Este vocablo de cadencia italiana y de resonancias misteriosas se refiere a los trazos de pintura que pueden ser encontrados en un lienzo cuando, al pasar del tiempo, se decolora la composición que el pintor terminó ya que superpuso sobre ellos nuevas capas de pintura, estos cambios efectuados por el propio artista durante la ejecución del cuadro, se dejan ver luego de muchos años, si por casualidad emergen a los tres meses, es porque la pintura era superficial o muy mala.
Con el paso del tiempo el incremento de la transparencia del medio oleoso causado por la pérdida de los extractos de colores que alteraron la idea original, puede hacer visibles: detalles, líneas que se ocultaban en el cuadro.
A través de esta metáfora, he decidido realizar un análisis subjetivo, sin pretender ser algo más de lo que es: notas, apuntes y recuerdos personales, como un observador de la presencia y, luego, de la imigración italiana hacia el Perú.
Para mí, esa palabra "pentimento" hace confluir los dos temas fundamentales: el tiempo y las personas, que dejan su impronta en la experiencia vital de cada uno.
El tiempo, porque sólo con su paso se podrá apreciar la figura original, así como los motivos y consecuencias que originaron todo ese cambio.
Las personas, porque en ellas se descubre la vida, quiénes somos y, sobre todo, quiénes son aquellos personajes que observé y que ahora veo con más nitidez cuando emergen en el océano de la memoria.
Como la pintura repudiada por el autor a la que el tiempo se encargará de colocar en su justo lugar, la inmigración y la migración son dos caras de la misma moneda.
Los que van y los que llegan se verán enterrados por otras vivencias y recuerdos pero confirmarán lo que ya antes presentían pero no podían demostrar: los trazos fundamentales que se esconden tras la propia pintura vital de esas experiencias, de estas personas que conocí.
Como un restaurador que descubre ese antiguo esbozo, en el pentimento de la vida -pero sin dañar lo nuevo- ahora son para mí el retrato gélido y distante que se cierra con la misma imagen con la que inició: una silueta del mapa de Italia y otra del Perú. Ambos lejanos y, al mismo tiempo, extraños o ajenos. Un retrato de una Italia con la que soñaba y otro del Perú que dejé de soñar.
El principio
Recuerdo que la primera palabra italiana que aprendí fue "Mela", ese sonido gracioso era más suave que la palabra
"manzana"… Ese idioma musical lo escuchaba en la casa cuando mi madre o mi tía cantaban algo en italiano, era curioso ver lo bien que se sabían todo el himno italiano mientras que en Italia, muchos no lo saben. Recuerdo perfectamente la pronunciación de un señor italiano que marcaba el acento de los nombres de mi madre y mi tía: MIRELLA y EDDA, las dobles consonantes que serían, para mí, motivo de más de un dolor de cabeza…
Los ancianos se desvivían por garantizar un futuro para sus hijos ahorrando y trabajando mucho, por lo general se descuidaban bastante; hablaban más que un peruano cualquiera y su timbre de voz era normalmente "agudo", no se sabía si peleaban, discutían o, simplemente, charlaban.
De ellos notaba la nostalgia perpetua del pueblo que habían dejado, pocas veces los escuché hablar de ese tema, me imagino que eso les hacia tomar su buen vino de chacra y fumar bastante en esas largas conversaciones donde los niños estábamos presentes como testigos ajenos, ausentes y distraídos de lo que pasaba a nuestro al rededor.
También recuerdo cuando fui al nido -era "il giardino
d'infanzia- del colegio Sant'Anna" de Tacna, las monjas eran especializadas en castigar, ese terror que Suor R. ejercía, era, para mi familia, una especie de certificado de buena educación...
Luego, en los despachos, las señoras eran cariñosas con los niños; pero lo que más admiraba era a los papás y a los abuelos italianos -o descendientes- porque a mis compañeros les dispensaban atenciones, gestos y expresiones de cariño, algo que a nosotros, los niños peruanos, no se nos daba, salvo en raros momentos.
En Lima estuve en el Colegio Antonio Raimondi, ahí todo era distinto, comenzando por los uniformes y mandiles para niños que tenía que usar, me hacían sentir ridículo, pero igual la pasaba muy bien: siempre jugando y escuchando más italiano que en Tacna, ahí las profesoras hablaban un italiano más veloz.
Una tía mía de nombre Graciela -hija de un italiano- comentaba siempre sobre su parentesco con mi abuela, insistía que eran primas por no sé qué lado, en esa época nadie se preocupó, o pensó, que eso era importante o que lo sería algún día para mí... Mi tía nunca se había casado y tenía fama de ser tacana.
Por alguna razón que desconozco, la mayor parte de mujeres descendientes o italianas, casadas con peruanos, que encontré en mi camino terminaron siempre por separarse o divorciarse, eso también pasa ahora con las peruanas aquí, en Italia.
Debo aclarar que yo no sé si es que tengo algo de italiano. Aparte de eso, tengo un gran número de amigos italianos de la familia que llegaban siempre a la casa con sus hijos con quienes desde niño, yo siempre jugaba.
Mi tía Graciela insistia era "pariente lejano de mi abuela" De hecho, ella era adulada porque tenía mucho dinero -y se daba cuenta-; sin embargo, nunca cambió de actitud ante la vida…
Siendo multimillonaria viajó por todo el mundo y me contaba de sus viajes por muchos países pero pensándolo bien -y después de haber pasado tantos años- ahora me parece raro que casi no hablase de sus viajes a Italia, a diferencia de algunos señores que vivían en Tacna… Ellos sí, cuando hablaban de Italia, por lo general acababan con los ojos llenos de lágrimas y siempre repetían algo que ahora escucho decir a los peruanos que han inmigrado a este país: "Volveré a mi país". Si algunos de ellos fueron a Italia, casi todos acabaron con la sentencia del regreso al Perú.
Y vienen a mi memoria algunas frases he escuchado y que me sonaban antipáticas porque eran una forma de menospreciar a los que vivían con nosotros desde siempre, frases como: "italiano panadero", "italianos mafiosos" y otras palabras de ese tipo pero más feas aún que no quiero recordar ahora porque acaban, de alguna forma, hiriéndome a mi también.
Una vez que estaba muy apenado por la muerte de una amiga, me sorprendieron con una pregunta que me hicieron y que consideré ofensiva: "¿tu amiga era italiana?". Ante esa pregunta tan estúpida mi tristeza se transformó en cólera…
no existía, ni existe para mí, en el concepto de amistad, la nacionalidad, la religión o el credo político que se profese!!
Sepan que los italianos y sus descendientes que conocí en el Perú fueron los mejores embajadores de su país.
País por el cual sentí desde muy pequeño un fuerte sentimiento de amor que ha sido determinante para tomar la difícil decisión de dejar el Perú por Italia.
Sin embargo, el Perú siempre ha sido para mi motivo de orgullo porque poseemos una cultura milenaria riquísima, como Italia; y la partida del país que nos vio nacer es, por lo general, motivo de dolor pero, al mismo tiempo, de impulso que nos lleva a hacer muchos sacrificios y también a comprender las cosas desde otro punto de vista.
En mi caso, dejé el Perú por motivos de estudio: fui becado por la Universidade Federal do Rio de Janeiro y, después de terminar mis estudios en Comunicación
Social y Periodismo, estaba determinado a no dejar nunca más el Perú pero el destino tiene más fantasía que nadie y puso en mi camino un proyecto en Italia: el resultado fue positivo porque llegué al país que había soñado, en el cual nunca me sentí extranjero sino peruano y un amante de Italia y de su gente, obtuve una nueva identidad italo-peruana.
Un tiempo después de mi partida se dio el fenómeno de la imigración masiva de peruanos a Italia y la cosa cambió totalmente, ahora los peruanos nos habíamos vuelto como aquellos italianos que conocí en la infancia y en la adolescencia, sólo que el proceso de esta imigración no fue -ni es- paulatino sino, mas bien, violento, debido a la tragedia que significó -y significa- el terrorismo y las pésimas administraciones. Eso ha causado algo muy negativo: una cierta dificultad en la integración, algo absolutamente necesario para el bienestar común.
Porque, si bien es cierto que muchos italianos ostentan y demuestran el hecho de ser de Italia; y, de igual forma es cierto que muchos peruanos ostentamos el hecho de ser del Perú, el hecho de ser latinos; también es muy cierto que los italianos han aportado -y aportan- al Perú muchísimas costumbres buenas y malas, vicios y virtudes y, de igual forma nosotros, los peruanos, también estamos haciendo lo mismo en Italia… y van uniéndose e integrándose lo bueno y menos bueno de ambas culturas aunque, como dije, aún con ciertas dificultades que debemos superar.
La mayor parte de los italianos que imigraron tendían a ser regionalistas aun cuando provenían casi siempre de una misma región, como ahora lo hacen los peruanos aquí, en Italia. Para entender ese fenómeno hay que conocer mejor el medio en el que vivimos y, sobre todo, aprender a tolerarnos más entre todos y a potenciar las muchísimas cosas que tenemos en común. Un ejemplo de esto es la música.
Notas sobre nuestra Asociaciòn y la mùsica
La música peruana, para nuestra asociación italo-peruana, es un testimonio de vida, un compromiso constante, vivo, en continuo movimiento que crece y se alimenta todos los días. Difundir y hacer la música peruana -gracias a Radio Meneghina- en Italia es un compromiso con nuestra gente, con nuestros pueblos. Y hacerla conocida en Italia es llevarles un poquito de lo que somos como reflejo de una generación que surge en medio de tanto desconcierto, pero con esperanza, con convicción, con fe en lo que se tiene, en donde se vive y creyendo que en un futuro podamos hablarnos como una gran familia.
La música de nuestros pueblos que nos hermana y -desde sus compositores e intérpretes italianos como Paolo Beccaria (Pablo de los Andes), Fernando Sannicandro, o los descendientes de origen italiano como Chabuca Granda, Mario Cavagnaro y muchos más- nos une y permite estrechar lazos de amistad y también nos permite conocernos más.
Por mi intermedio, deseamos agradecer el que me hayan acompañado durante el crecimiento de Peruan-ità, así como agradecer la confianza depositada en nuestro trabajo y el apoyo incondicional en cada una de nuestras transmisiones y eventos, los que han dejado una huella grande en el público Italiano y peruano y que nos compromete a seguir mejorando para deleite de nuestros pueblos en la búsqueda de nuestras raíces comunes de ayer, hoy y siempre
Epílogo
El amargo epílogo es ver que todavía se siguen cometiendo los mismos errores pasados con las mismas falsas ilusiones: Personas que usan el arma de un pseudo intelectualismo para obtener una posición o un cargo alto, con el afán de conquistar, sin tomar en cuenta que eso no compra la felicidad y que, si uno tiene esta alta posición debe ser utilizada para servir a quienes lo necesitan y no parar utilizarla para lucrar con ella, a beneficio propio.
Es triste ver cuántas etiquetas te ponen encima, como queriendo borrar de un plumazo la propia identidad que, en muchos casos, está compuesta de varios matices, siendo una riqueza que veces se pierde por la falta de promoción de nuestra cultura popular. Identidad que es, en parte, como un guardián de la memoria, de muchos secretos, de las experiencias que hemos acumulado como grupo humano y de muchos personajes ilustres italianos, o italo peruanos, que permanecen aún desconocidos u olvidados.
LA PRESENCIA Y LA INMIGRACIÓN ITALIANA EN EL PERÚ'
La historia de las comunidades de los imigrantes presentes en el Perú es muy antigua, en el país se establecen italianos, tiroleses, japoneses, anglosajones, franceses, hebreos, chinos y minorías de descendencia africana que han dejado algunas tradiciones populares.
Los italianos tienen una presencia constante en el Perú, se dice que sea la más antigua en el mundo.
En un segundo momento se propone la verdadera imigración. Estos flujos migratorios han sido continuos en el tiempo y en número más elevado de imigrantes a inicios del año 1840, con el auge del del Guano de la isla, en Perú. Los italianos se establecieron en las regiones costenas, hecho curioso y que los ha caraterizado la proveniencia ligure.
Entre los primeros italianos que llegaron con los conquistadores están:
El Capitán genovés J.Batista Pastene y, especialmente, quienes formaban parte del clero y estaban ligados a la corona Espanola. Luego un Virrey, el napolitano Nicolò Caracciolo, quien gobernó el Perú. El señor Giuseppe Garibaldi, militar y político quien visita el Perú. Tiempo después obtuvo la ciudadanía peruana.
Muy significativo es el aporte en el arte introducido por prestigiosos maestros.
Y, seguramente la figura del milanés Antonio Raimondi -quien recorre el Perú por 17 años y se queda unos 30 estudiando su geografía, su flora y fauna, su historia, su etnografía y su folklore- es, sin lugar a dudas, el más importante símbolo de la fuerte amistad entre ambos países. Su obra "El Perú" es una de las primeras en donde trata de abarcar y explicar toda la riqueza del país para así buscar crear un sentido unitario de lo peruano. Él es considerado como "El descubridor del Perú moderno".
UN HOMENAJE A GIOVANNA POLLAROLO
El sueño del bodeguero
La palabra bodega la aprendí en Lima,
en Tacna decíamos despacho
y antes era pulpería
ser pulpero o hijo de pulpero
enorgullece a algunos y avergüenza a otros.
Mi abuelo tenía un despacho
estantes altos llenos de latas
cajones de fideos, azúcar, arroz
medio kilo de harina, madama
le decían
y ella colocaba un papel en la balanza
papel café, de despachar
cogía las dos puntas y le daba vueltas admirablemente
yo miraba, quería aprender
olía el despacho a aceitunas
a queso fresco, a vino que el abuelo compraba
en las bodegas después de probarlo y saborearlo;
me gustaba hacer paquetes
moverme entre sacos y barricas
el olor a kerosene del piso de madera.
Y cuando me preguntaban
qué vas a ser/a hacer cuando seas grande
sin dudar yo contestaba
atender en un despacho igual a éste
y se reían de sueño tan pobre
no habían hecho tremendo viaje
para que la nieta terminara como ellos
detrás del mostrador.
Y me mandaban a estudiar, porque el que estudia
aunque sea mujer, triunfa.
|
|
Questo vocabolo di cadenza italiana e di risonanze misteriose si riferisce ai tratti di pittura che possono essere
diversi in una tela quando, con il passar del tempo, si
scolora l'ultimo strato della composizione che il pittore
dipinse sopra altri strati precedenti. Questi cambiamenti effettuati dall'artista durante l'esecuzione del quadro, si
intravedono solo dopo molti anni, nel caso emergono dopo solo tre mesi, è perché
lo strato di pittura è superficiale o molto brutto. Con il
passare del tempo l'incremento della trasparenza del mezzo oleoso, causato
dalla perdita degli estratti di colore che alterano l'idea originale, può
rendere visibili i dettagli e le linee che si nascondevano nel quadro.
Attraverso questa metafora, ho deciso di realizzare un'analisi soggettiva, senza pretendere di essere qualcosa più di quello che è, note, appunti e ricordi personali,
di un osservatore della presenza dell'immigrazione italiana verso il Perù.
Per me, la parola, "pentimento" fa confluire i due temi fondamentali: il tempo e le persone che lasciano la
propria impronta nell'esperienza vitale di ognuno.
Il tempo, perché solo con il suo passaggio si potrà apprezzare la figura originale, come i motivi e
le conseguenze che ne originarono il cambiamento.
Le persone, perché in esse si scopre la vita, chi siamo e, soprattutto, chi sono
quei personaggi che osservai e che ora vedo con più nitidezza quando emergono
dall'oceano dalla memoria.
Come con la pittura rifiutata dall'autore che il tempo si incaricherà di
ricollocare al posto giusto , l'immigrazione e l'emigrazione sono due
facce della stessa moneta.
Quelli che vanno e quelli che arrivano si vedranno seppelliti
da altri vissuti e ricordi che confermeranno quello che già prima presentivano
ma non potevano dimostrare: i tratti fondamentali che si nascondono dietro la
pittura vitale propria di quelle esperienze, di quelle persone che conobbi.
Come un restauratore che scopre quell'antico abbozzo nel pentimento della
propria vita - senza però danneggiare le cose nuove - ora sono per me il ritratto gelido e distante che si chiude con la stessa immagine con la quale
ebbe inizio: una sagoma della mappa dell'Italia ed un'altra del Perù.
Ambedue lontane e, contemporaneamente, estranee cioè diverse.
Il ritratto di un'Italia con il quale sognavo ed un altro del Perù che smisi di sognare.
Il principio
Ricordo che la prima parola italiana che imparai fu
"Mela", quello suono grazioso era più soave della parola
"manzana"… Questa lingua musicale l'ascoltavo in casa quando mia madre o mia zia cantavano qualcosa in italiano, era curioso
a ben vedere che conoscevano tutto l'inno italiano mentre in Italia, molti non lo
conoscono. Ricordo perfettamente l'accento della pronuncia di un signore italiano che
pronunciava i nomi di mia madre e di mia zia: Mirella ed Edda, le doppie consonanti che
sarebbero state per me, motivo di più di un mal di testa…
Gli anziani si prodigavano per assicurare un futuro per i
propri figli risparmiando e lavorando molto, in generale si
trascuravano abbastanza; parlavano più di un peruviano
qualunque ed il loro timbro di voce era normalmente "acuto", non si
capiva se litigavano, discutevano o, semplicemente, chiacchieravano.
Di loro notavo la nostalgia perpetua del paese che avevano lasciato, poche volte li ascoltai parlare di
quel tema, immagino che questo li spingeva a bere il buon vino di chacra ed
a fumare parecchio in quelle lunghe conversazioni dove
noi bambini eravamo presenti come testimoni estranei, assenti e distratti di quello che
accadeva loro intorno.
Ricordo anche quando andai al nido - era "il giardino
d'infanzia- della scuola Sant'Anna" di Tacna, le suore erano specializzate
nelle punizioni, quel terrore che Suor R. esercitava, era, per la mia famiglia, una specie di certificato di buona educazione...
Dopo, negli uffici, le signore erano affettuose con i bambini; ma quello che più
ammiravo erano i papà ed i nonni italiani - o i parenti - perché ai miei compagni dispensavano
le loro attenzioni con gesti ed espressioni d'affetto, qualcosa che a noi,
bambini peruviani, non c'era dato, salvo in rari momenti.
A Lima ero nel Collegio Antonio Raimondi, dove tutto era diverso,
iniziando dalle uniformi ed i grembiuli che i bambini dovevano
indossare, mi facevano sentire ridicolo, ma ugualmente me la
passavo molto bene: sempre giocando ed ascoltando più italiano che
a Tacna, qui le insegnanti parlavano un italiano più veloce.
Un mia zia di nome Graciela - figlia di un italiano - parlava sempre
della sua parentela con mia nonna, insisteva che erano cugine per non so
quale lato, in quell'epoca nessuno si preoccupò, o pensò che
quello era importante per me e che lo sarebbe diventato qualche
tempo dopo .... Mia zia non si era mai sposata ed aveva fama di essere
tirchia.
Per qualche ragione che ignoro, la maggior parte di donne di
discendenza o italiane, sposate con peruviani che ho
conosciuto nella mia vita hanno finito sempre per separarsi o divorziare,
la stessa cosa ora accade con le peruviane, in Italia.
Devo chiarire che io non so se che ho qualcosa di italiano.
A parte questo, ho un gran numero di amici italiani, a casa in famiglia
arrivavano sempre, con i loro figli, quelli con cui io giocavo
sempre da bambino,
Mia zia Graciela insisteva, era un "parente lontano di mia nonna",
in realtà, lei era adulata perché aveva molto denaro - e se
ne rendeva conto -; tuttavia, non cambiò mai atteggiamento davanti alla vita…
Essendo miliardaria ha viaggiato per il mondo e mi raccontava dei suoi viaggi
attraverso molti paesi ma pensandoci bene, ora - dopo tanti anni - mi sembra
strano che non parlasse dei suoi viaggi in Italia, a differenza di alcuni signori che vivevano
a Tacna… Loro, quando parlavano dell'Italia, in genere finivano con gli occhi pieni di lacrime e ripetevano sempre qualcosa che ora
sento dire ai peruviani che sono immigrati in questo paese:
"Ritornerò nel mio paese." Anche se alcuni di loro
tornarono in Italia, quasi tutti finirono con la sentenza del ritorno
in Perù.
E mi vengono alla memoria alcuni frasi che ho ascoltato e che mi suonavano antipatiche perché erano una forma di
disprezzo verso coloro che vivevano da sempre con noi, frasi come: "italiano panettiere", "italiani mafiosi" ed altre parole di
quel genere ma ancora più brutte che non voglio ricordare ora perché
finiscono in qualche modo, per ferirmi.
Una volta, ero molto addolorato per la morte di un'amica, mi sorpresero con una domanda che mi fecero e che considerai offensiva:
"la tua amica era italiana ?" Davanti a quella domanda tanto stupida la mia tristezza si trasformò in
collera… non esisteva, né esiste per me, nel concetto di amicizia, la nazionalità, la religione o il credo politico
che uno professi!!
Sappiate che gli italiani ed i loro discendenti che conobbi in
Perù furono i migliori ambasciatori del loro paese.
Un Paese per il quale sento fin da piccolo un forte sentimento
d'amore e che è stato determinante per poi prendere la difficile decisione di lasciare il Perù per l'Italia.
Tuttavia, il Perù è stato sempre per me motivo di orgoglio perché possediamo una cultura
millenaria ricchissima, come Italia; e la partenza dal paese che
mi vide nascere è, in generale, motivo di dolore ma, contemporaneamente,
da l'impulso che ci porta a fare molti sacrifici ed anche a comprendere le cose da un altro punto di vista.
Nel mio caso, lasciai il Perù per motivi di studio: con una
borsa di studio dell'Università Federale di Rio de Janeiro e, dopo
aver finito i miei studi in Comunicazione Sociale e Giornalismo,
ero determinato a non lasciare mai più il Perù ma il destino
che ha più fantasia di tutti mise sulla mia strada un progetto in
Italia, il risultato fu positivo perché arrivai nel paese che
avevo sognato, nel quale non mi sentivo mai straniero bensì
un peruviano e un amante dell'Italia e della sua gente, ottenni una nuova identità italo-peruviana.
Qualche tempo dopo della mia partenza è iniziato il fenomeno dell'immigrazione
massiccia dei peruviani in Italia e le cose cambiarono totalmente, ora i peruviani
siamo diventati come quegli italiani che conobbi nell'infanzia e nell'adolescenza, ma il processo di questa
immigrazione non fu - e non è - graduale bensì, ben più violento,
causato dalla tragedia che significò - e che ancora significa - il terrorismo e le pessime amministrazioni.
Questo ha causato qualcosa di molto negativo, una certa difficoltà nell'integrazione, qualcosa di assolutamente necessario per il benessere comune.
Perché, sebbene è certo che molti italiani ostentano e
manifestano la loro italianità; e, in uguale forma è certo che molti peruviani
ostentano il fatto di essere del Perù e di essere latini; è anche
certo che gli italiani hanno portato - ed portano - in Perù
moltissime abitudini buone e cattive, vizi e virtù e nello
stesso modo, noi peruviani, stiamo facendo la stessa cosa in Italia… e continuano ad unirsi
e ad integrarsi nelle cose buone ed anche il quelle meno
buone di entrambe le culture, benché, come ho già detto, ancora con certe difficoltà che dobbiamo superare.
La maggior parte degli italiani che emigrarono tendevano ad essere
campanilistici anche se provenivano quasi sempre da una stessa regione, come ora lo
sono i peruviani qui in Italia. Per capire questo fenomeno bisogna conoscere meglio
l'ambiente nel quale viviamo e, soprattutto, imparare a
tollerare di più gli altri ed a potenziare le moltissimi cose che abbiamo in comune. Un esempio di questo è la musica.
Note sulla nostra Associazione e la musica
La musica peruviana, per la nostra Associazione, è un'attestazione di vita, una
sfida costante, viva, in continuo movimento che cresce e si alimenta tutti i giorni.
Fare e diffondere la musica peruviana in Italia - grazie a Radio Meneghina
- è un compromesso con la nostra gente, con i nostri paesi. Farla
conoscere in Italia è come portar qui un po' di quello che siamo come
riflesso di una generazione che sorge in mezzo a tanto sconcerto, ma con
speranza, convinzione e la fede in quello che si ha dove si vive e credendo che in
futuro possiamo parlarci come una grande famiglia.
La musica dei nostri paesi che ci accumuna e - con i compositori ed interpreti italiani come Paolo Beccaria (Pablo delle Ande), Fernando Sannicandro, o
con i discendenti d'origine italiana come Chabuca Granda, Mario Cavagnaro e molti
altri - ci unisce e permette di stringere legami d'amicizia ed
anche di conoscerci meglio.
Per mezzo mio, vogliamo ringraziare coloro che ci hanno accompagnato durante la crescita di
Peruan-Ità, così come ringraziamo per la fiducia
accordataci e l'appoggio incondizionato nel nostro lavoro in
tutte le nostre trasmissioni, negli eventi, che hanno lasciato
una grande impronta nel pubblico italiano e peruviano e che ci
impegna a continuare ed a migliorarci per il piacere dei nostri
popoli nella ricerca delle nostre radici comuni di ieri, di oggi
di sempre
Epilogo
L'amaro epilogo è vedere che ancora si continuano a commettere gli stessi errori passati con le stesse false
illusioni. Persone che usano l'arma di uno pseudo intellettualismo per ottenere una posizione o un
alto incarico con l'affanno del conquistatore, senza prendere in considerazione che
con questo non si compra la felicità, e che se uno ha questa posizione
privilegiata la deve utilizzare per aiutare coloro che ne hanno bisogno e non utilizzarla
solamente per ottenerne beneficio per se stesso
È triste vedere quante etichette ti mettono sopra, come a
voler cancellare con un tratteggio la propria identità che, in molti casi, è composta
da varie sfumature, una ricchezza che volte si perde a causa della mancanza di promozione della nostra cultura popolare. Identità che
è in parte, come un guardiano della memoria, di molti segreti, delle esperienze che abbiamo accumulato come gruppo umano e di molti personaggi illustri,
italiani o italo peruviani che rimangono ancora sconosciuti o dimenticati.
LA PRESENZA E L'IMMIGRAZIONE ITALIANA IN IL PERÙ'
La storia delle comunità degli immigrati presenti in Perù è molto antica, nel paese si
sono stabiliti: italiani, tirolesi, giapponesi, anglosassoni, francesi,
ebrei, cinesi e minoranze di discendenza africana che hanno lasciato
alcune tradizioni popolari.
Gli italiani hanno una presenza costante in Perù, si dice che sia la più antica nel mondo.
In un secondo momento, agli inizi del 1840, si ebbe la vera immigrazione,
flussi migratori continui nel tempo ed in numero più elevato, con
i traffici legati all'isola del Guano in Perù. Gli italiani si stabilirono nelle regioni
costiere e fatto curioso è che la provenienza maggiore è
dalla Liguria.
Tra i primi italiani che arrivarono con i conquistadores
spagnoli sono:
Il Capitano genovese J.Batista Pastene e molti preti che erano legati alla corona Spagnola. Ci
fu un Vicerè, il napoletano Nicolò Caracciolo, che governò il
Perù. Giuseppe Garibaldi, militare e politico che soggiornò
in Perù, e ne ottenne anche la cittadinanza.
Molto significativo è l'apporto nell'arte introdotta da prestigiosi maestri. Sicuramente la figura del milanese Antonio Raimondi -
che percorre il Perù per 17 anni ed i 30 successivi, li
trascorre studiandone la geografia, la flora e fauna, la storia,
l'etnografia ed il suo folclore - è senza dubbio, il più importante simbolo della forte amicizia tra
i due paesi. I suoi libri che compongono "Il Perù" è una delle prime
opere in cui cerca tracciare e spiegare la ricchezza di tutto
il paese che di fatto crea un senso unitario della nazione peruviana.
Infatti è considerato come "lo scopritore del Perù
moderno."
UN OMAGGIO A GIOVANNA POLLAROLO
Il sogno (desiderio) del negoziante di vino
La parola cantina l'imparai a Lima,
a Tacna dicevamo ufficio
e prima era posteria
essere pulpero o figlio di pulpero
inorgoglisce alcuni e svergogna altri.
Mio nonno aveva un ufficio
scaffali alti pieni di lattine
cassetti di pasta, zucchero, riso
mezzo chilo di farina, madama
gli dicevano
ed ella collocava una carta sulla bilancia
carta caffè, da trasporto
prendeva le due punte e le piegava mirabilmente
io guardavo, volevo imparare
l'ufficio
odorava di olive e formaggio fresco,
di vino che il nonno comprava
nelle cantine dopo averlo provato ed assaggiarlo;
mi piaceva fare pacchetti
muovermi tra sacchi e barilotti
l'odore del kerosene del banco di legno.
E quando mi chiedevano
che cosa farai da grande
senza dubitare io rispondevo
servire in un ufficio uguale a questo
e ridevano di un desiderio tanto povero
non avevano fatto il tremendo viaggio
affinché la nipote finisse come loro
dietro il banco.
E mi ordinavano di studiare,
perché quello chi studia
benché sia donna, trionfa.
|