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Tacneños piden salir del olvido
El aniversario 75 del regreso de Tacna al seno de la patria fue recordado por miles de lugareños que, a través de la voz de una tacneña, hicieron conocer su realidad. Los tacneños hemos sufrido cincuenta años de cautiverio y setenta y cinco de olvido, dijo doña Amelia Blanco de Mosto en el discurso central, que fue respaldado por atronadores aplausos.
Cuando Tacna llama a la patria
Con el sol como testigo, la tradicional procesión de la bandera se inició en la Plaza de la Mujer, hasta donde llegaron las principales autoridades políticas, eclesiásticas y militares, delegaciones escolares y de entidades para iniciar la celebración. Allí
también estaba un puñado de niñas vestidas de blanco que lucían la bandera peruana al pecho y un sombrero tan puro y blanco como el sentimiento de los miles de peruanos que ofrendaron su vida por la patria. Allí estaba el presente y el futuro de la mujer tacneña.
Doña Amelia Blanco de Mosto tuvo a su cargo el discurso de orden. Ella fue crítica y demandó solución urgente a los problemas que agobian principalmente a los jóvenes, por la falta de empleo. Dijo que el Perú tiene
una deuda con Tacna. Los tacneños hemos sufrido cincuenta años de cautiverio y setenta y cinco de olvido, sostuvo en medio de aplausos.
Los momentos para henchir el pecho como peruanos se presentaron cuando cuatro niñas abrieron unas cajitas y de ellas salieron palomas que emprendieron vuelo, menos una, que con serenidad a toda prueba se posó en el atrio central de la plaza y caminó desprevenida ante la mirada de hombres y mujeres.
Ya se sentía el fervor tacneño. Un preámbulo de lo que nos esperaba. Nada menos que narrar la procesión de la bandera, todo un rito que hace brotar lágrimas a los miles de asistentes.
Eran las 10:15 a.m. cuando la bandera, aquella que mide 18 metros de largo por 12 metros de ancho, iniciaba su marcha tomada por manos femeninas de toda edad y condición, y provocar una especie de veneración y promesa por lograr otros horizontes para engrandecer la patria.
A los acordes del Himno de Tacna, la banda de la Tercera Brigada de Caballería, acontonada en Tacna, encabezaba la procesión. Metros más atrás se ubicaban las niñas todas de blanco, la bandera y detrás un bosque de banderas de diversas entidades.
Casi al unísono empezaron los vivas por Tacna y no se hicieron esperar la lluvia de globos, amarillos y granates, el pica pica y los pétalos de granado y buganvilia. El rito empezaba y amenazaba con
desbordarse para mostrar que el amor al Perú no solo es palabra, sino un hecho.
Conforme avanzaba por las doce cuadras de recorrido por las avenidas Lima y San Martín, los balcones eran portadores del cariño y la veneración que los tacneños sienten por la bandera peruana.
Eran las 11:15 a.m. cuando la procesión llegó al Paseo Cívico. Allí, una lluvia de globos rojos y blancos alertó de su presencia a un mar de personas que gritaban vivas por Tacna. Era el comienzo del fin de una
tradicional procesión. Doce minutos después la marcha estaba por culminar al izarse la gran bandera y escucharse los acordes de la Marcha de Banderas. Las palomas, presentes en la Plaza de la Mujer al iniciarse la ceremonia, también estuvieron en el cierre de esta expresión de amor y fidelidad.
VICTOR MEDINA GUEVARA
por el diario "El Comercio" (29-8-04)
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I Tacneños chiedono di uscire dal dimenticatoio
Il 75° anniversario del ritorno di Tacna in seno alla patria è stato ricordato in migliaia di locali che, attraverso la voce di una tacneña,
hanno conosciuto quella realtà. Noi tacneños, abbiamo sofferto cinquanta anni di prigionia e settanta cinque di dimenticanza,
ha detto la signora Amelia Blanco de Mosto nel suo discorso sottolineato da
scroscianti applausi.
Quando Tacna richiama alla patria
Con il sole quale testimone, la tradizionale processione della bandiera è
partita da Plaza de la Mujer, con l'arrivo delle principali autorità politiche, ecclesiastiche e militari, delegazioni
scolastiche e di enti convenuti per la celebrazione. Vì erano anche un gruppo
di bambine vestite di bianco che sfoggiavano la bandiera peruviana sul petto ed un cappello tanto puro y
bianco come il sentimento delle migliaia di peruviani che offrirono la loro vita per la patria.
Vi era il presente ed il futuro della donna tacneña.
La signora Amelia Blanco de Mosto ha tenuto il discorso commemorativo nel
quale è stata critica ed ha chiesto una soluzione urgente ai problemi che
opprimono principalmente i giovani per mancanza di un impiego. Ha detto che il Perù
ha un debito con Tacna. Noi tacneños abbiamo sofferto cinquanta anni di
prigionia e settantacinque di dimenticanza, ha affermato tra gli applausi.
Un momento toccante, da riempire il petto come peruviani si presentarono quando quattro bambine aprirono alcune
scatole da cui presero il volo delle colombe, meno una che con serenità si posò
nell'atrio centrale della piazza e camminò ingenua davanti allo sguardo degli
uomini e donne.
Si sentiva già il fervore tacneño. Un preambolo di quello che ci aspettava.
Niente meno che narrare la processione della bandiera, tutto un rito che fa
sgorgare lacrime alle migliaia di partecipanti.
Erano le 10:15 a.m. quando la bandiera, quella che misura 18 metri per 12,
inizia la sua marcia sostenuta da mani femminili di ogni età e condizione,
provoca una specie di venerazione e promessa di raggiungere altri orizzonti per ingrandire la patria.
In testa alla processione, la banda della Terza Brigata di Cavalleria,
dislocata in città che esegue l'Inno di Tacna. Più indietro le bambine
vestite di bianco, la bandiera e poi una selva di bandiere di diverse entità.
Quasi all'unisono iniziano gli evviva per Tacna e non si fece aspettare la pioggia di
palloncini, gialli e bordeaux, che punti lasciano petali di melograno e buganvilia. Il rito
incomincia e gia minaccia di oltrepassare i limiti per dimostrare che l'amore
per il Perù non è suolo a parole, bensì un fatto.
Con regolarità, la processione, avanza per i dodici isolati del percorso,
lungo i viali Lima e San Martin, i balconi addobbati esprimono l'affetto e la venerazione che
gli abitanti di Tacna sentono per la bandiera peruviana.
Erano le 11:15 a.m. quando la processione è giunta al Paseo Cívico ed
una pioggia di palloncini rossi e bianchi avvisò del suo arrivo ad una marea di
persone che gridavano evviva per Tacna. Questo passaggio segna l'inizio della
fase finale della tradizionale processione. Dodici minuti dopo la marcia
culmina con l'alza bandiera accompagnata dagli accordi della Marcia di Bandiere. Le
colombe liberate nella Plaza de la Mujer all'inizio della cerimonia, rimasero
anche per il termine, simbolo di amore e fedeltà.
liberamente tradotto da Pietro Liberati
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