro Cultural de la Universidad Católica como en una plaza al aire libre. Y no sabes cómo goza la gente", aclara.


Sabor a Perú
Este asunto del elitismo es importante. Solo basta repasar proyectos anteriores (especialmente de fines de los años 70 y de los 80) que intentaron darle un nuevo aire a la música criolla, pero solo lograron que el público sintiera al valse más cerca del bossa nova. Y no hay derecho. El valsecito peruano tiene personalidad, sabe a anticucho, tiene picardía de callejón y se baña en pisco sour.

Vivanco, visitante conspicuo de ese bastión del criollismo llamado La Capilla, se pregunta y responde en voz alta: "¿Por qué no jazear los valses de compositores como Felipe Pinglo o Rafael Otero López? En nuestro acervo hay mucho por hacer. Todo depende del intérprete y de su preparación para hacerlo".

Ahora, Criollaz se prepara para el lanzamiento de su primer disco. "Aún se están seleccionando los temas", dice el guitarrista Yuri Juárez, y agrega: "tendrá ingredientes para escuchar y también para bailar". ¿Quién se resistiría al Carimba del compositor Pepe Villalobos?

Por otro lado, Juan Medrano Cotito, el cajonero mayor de nuestra famosa Susana Baca y percusionista estrella del quinteto, está feliz porque el repertorio del disco no solo se nutrirá de valses de antología sino también de composiciones suyas. Una de ellas es Tumba y cajón, todo un tributo a la herencia africana. "Tengo varios temas pendientes por grabar", aclara. Por ahora, solo nos queda esperar un próximo concierto en vivo para disfrutar del particular sabor que trae Criollaz.


 

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