Fatti e misfatti della storia

5-11-2001

El reencuentro de Flora Nakamura con sus hermanos,
despuÚs 55 a˝os (1943-1998)

 

El reencuentro de Flora Nakamura con sus hermanos ocurrio el miercoles 10 de marzo, a las 2.55 de la tarde, en los pasillos del aeropuerto internacional de Narita,Tokyo ante la mirada curiosa o indiferente de centenares de pasajeros que veian como una anciana, en silla de ruedas, era rodeada y consolada por sus seres queridos. Abrazos regados de lÓgrimas, besos y exclamaciones como, shinjirarenai! !no lo puedo creer!, !otra vez juntos! y ! gracias,a Dios mio!... Flora Nakamura, presa de la emoci˛n, saboreaba nuevamente el valor de las palabras familia y reencuentro, mientras acariciaba entre sollozos a su hermana Yurika Nakamura de Nagao, de 61 a˝os de edad y miraba con ternura a su hermano Julio MÓximo Susumu Nakamura de 69 a˝os y a su hermana Hanako Teresa, de 59 a˝os. Los otros hermanos de Flora, Leonardo Isamu Nakamura (70), Graciela Yoshiko Nakamura de Shimizu (64) y Ana Chiyoko Nakamura de Tajima (53) no pudieron, por la distancia o por motivos de trabajo, estar presentes en la recepci˛n de la hermana ausente y adorada. Sin embargo, todos ellos aportaron, a lo largo de 1998, el dinero necesario para financiar el viaje y la estadia en Jap˛n de Flora. "He tenido que estudiar espa˝ol para poder hablar contigo, le decia Yurika a su hermana recien llegada, tenemos tantas cosas que decirnos y contarnos... 
Todo esto me parece un sue˝o. No lo puedo creer. La pesadilla qued˛ atrÓs, le respondia Flora, visiblemente fatigada por el largo viaje.
Diecinueve horas de vuelo separan Lima de Tokio.Ya nunca mÓs nos volveremos a separar! Nunca mÓs!...,le prometia Yurika esa lluviosa y nublada tarde de su arribo. 
1943 
Con esta secuencia y la caida del tel˛n con un final feliz, caia el tel˛n de un drama de encuentros y desencuentros, de soledad y de desarraigo, de frustraci˛n, dolor pero tambien de lucha y de tenacidad. Flora y sus hermanos se dejaron de ver en 1943, cuando su padre, el comerciante japonŔs Katsuei Nakamura, que residia en la ciudad de Trujillo, fue detenido por la policia peruana, deportado e internado posteriormente en un campo de concentraci˛n de EEUU. Esto signific˛ la ruina para este hogar de numerosa prole. 
Flora Nakamura, entonces, de dieciseis a˝os de edad, estaba casada y esperaba un hijo. Fue el momento de la separaci˛n.
Su madre, Victoria Tello y sus hermanos, viajaron en un barco de detenidos hacia la costa de California para reunirse con su padre en el campo de concentraci˛n. Dos a˝os mÓs tarde, al acabar la guerra, los Nakamura no pudieron volver a Per¨. Un dispositivo legal impidi˛ el retorno al paýs de los japoneses y nikkeis peruanos. El destino abria los Nakamura un sendero de penalidades ineludibles hacia un Jap˛n empobrecido y devastado por la conflagraci˛n. Sin nada en los bolsillos y con unas cuantas pertenencias, los Nakamura sufrieron los rigores de la pos guerra. Pasaron hambre y hasta saborearon la amarga hiel de la marginaci˛n por ser japoneses diferentes.
Abrirnos paso en Jap˛n fue algo muy duro. Mis padres -record˛ Yurika- sufrieron muchisimo para mantener a una familia numerosa. Pasamos hambre. No era fÓcil conseguir trabajo siendo la mitad japoneses y la otra mitad peruanos. AdemÓs, los soldados que volvian del frente tambien buscaban trabajo... Katsuei Nakamura y su esposa, Victoria Tello, trabajaron como jornaleros en las faenas agricolas. Nunca se quejaron ni lamentaron su suerte. Con el dinero ahorrado al cabo de un decada, los Nakamura abrieron un establecimiento de comida rÓpida. Y asi, yen sobre yen, lograron salir adelante. Sin embargo, en las noches de nostalgia, el tema obligado de las tertulias era la hija que se qued˛ en el Per¨. 
Pero eramos tan pobres que no teniamos dinero para ir en su bťsqueda, rememora Yurika. Katsuei Nakamura muri˛ en 1971 a los 84 aľos de edad, y do˝a Victoria Tello, diez a˝os despuŔs.
El reencuentro de Flora con sus hermanos fue posible por un oportuno articulo publicado por el semanario, International Press, en el mes de diciembre de 1997, bajo el tĺtulo: 
Nipo-peruana busca a su hermana; Separadas por la Segunda Guerra Mundial.
La respuesta fue casi inmediata. Un lector, nikkei peruano, que vivia en Oyama, Tochigi, y que conocia al hijo de Flora Nakamura, ley˛ el artĺculo y de inmediato lo llam˛ por telefono. Eran las tres de la ma˝ana en la ciudad peruana de Trujillo, cuando Rafael Cano Nakamura, levant˛ el auricular y escuch˛: "Soy Carlos Fukumoto, tu concu˝ado. "Encontre a la familia japonesa de tu mamÓ"
El 31 de diciembre 1997, Flora Nakamura recibi˛ una llamada de Jap˛n. Era su hermana Yurika. No pudieron hablar. Se pusieron a llorar en el telefono.
Yurika, cumplia asĺ una promesa que le habia hecho a su madre antes de morir en 1984, a los 71 a˝os de edad: "tienes que encontrarla, tienes que encontrarla..." 
El calvario 
Flora encarna la lucha desesperada de la mujer sola. Ha sufrido esos golpes de la vida tan fuertes, que canta el triste poeta Cesar Vallejo. Desde que la guerra la separ˛ de sus padres y hermanos, Flora ha transitado un largo calvario.
Tuvo tres matrimonios desafortunados. En 1943, naci˛ la hija que procre˛ con su primer marido, Luis Casanova. Le pusieron el nombre de Zoila (fallecida en 1983 de un cÓncer del seno). Fue una relaci˛n inestable y signada por la violencia. Su hija Zoila qued˛ bajo la custodia de la familia de su esposo y ella tuvo que dejar ese hogar.
En 1948, se uni˛ con el trujillano Rafael Cano Casanova, con el que tuvo dos hijos: Rafael y Flor Soledad Cano Nakamura (Flor moriria en 1984 de la misma enfermedad). El maltrato, la violencia familiar, una vez mÓs, le oblig˛ a huir del hogar llevÓndose consigo a sus dos hijos. DejoTrujillo y se estableci˛ en la ciudad de Lima. La tranquilidad le dur˛ apenas cuatro a˝os. Su ex esposo, Rafael Cano logro ubicarla y en un descuido, mientras ella trabajaba, se llev˛ a sus hijos, Rafael, entonces de cinco a˝os y Flor Soledad de cuatro. 
Por mÓs que los busco nunca pudo recuperarlos. Estaban en poder de la familia de su segundo esposo. En 1955, Flora trat˛ de reconstruir su vida y se junt˛ en Lima con un chofer, propietario de un microbus de transporte pťblico. Result˛ un hombre bueno, carioso y padre responsable, que le dio una ni˝a a la que bautizaron con el nombre de Betty Valderrama Nakamura.
A mediados de los a˝os setenta, sin embargo, en un fatal accidente de trÓnsito, Flora perdi˛ a su ¨ltimo esposo.
Pese a los golpes del infortunio, el rostro de Flora es dulce y estÓ surcado por arrugas bondadosas. Su mirada es clara y sin ninguna gota de amargura. Es peque4a y menuda, su carne guarnece un alma noble y fuerte. Nada en ella destila odio o rencor. Es como si hubiera salido purificada del dolor.
En 1996, el destino dej˛ de ensa˝arse con ella y empez˛ a enmendar sus torcidas emboscadas. Ese a˝o, subitamente, reapareci˛ en su vida el hijo var˛n de su segundo matrimonio al que no veia hacia mÓs cuarenta a˝os. Y ocurri˛ mientras sintonizaba la radio. Oy˛ en el programa del sacerdote Clemente Sabroso que un se˝or de Trujillo llamado Rafael Cano Nakamura, queria ubicar a su madre llamada Flora Nakamura Tello. Flora casi se desmaya. Y se ech˛ a llorar. Dos dias mÓs tarde, el 9 de enero de 1997, Rafael viaj˛ a Lima para nunca mÓs separarse de su madre.
Un a˝o mÓs tarde, Flora volvia a llorar de alegria despuŔs de recibir una singular llamada de Jap˛n. El cĺrculo de desgracias se cerraba y se abria otro de esperanza y felicidad.
Hace unos dias, el domingo, 14 de marzo, en la casa de Yurika, en la localidad de Saitama, los hermanos Nakamura brindaron a Flora una emotiva recepci˛n. Por fin, volvieron a estar juntos como en 1943. Y antes del recordaron y oraron por sus padres fallecidos que no pudieron presenciar este milagro.Los Nakamura harÓn todas las gestiones necesarias ante el departamento de Inmigraciones para que Flora se quede y nadie nunca mÓs los vuelvan a separar. El hijo de ella, Rafael Cano Nakamura, ya se estableci˛n en Jap˛n y pronto, pedir˛n por Betty, la ¨ltima hija de Flora. La familia tiene que estar junta y completa como Dios manda. 

(Pablo Lores Kanto, IP/Redacci˛n)
          

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