21 de junio, el año nuevo en el mundo andino 
Por: Juan Miranda Sánchez

LA VUELTA DE LOS AYMARAS A TIAHUANAKU

Antes de la salida del Sol, las puertas del ingreso a (1) Kalasasaya se abrieron y empezó el grueso sonido de (2)pututos y trompetas de cuerno.
En silencio y respetuosamente, más de 200 aymaras, venidos desde distintos ayllus de su gran territorio, se dirigían al palacete principal.
De los ayllus de Bolivia, de la actual Chile, del sur del Perú y de los lejanos ayllus argentinos iban a su encuentro con el Sol, a la salida del Tata Willka (padre Sol), en espera del nuevo año en los andes.
El 21 de junio se da inicio al año nuevo y en las ruinas de Tiahuanaku, representantes de distintas zonas del Kollasuyu cumplieron con el ritual que desde hace más de 500 años se lleva a cabo en esta fecha.
Ataviados con la indumentaria propia de sus antiguos ayllus llegaron allí desde Tarapaka y Hatakama, hijos de Iquique y Arica, en Chile; así como migrantes actualmente asentados en Santiago; los de Santo Domingo de Jujuy y Salta en el norte argentino, los ayllus de Bolivia y del Sur del Perú.
Ante los amautas encargados del ritual se escuchó la voz del Apu Mallku, el sabio que dirige a su pueblo: "Aquí moran los espíritus tutelares de nuestros antepasados, esta es la capital legendaria del pueblo aymara, aquí vienen de todas partes del mundo, pero nosotros venimos a nuestra casa". Los más jóvenes de Jujuy no pueden creerlo y se les humedece la mirada ante la contundente presencia de la tierra propia, la morada de sus antepasados.
Desde la noche anterior los amautas estuvieron preparando la ofrenda al Tata Willka.
A algo más de una hora y media de la ciudad de La Paz está el complejo arqueológico de Tiahuanaku; en dos omnibuses llegó la delegación.
En el camino se presentó un desperfecto y el retraso era desesperante, en medio de la cerrada neblina iba el vehículo sin luces hasta esperar que otro bus lo pueda guiar.
Habían llegado con retraso, sin embargo, el Sol aún no salía. Se dispuso la ofrenda, en media luna se desplazaron todos, y cuando el último de ellos se orientó hacia la salida del astro, las nubes se abrieron y el Sol hizo su repentina aparición.
Otra vez sonaron los pututos y las trompetas de cuerno y ondearon dos wifalas (banderas) en las manos de los amautas.
"El Tata Willka nos ha recibido alegre, aquí están todos sus hijos juntos".
Luego de la salida del Sol se dispuso la ofrenda, se trataba de una mesa dulce con fetos de llama, confituras y hojas de coca, ante la cual cada uno de los visitantes agradecía por la oportunidad de estar allí, agradecía al Sol, a la Tierra en toda su extensión, la Pachamama; y hacía su pedido para el nuevo año.
Ante la mirada del astro la ofrenda se fue quemando parejamente y todos dieron cuatro vueltas alrededor de ella, tomados de la mano, a un solo compás; luego volvieron la vista al Tata Willka, agradecieron y besaron la Madre Tierra.
El ritual había culminado y nuevamente se escuchó el estruendo de las conchas marinas, los pututos milenarios, recibiendo el nuevo año, todos se abrazaron con la misa frase, "en buena hora, hermano".

 

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¿POR QUE EL 21 DE JUNIO ES 
AÑO NUEVO EN EL MUNDO ANDINO?

El año nuevo aymara es el día del solsticio de invierno, un fenómeno astronómico que se produce el 21 de junio; que marca el inicio del nuevo año, el inicio también de un nuevo ciclo del calendario agrícola.
En este día la Tierra se encuentra en el punto más alejado del Sol, por ello es que se registran las temperaturas más bajas, y entre ellas, la noche más fría del año, donde ríos, lagunas, y estanques amanecen con grandes capas de hielo.
En el inicio de este ciclo aymara se conversa con los productos de la Madre Tierra, la Pachamama; y se habla también con los achachilas, los espíritus de nuestros antepasados.

 

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TIAHUANKU EL 
TEMPLO DEL AGUA

La capital del pueblo aymara, Tiahuanaku, pareciera estar dedicado al culto del agua, todo, o casi todo allí hace referencia a ella.
La concepción del tiempo y el espacio está representado en esa colosal construcción de piedra, el Aka Pacha (este mundo) donde moramos todos, donde se realizó el ritual, allí se ubica también la llamada Puerta del Sol; el Manqha Pacha (el mundo de abajo) en e templete del Kalasasaya a un nivel inferior al anterior, y el Alaj Pacha (la parte alta) ubicada precisamente por encima de todo el complejo arquitectónico.
En el Aka Pacha se encuentra la Portada del Sol, en la que sobresale el Tata Wiracocha "el señor de las aguas", refieren los aymaras, y alrededor de él, el calendario, la ley, lo que debe hacerse ante cada entrada del Sol, y cada salida de la Luna. Ocho canaletas de agua subterránea tienen salida por los costados, a forma de lo que hoy llamaríamos gárgolas.
Descendiendo por escalinatas, hacia el Manqa Pacha, nos encontramos con piedras de un solo bloque donde se acumula el agua, y en cuyo espejo se reflejan las estrellas.
"En el espejo de agua se lee el cielo. Por ejemplo, el 3 de mayo se leía la Cruz del Sur, representada por la cruz cuadrada, la Chakana, la lectura se realiza en el espejo de agua para saber qué hacer en la Tierra, cuándo sembrar, cuándo es el tiempo de cosechar, cuándo es el tiempo de las aguas".
Al llegar al palacete de Kalasasaya, el mundo de los espíritus, de los achachilas, el Manqha Pacha, debe descenderse por unas escalinatas especiales, lo que sorprende allí es un conjunto de cabezas de piedra ampotradas en los muros, cada una de ellas pertenece a la raíz de una familia.
"Las 49 naciones aymaras es que están representadas en la wifala (bandera aymara), y nuestros antepasados están aquí para demostrarnos que todos somos collas, collanas; aquí no hay chilenos, argentinos, bolivianos ni peruanos, todos somos aymaras", refiere el Apu Mallku.
Luego de un recorrido se llega hasta el Alaj Pacha, desde donde se divisa todo el complejo, y desde esas alturas también descienden las aguas. Y los tres mundos, están también definidos por el agua; el Alaj Pacha, el mundo de arriba es donde moran las nubes y la lluvia; en el Aka Pacha, este mundo; habitan las aguas de los ríos, lagunas; y el Manqha Pacha, el mundo de abajo, es el mundo de las aguas subterráneas.
Allí uno comprende que el ser humano está íntimamente relacionado con la naturaleza y con el cosmos, que forma parte de la vida, y lo que nosotros llamamos "recursos", como la tierra y el agua; deben ser tratados como lo que verdaderamente son, seres animados que deben seguir viviendo sin que nuestros conceptos de "desarrollo" terminen por agotarlos y quitarles la vida.
Los aymaras se retiran reafirmando su nacionalidad y convencidos que este nuevo tiempo las cosas habrán de dar la vuelta, el retorno a los tiempos del Kuti Pacha, el Pachacuti de los quechuas; y reverenciando esta capital de los collas-aymaras, "las grandes ciudades como Babilonia, Egipto, Roma, fueron construidas por esclavos, mientras que esta ciudad fue echa por las manos comunitarias de los aymaras", termina el Apu Mallku, y el estruendo de las caracolas gigantes se guarda hasta el próximo año.

NOTAS
(1) Kalasasaya es el palacio principal en el complejo arqueológico de Tiahuanaku, capital de la cultura del mismo nombre, anterior a la cultura Inca, que se desarrolló entre los siglos V-XII después de Cristo.
(2) El pututo es una trompeta de concha marina, con el que se anuncia algún acontecimiento; su sonido es muy grave.

 

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(*) EL KUTI PACHA,
LA UTOPIA AYMARA
 Por: Juan Miranda Sánchez

"El pueblo aymara resolverá sus problemas bajo sus propios pensamientos, con su propio corazón".
Con estas palabras iniciaban los aymras reunidos en El Alto de la Paz, Bolivia; llegados del norte de Chile, del norte de Argentina y del sur del Perú, para compartir con sus hermanos bolivianos tres días de sesiones y debates en el III Parlamento Aymara.
Allí se reunieron representantes de toda una zona que comparten una misma cultura, un mismo idioma y la esperanza de resolver sus problemas con su propia iniciativa, "con su propio corazón".
Aunque ninguno de los cuatro países en cuyo territorio habitan los aymaras (Bolivia, Perú, Chile y Argentina) han reconocido al Parlamento Aymara; desde 1996 en la primera reunión en el Tripartito, distrito de Palca, departamento de Tacna, Perú; empezó a crecer esta organización que actualmente exige a los 4 países que en sus constituciones se reconozca al pueblo aymara como tal, "queremos debatir con los gobiernos de igual a igual", señalan.
Los temas del territorio, el uso de los recursos, el respeto por el medio ambiente; la producción, su organización tradicional, los temas de cultura y Educación, entre otros, empiezan a ser asumidos desde los conceptos y principios de la cultura aymara.
"Los temas ambientales o de Derechos Humanos, por ejemplo; los manejan las instancias internacionales, ellos no pueden tomar decisiones a espaldas nuestras; tampoco las ONG's, porque allí no hay representación indígena. Por ello nosotros tenemos que luchar por una representación permanente que ejecute nuestras resoluciones", refieren algunos delegados.
En ese sentido el Parlamento Aymara reconoce que para alcanzar este nivel de decisiones sobre temas vitales para su cultura deben empezar por reconstruir el (1)Contisuyo, el territorio de todos los aymaras. 
Este reto, el organizarse a través de sus (2)ayllus tradicionales, volver a depositar en los (3)amautas el conocimiento de su pueblo, tener sus propias autoridades, reiniciarse desde la familia tradicional, y sus estructuras tradicionales; es la utopía aymara, el Kuti Pacha.
Uno de los problemas centrales que unifica a las diferentes comunidades es el uso de las aguas de la (4)cuenca altiplánica en beneficio de las ciudades, como en el caso de Tacna y Arica.
"Con el tema del recurso agua tenemos que reunir a los mandatarios de los cuatro países que tienen soberanía respecto al Altiplano, y que se comprometan a ya no tocar esas aguas".
Respecto a este tema el temor de que se haga un mal uso del recurso está en el hecho que una disminución de los niveles del agua en el lago Titicaca podrían generar una ventana a la desertificación que iría avanzando peligrosamente rumbo a la amazonía. De ser así, el temor dejaría de ser patrimonio de los aymaras para convertirse en un problema de toda la humanidad. La selva amazónica podría ser uno de los últimos y más importantes reductos verdes del planeta, uno de sus cansados pulmones.
Las jornadas de trabajo, en el Parlamento Aymara, culminaron con una extensa reflexión del Apu Mallku, el más sabio y anciano de todos los ayllus representados, "para el pueblo aymara está volviendo a salir el Sol. O decidimos a dejar que la culturización nos venza o retomamos el Kuti Pacha. Si decidimos por lo último tenemos que retomar el ayllu, los markas, los suyos. El Estado Collana".
Max Paredes es el nombre occidental del Apu Mallku que permanecerá por dos años más en este cargo, según la decisión de los distintos ayllus.
"La propuesta política es que si no se reconstruyen los ayllus, los markas; no podremos resistir. No vamos a llegar caritativamente extendiendo la mano a los organismos internacionales, ni pidiendo jubileos, tenemos que llegar sin estirar la mano. 
¿Somos capaces de retomar esto ahora?, o nos convertimos en materia prima para arqueólogos y antropólogos, para sus libros y hacer brillar sus nombres, para ser materia prima del turismo.
Como los judíos que están en todo el mundo, pero su corazón está en Jerusalem, lo mismo debe suceder con nosotros, los aymaras que estamos en el Perú, en Bolivia, en Chile, en Argentina; pero nuestro corazón debe estar siempre en nuestra tierra aymara".

NOTAS
(*) En el mundo andino la concepción de la vida es cíclica, no progresiva. La vida se rige fundamentalmente, en la más tradicional cosmovisión andina; de acuerdo a los ciclos agrícolas, que retornan. Como la vida. El Pachakuti para los quechuas y el Kuti Pacha, para los aymaras; las dos más grandes culturas andinas; es el retorno a los fundamentales principios andinos.
(1) El Contisuyo en el imperio Incaico era la zona sur de su territorio, uno de los cuatro suyos que abarcaba parte del actual Perú, toda Bolivia, gran parte de Chile y todo el norte argentino.
(2) El ayllu era la forma de organización tradicional y demarca un territorio, con caractéres endogámicos; en el mundo andino.
(3) Los amautas eran los sabios de la época incaica.
(4) La cuencia altiplánica abarca la zona ubicada en torno al lago Titicaca. Proyectos de "desarrollo" muy costosos están llevando las aguas de esa cuenca hacia las ciudades costeras de Tacna, en Perú; y Arica, en Chile, en perjuicio y despoblamiento de las comunidades andinas.

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EL APU MALLKU DEL 
PARLAMENTO AYMARA

Max Paredes es la máxima autoridad del Parlamento Aymara, el más viejo, el más sabio. Habitante de Charaña, comunidad en la frontera de Bolivia con el Perú. Aymara con voz propia, reconoce que la aculturación es un grave problema, sobre todo con los jóvenes.
Sin embargo se mantiene optimista en que la globalización lleve a que los pueblos tradicionales refirmen su identidad.
Aquí un breve testimonio del encuentro con quien logró, en el Parlamento, el compromiso de los aymaras por continuar construyendo su utopía:

- Sr. Paredes, si los estados no han reconocido al
Parlamento Aymara, qué tipo de personería los sustenta? 
Nosotros estamos trabajando dentro del marco del Convenio 169 de Naciones Unidas que nos permite el desarrollo de los pueblos indígenas del mundo.
- ¿Cuál es el reto principal que se plantea este parlamento?
Retomar la identidad cultural como pueblo, pueblo Collana, separado en 4 estados latinoamericanos y que el pueblo aymara busque su identidad, su identificación geográfica.
- ¿Esto no suena algo anacrónico, como volver al pasado?
Sobre volver al pasado, cuando la juventud dice eso es efecto de la transculturación de más de 500 años que hemos sufrido.
- Pero parece una idea poco práctica, casi como la búsqueda de una autonomía...
No estamos hablando de una independencia de las 4 naciones, estamos hablando dentro del marco de los estados a los que se refiere el Convenio 169 de las Naciones Unidas.
No se trata de una independencia o autonomía. Por ahora ese no es el planteamiento del pueblo aymara. Nadie plantea un desligamiento del territorio.
- ¿Cómo explica usted su planteamiento en un proceso de globalización mundial como el que vivimos aceleradamente?
Estamos dentro de ese proceso de globalización. Este es el momento en que debemos definir quiénes somos y dónde estamos, si no nos identificamos como una unidad cultural, entonces no podremos ingresar al proceso de globalización con identidad.
Queremos y esperamos formar parte de este proceso de globalización, pero como pueblo organizado, reconocido.
Y para este proceso, nuestro aporte al género humano es la biodiversidad, la defensa de la ecología, entre otros temas, pero eso no se nos reconoce.
- Pero siempre, y como se ha visto en los debates, aparecen sectores que quieren conservar la "pureza" de lo aymara, sin contaminarse...
Ser excluyentes es peligroso, si nos aislamos del mundo moderno, del mercado, ¿entonces para quién producimos?
- ¿Qué espera como aymara a estas alturas de su vida?
Espero ver la utopía aymara a punto de conseguirse. En Bolivia hay un movimiento cultural muy grande en este sentido, aunque no está unificado. No me siento indispensable, pero mientras tenga vida no dejaré que mis hermanos vayan por caminos equivocados, voy a seguir acompañándolos, y para eso es el Amauta, no diré: dejo mi cargo y no me interesa. Yo vivo en el campo, no en la ciudad, vivo en un ayllu, por eso no puedo desligarme de esta lucha.

 Juan Miranda Sànchez

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